Cine en las Arribes del Duero

Cine en las Arribes del Duero
Doctor Zhivago, La Cabina, Del Pirineo al Duero...

Mapa de La Ribera del Duero en 1641, durante la invasión portuguesa

Cascada del Remolino. ARRIBES DEL DUERO

domingo, 17 de mayo de 2015

Doctor ZHIVAGO (1965): los personajes en la Presa de ALDEADÁVILA

El comienzo, y el final del rodaje del premiado filme DOCTOR ZHIVAGO fue rodada en la Presa de Aldeadávila, en el mes de julio de 1965, con un equipo artístico y técnico fundamentalmente británico. Según cuenta RITA TUSHINGHAM en su homepage, duraron exactamente 6 semanas entre los preparativos y el rodaje propiamente dicho.

No había residencias ni espacio suficiente para albergar al equipo de rodaje completo, únicamente el PARADOR DE LAVERDE, que acababa de reconstruir Ia empresa Iberduero. Esta es una de las razones por la que no pudo acercarse hasta aquí todo el enorme equipo de filmación de una superproducción como ésta.

DAVID LEAN venía de recibir el oscar por "Puente sobre el río Kwai" (The bridge on river Kwai), en la que tuvo un papel destacado el también inglés sir ALEC GUINNESS.




El director artístico de esta superproducción, su mano derecha due el también inglés Terence Marsh, ayudante de John Hyatt Box, que aparece en algunas páginas como John Caja, y que estaba muy cerca de Lean en todas las escenas de rodaje:



Terence Marsh detras de las cámaras, durante el rodaje en los Campos de Soria (Gómara)

Terence Marsh a la izquierda observando la filmación, y David Lean en el centro, durante el rodaje de las escenas finales en la Presa de Aldeadávila de la Ribera, de Iberdrola. SALAMANCA.

David Lean era minucioso, y quería conocer todos los detalles del rodaje, la escenografía, los posibles planos, aprovechar al máximo el escenario y sus posibilidades, por eso se subió a las plataformas de las compuertas de aliviadero de la Presa de Aldeadávila durante la noche, a 130 metros sobre el vacío del Duero, también le acompañó John Box, y el resto del equipo de filmación:



Esta toma fue hecha por Freddie Francis, desde la coronación de la Presa.

El resultado de la toma es éste:





David Lean y John Hyatt Box se acercaron a esta frontera portuguesa en su impresionante coche, por supuesto también inglés y negro, como los "London cabs"



El propio coche de DAVID LEAN protagonista de "Doctor Zhivago" en las escenas iniciales del filme, junto a estos extras locales del pueblo de Aldeadávila de la Ribera.





Y en las escenas finales con Rita Tusingham, por supuesto británica también.

El gran protagonista del rodaje en SALAMANCA fue sir ALEC GUINNESS que se había ganado el aprecio de la gran pantalla en "Puente sobre el río Kwai"


Retrato oficial de ALEC GUINNESS como General Yevgraf, para la presentación de DCOTOR ZHIVAGO ante el público de LONDRES.



Los dos amigos y compatriotas, relajados durante un descanso del rodaje.

En aquellos días de finales de julio 1965, hubo tiempo para el descanso, y la contemplación de la naturaleza de las Arribes y el vuelo de las águilas. Estos días del rodaje se tomaron con bastante relajo:




Vemos en esta foto original a una jovencísima Rita Tushingham, que contaba entonces 23 años, y rodaba películas inglesas, con el típico look inglés de aquellos años, películas como: "A taste of honey", "The knack..and how to get it"...





En la película "A taste of honey" (1964), RITA TUSHINGHAM ya luce el pañuelo en la cabeza, que volvería a cololcarse en Soctor Zhivago, a pesar que a ella no le gustara mucho este look. Con la música de los británicos "The Mersey sound" y "The Beatles"

Rita habla muy bien de su participación en Doctor Zhivago, ha sido a fin de cuentas su principal papel, y con el director más importante del reino Unido. Para comenzar, David Lean le hizo desfilar a Rita toda la noche por la coronación de la Presa de Aldeadávila, como a los extras particularísimos de este precioso pueblo de Aldeadávila:







Un poco cansada, mira al director David Lean, que permanece incansable en la caseta de los facultativos de la obra de áridos de la Presa, en el lado portugués:







La website oficial de Rita es ésta:

RITA Homepage

"Doctor Zhivago es una superproducción, y trabajé en ella durante 6 semanas, y recuerdo que me pagaban 2000 libras esterlinas por semana, que es la mayor paga que yo haya recibido jamás, pero lo que más me gustó (del rodaje) fue que dramaticé casi todas mis esneas frente por frente con Alec Guinness. 

Cuando yo trabajaba entre bastidores en la Liverpool Rep., solía soñar con el día en que pudiera disfrutar en la misma actuación con Mr. Guinness, y hala, allí estaba trabajando con él: esto era suficiente como para volverme trastornada".










El novio de Tonya Komarova, otro trabajador de la central rusa, David es otro actor británico GERHARD HERSCH al que se le dió una brillantísima oportunidad. David Lean haciendo patria por su querida Gran Bretaña:



Bajando por las escaleras de la caseta de áridos de la Presa de Aldeadávila, que representaba en la ficción el despacho del ingeniero ruso. En esta caseta el general Yevgraf le enseña a Tonya el libro de poemas "LARA" que dedicó su padre Dr. Zhivago a su madre. GUINNESS observa a Rita, mientras abandona la oficina con su novio David. Yevgraf se pregunta cuánto se ha creído su propia historia sobre Yuri y Lara.

GERHARD únicamente tiene un diálogo con GUINNESS en la que le dice que TONYA sabe tocar la balalaika; nadie le enseñó, aprendió a tocarla sóla. ¡Entonces es un don! se contesta como a sí mismo el general, recordando la habilidad de su hermano. Pero Tonya, regresando a su trabajo ya no le escucha.

"Muchas de las apariciones de RITA TUSHINGHAM en películas y TV están unidas por el mismo hilo conductor: sus pintas desaliñadas!. Ella aparece frecuentemente en papeles de mujer trabajadora, con vestuarios de limpieza usados. RITA comenta, a partes iguales con humor, y algo enfadada que "incluso en superproducciones como DOCTOR ZHIVAGO, todo lo que llevaba puesto era un buzo de trabajadora y un par de botas Wellingtons".



El actor que hace de ingeniero de la central rusa, es el actor inglés de segunda fila MARK EDEN, quien también habla de aquellos emocionantes días en Aldeadávila en sus memorias: WHO IS GOING TO LOOK AT YOU?



Recientemente Mark Eden ha publicado sus memorias, en las que destaca su relación personal con el mítico Alec Guinness. El libro se titula:

Who is going to look at you?

En el prólogo cuenta el porqué de la elección de este curioso título, como homenaje a su madre, fue la pregunta que ella le lanzó cuando Mark le dijo que quería ser actor.


"En Madrid...la sesión de flamenco... estaba siendo interpretada por algunos bailarines españoles famosos, y nos informaron, que era cierto -no era para turistas cualquiera- era estrictamente para buenos aficionados, así que aceptamos la invitación.

Era un local pequeño con un centenar de personas, me parece, y estaba a tope. Allí estaban dos guitarristas de flamenco maravillosos, que también cantaban, y los bailarines eran extraordinarios; pero, después de un rato, para nuestros ojos inexpertos, todo se volvió bastante repetitivo. Una pareja de bailarines podía terminar su actuación y sentarse, otra pareja se levantaba y actuaba igual (nos lo parecía a nosotros): los mismos giros, el mismo cuadro, los taconeos, todo igual que la pareja precedente, y aparentemente el mismo acompañamiento musical. Naturalmente, esto no era así. Hay muchas variaciones sutiles, matices en los movimientos, en los pasos del zapateado, lo que nosotros, siendo extranjeros, no éramos capaces de apreciar.


Fue aquí que Tom -Courtenay- y yo comenzamos a discutir, en voz baja, mientras los bailarines estaban en su actuación. enseguida un hombre se nos acercó, y hablándonos en inglés, nos informó cortesmente que si nosotros queríamos continuar con nuestra conversación, tuviésemos la educación de esperar al final de la actuación. Bastante escarmentados, permanecimos durante la segunda parte del espectáculo en silencio.


Después, ambos nos disculpamos ante ALEC -GUINNESS, quien, yo lo puede apreciar, se sentía avergonzado por el episodio. El no dió importancia, con esa sonrisa tímida, y dijo: "los españoles se toman el flamenco muy en serio, me parece".

Pasadas tres semanas de mi llegada a MADRID, toda la unidad de filmación al completo se trasladó a Salamanca, cerca de la frontera con Portugal, para filmar todas las escenas de la enorme Presa de Aldeadávila.

Era aquí donde ALEC GUINNESS y yo teníamos que interpretar nuestras escenas en la oficina del Ingeniero. Por eso estábamos en ella precisamente, ALEC, RITA TUSHINGHAM y yo, cada uno cómodamente instalados en su grande y lujosa caravana.


Una mañana Alec y yo estábamos esperando para rodar una escena, de pies mirando por la ventana de mi oficina, observando hacia abajo los centenares de trabajadores, hombres y mujeres, llegando a su trabajo en la Presa. Era un día de un calor abrasador; y mientras estábamos sentados cómodamente en la sombra, suministrados con bebidas frías, allí estaban dos o tres centenares de extras españoles, vestidos al estilo de campesinos rusos, de pie bajo el sol abrasador, esperando a filmar las escenas entrando a trabajar a la Presa.

Les pagaban 3 libras esterlinas al día, además de la comida, lo que no era mucho dinero, incluso en 1964, pero aparentemente, no les faltaban candidatos para este trabajo de extras.

Mientras estábamos sentados conversando, ALEC de repente, se puso de pie y se acercó a una multitud de extras que estaba directamente frente a nosotros más cerca, le habó a una joven pesadamente embarazada, la trajo de vuelta hacia donde estábamos sentados nosotros, en la sombra, la hizo sentar en su propia silla, entonces se volvió hacia un asistente y le dijo: " ¿le importaría acercarme una silla?" Después añadió: "Y una bebida fría para la señorita". Ella estuvo sentada con nosotros unos 20 minutos, me parece, obviamente muy agradecida de sentarse alejada del sol, pero un poco tensa y confundida. Cuando por fin llegó la llamada "Preparados" ALEC se puso de pie, la ayudó a incorporarse de la silla, y observó cómo ella se unía a las otras extras y, con en un pequeño movimiento despareció.






Cuando se hizo el montaje del filme DOCTOR ZHIVAGO en 1965, la escena que yo tenía con ALEC GUINNESS al final de la película, fue cortada, dejándome a mí con una única escena. Yo no estaba muy de acuerdo con esto. Yo había trabajado mucho en ella, y escasamente conseguí conocer a uno de los grandes actores de todos los tiempos, y esto fue suficiente premio para mí.

Guardado entre mis recuerdos más apreciados está un envoltorio que contiene dos entradas para una corrida de toros en Las Ventas, en Madrid, y una nota manuscrita en una de sus trajetas de ALEC GUINNESS, disculpándose por no poder acompañarme a la corrida de toros (que él había preparado), diciéndome que dispusiera de la entradas como quisiera, y firmado sencillamente: "ALEC". 

Cuando ALEC GUINNESS falleció en el año 2000, a la edad de 86 años, nosotros perdimos a uno de los últimos actores "gentlemen".



Y esos maravillosos extras que fueron llamados a voz pública en los pueblos de Las Arribes, Aldeadávila de la Ribera, La Zarza de Pumareda, trabajadores de la Presa -que llevaba cuatro años en funcionamiento- y algún que otro Guardia Civil. Dieron mucho trabajo a David Lean, porque eran muy indisciplinados, y no se limitaban a desfilar por la coronación de la Presa, sino que estuvieron casi toda la noche haciendo saluditos a la cámara:




Inicio de la Película: extras del pueblo de Aldeadávila de la Ribera, y trabajadores de la propia central esperando en el túnel de la Central para comenzar a desfilar -idea tomada por el propio David Lean de "Puente sobre el río Kwai"-. Fuente: TCM, "Moscow in Madrid".

Famosos entre estos extras de la tierra fueron Ángel, el alemán de Villavieja de Yeltes. También actúo, o mejor dicho desfiló Higinio Olivera, que afirma que contrataron 800 extras para aquella noche...



















 La Sra. Maruja Prieto, la encargada del correo en Aldeadávila durante muchos años.





Otra extra, del poblado del salto de Aldeadávila fue Ramonita Esteban Puga, que nos cuenta que participaron hasta 800 extras en este rodaje, el pueblo de Aldeadávila era un hervidero de noticias, de ganas de trabajar, de aquí para allá, la gente iba al salto a participar en el rodaje....


Josefa Hernández quien también participó en aquellas noches de rodaje, nos cuenta más anécdotas divertidas de la filmación:

Josefa Hernandez Sánchez: "Para grabar esta escena (salida del túnel en la presa) estuvimos dos noches grabando con sus respectivos descansos acción!!.!...roden!!....roden...!! ! 
No se conoce bien a la gente porque de vez en cuando pasaban con un cubo de polvos negros y nos ponían como !! un cristo!!!!


Tengo el vago recuerdo de que pagaban 300 pesetas por jornada. que era casi el doble de lo que ganaba un jornalero normal,sin especializar.

Los que estuvimos allí del pueblo no íbamos de extras, sino del montón;
los extras que rodeaban a la sobrina (Tonya) venían con el equipo de la película.
El tio militar -Yevgraf- estaba en una caseta prefabricada en la misma presa.


Del dinero que nos dieron.. Pues la verdad no me acuerdo...no tengo seguridad lo que si te puedo decir es que nos pareció bien y para nosotros eso fue una novedad y lo pasamos muy bien! "

Lista de operadores de cámara y servicios eléctricos en el rodaje de "Doctor Zhivago":




“La nieve cubre las veredas y se acumula en los tejados.
Para estirar las piernas, salgo. 
Te miro allí, desde la puerta.
Con abrigo de otoño, sola, 
sin el sombrero ni los zocos, 
combates contra la congoja
y mascas desleídos copos.
Se esfuman árboles y vallas en la distancia y en la neblina.
Mientras azota la nevada, estás tú sola en la esquina.
Desde tu pañoleta escurre agua que baja por las mangas; 
y sobre tu cabello fulge,
como el rocío de la mañana.
Un mechón rubio te ilumina y pone luz en los colores del dulce rostro, 
la mantilla, y el pequeño abrigo que te pones.
En tus pestañas se derrite la nieve. Tienes ojos tristes.
Pareces esculpida y hecha en una sola pieza, entera. 
Con una gubia bien templada
en antimonio, se ha grabado en lo más hondo de mi alma, de un solo trazo, tu retrato.

Ahí han quedado para siempre tus rasgos llenos de humildad.
Por eso digo: no me duele que el mundo actúe con crueldad.
Y se duplica, por lo mismo, la espesa noche hecha nieve.
Y entre los dos ya no se puede trazar un límite preciso.
Mas ¿quiénes, y de dónde, somos si de aquel tiempo sólo hay humo
de habladurías y nosotros no estamos más en este mundo?”

sábado, 16 de mayo de 2015

La VENGANZA- parte III. Un cuento sobre contrabandistas

Matilde Cherner y Hernández, escritora pionera, feminista y republicana. Trató temas prohibidos en su época como la liberación de la mujer, y la prostitución.


III
“Y cada vez mas punzante
Y cada vez mas nutrido,
Este fuego derretido
Que hace sus sienes latir;
Volcánico torbellino
En su cerebro fomenta
Preludio de la tormenta
Que ya comienza á rugir” (J. Cuesta)

Al despertarse de su profundo sueño, la cirujana vió al lado de su cama á Rosalba, que pálida y temblorosa aguardaba con ansiedad á que la Sibila le comunicase todas las circunstancias de su sino.
La cirujana se incorporó en su lecho, movió tres ó cuatro veces la cabeza con ademan solemne, y fijó sobre su hija una mirada fascinadora.
El aspecto de aquella mujer era en verdad capaz de estraviar imaginaciones menos impresionables que la de Rosalba.
Su camisa holgada y blanca como la nieve (como que la cirujana era la que tenia fama en el pueblo de lavar mejor sus trapitos), dejaba descubierto su cuello formado por gruesos nervios cubiertos de una piel rugosa y sus brazos secos y descarnados como los de la misma muerte.
Sus manos eran blancas, delgadas y coronadas por uñas negras y encorvadas como las de los murciélagos, y su rostro pálido y apergaminado, sus sienes hundidas y sus ojos de un color indefinible, que brillaban en el fondo de sus órbitas con un fulgor siniestro, le daban todo el aspecto de una de esas megueras que vemos tan hábilmente bosquejadas en los cuentos fantásticos engendrados por las nieblas del Rhin y del Escalda.
-         “¡Hija mia ¡ le dijo, apartando con ambas manos sus cabellos grises y erizados, como si quisiese apartar las nieblas que la separaban del mundo de los espíritus: ¡dichosa la hora en que mis labios te aconsejaron olvidarte de la venganza, que es hija del demonio, para tornar al cariño, y á la vida del perdon, que es la única buena del Señor!.
“Pues Rosalba, yo vide una rosa encendida que se alzaba en el huerto de Liborio, derecha como un pino y vanidosa como un laurel que se alza enmedio de los sembrados para librarlos del rayo y de la centella; y vide dos palomicas blancas, blancas como los campos de la nieve, que revolaban ende la rosa, y un pájaro muy galan que cobijaba con sus alas á la rosa y á las palomicas, y las campanas del lugar que tocaban á boda, y que decian con sus lengüecillas de metal:

“Las aves, fuentes y flores
La dan dulce parabien,
¡Corred! ¡Corred!
Aves, estrellas, hablad,
¡Volad! ¡Volad!
Astros y plantas, venid,
¡Decid! ¡Decid!
¡Rosa! ¡Rosa!
¡Galana y hermosa! “



ADELA: Tamborilero de la Ribera (ALDEADÁVILA) en 1968
Rosalba bajó los ojos ruborizada.
En seguida los levantó de nuevo, fijándolos en su madrastra con una especie de miedo.
La vieja la contemplaba impasible y silenciosa como una momia, y su frente amarilla y cubierta de profundas arrugas paraecia inspirada por un reflejo sobrenatural.
¡Hija mia! Añadió, cruzando las manos sobre el pecho á la manera oriental: todo lo sabes ya, voy ahora mismo á oir una misa á la parroquia para que Dios me ilumine acerca del camino que hemos de seguir para que se logre lo que deseamos; pero no puedes venir conmigo á la iglesia, porque para que todo se haga como está escrito, es preciso que en tanto que yo rezo la estacion en cruz al divino Señor, enciendas una candelilla á la gloriosa Santa Elena, y le pidas de veras que así como ella encontró la cruz que estaba oculta en las entrañas de la tierra, encontremos nosotros lo que buscamos.
Y la cirujana se vistió su basquiña negra y su jubon de anascote con la ligereza de una jóven de veinte años, se arregló en un santiamen sus escasos cabellos, y sin atender á las cariñosas exhortaciones de Rosalba, se marchó en ayunas para que, segun decia, fuesen meritorias las oraciones.
Rosalba, trémula y preocupada con la revelacion que en su credulidad tomaba por un oráculo divino, encendió la candelilla, y se arrodilló ante una robusta y pintarrajeada imágen de Santa Elena, que la cirujana habia devotamente pegado á la pared con cuatro pedacitos de pan mascado, rogándola de todo corazon que la iluminase en aquella inesperada y peligrosa tentacion.
La cirujana en tanto almorzaba en el estanco con el fiel de fechos, al que encargó muy particularmente que no dejase de pasarse por su choza á boca de noche, acompañado de dos ó tres amigos de su confianza.

Al volver á su casa un tanto iluminada por el sabroso jugo de las cepas del pais, se encerró en su cuarto para pedir por última vez consejo á los familiares, encargando á Rosalba que redoblase sus oraciones, porque se acercaba la hora.
Un cuarto de hora despues llamó cariñosamente á su hija, con la que permaneció mas de una hora en misteriosa conferencia, revelándole al traves de mil preámbulos y artificiosas alumbraciones los medios que habia de emplear para reconquistar la silla que María-la-blanca habia dejado vacante.
Rosalba consintió en todo, repitiéndose una por una cuantas palabras le dictaba la vieja: pero su pensamiento se extraviaba, y sus manos parecian agitadas por una especie de vértigo.
A boca de noche Rosalba otorgó en favor de la cirujana una donacion completa de todos sus bienes, estendida por el escribano y autorizada por el fiel de fechos y sus dos amigos de confianza.
La cirujana por su parte se comprometia á mantener á la muchacha todo el tiempo que permaneciese moza[1] y habitando bajo el honrado techo de su madrastra.
A la mañana siguiente Rosalba montó al amanecer en la yegua, y se encaminó á la Fregeneda, acompañada del mísmisimo fiel de fechos, que se habia ofrecido gratuitamente á servirla de espolista.
A pesar de encontrarse completamente equipada, la muchacha iba vestida con un pobre traje de indiana desteñido y apiezadoya por todas partes, llevando únicamente en un saquito de lienzo una muda de ropa blanca.
Sus hermosos cabellos descuidadamente peinados asomaban en desórden bajo su pañuelo de algodon oscuro, trazando desiguales y caprichosas ondas sobre su frente morena, pálida y ardiente como la de los árabes del desierto.
Al llegar á la Fregeneda Rosalba entregó al fiel de fechos la yegua, con la que se volvió al pueblo el caballero, y emprendió sola y á pie el camino del pueblo de Liborio, que distaba solo dos ó tres horas de la Fregeneda, y al que llegó la pobre jóven antes que cerrase la noche.
La posadera, que era la misma que en otro tiempo le habia noticiado la boda, le refirió entonces que el contrabandista no tenia pizca de ley á la casa, y que á pesar de habérsele noticiado la muerte de su mujer, no habia vuelto aun de su espedicion á portugal, quedándose las dos niñas al cuidado de su anciana madre, conocida en todos aquellos contornos por la tia María la güelica.[2]
Rosalba respiró: la cirujana le habia repetido una y cien veces que los familiares habian visto á Liborio en Portugal, y que podria ganarse muy fácilmente la voluntad de la tia María la güelica, que era una santa mujer.


Animada por aquella nueva, la pobre muchacha se encaminó decididamente á la casa de Liborio, cuya puerta estaba todavía abierta de par en par.
En el dintel veíanse sentadas dos muchachas del lugar que, recogida ya la rueca, departian alegremente acerca de cuál era el mejor mozo entre los carabineros que estaban de destacamento en la Fregeneda, dirigiendo de vez en cuando la palabra á la tia María, que desde la muerte de su nuera se pasaba los dias y las noches hundida allá en el fondo de la cocina.
Rosalba se colocó á uno de los lados de la puerta, demandando una limosna con voz acompasada y temblorosa.
-         “¡ Abuela ! gritó una de las mozuelas, asomando hácia dentro la cabeza; salga vuesa merced, que aquí hay una moza que pide una limosna.
La tia María se asomó entonces á la puerta, examinando á la mendiga con la curiosidad de todas las viejas de lugar.
Rosalba se acercó á la güelica, dejando descubierto su hermoso semblante y repitiendo su demanda con voz entrecortada y apenas perceptible.
- ¡Hija de mi alma! Dijo María, contemplándola con la mayor admiracion: “¿es posible que tan jóven y tan galana vengas por estos campos de Dios pidiendo una limosna como una pobretona de á tres al cuarto?
- “Señora, respondió Rosalba con una voz, cuya dulzura cautivaba las voluntades mas egoistas: no es una limosna la que necesito ahora, porque no tengo hambre ya, es un abrigo donde pasar la noche.”
-“¡ Pobre muchacha ! “ esclamó la güelica con el acento de la mas sencilla compasion: “luego no conoces aquí á nadie? “
- “A nadie señora; soy huérfana y sola, y vengo buscando un amo que me liberte de los feroces tratamientos de mi madrastra.”
- ¡ Madrastra ¡ replicó María enfurecida á la sola idea de que sus inocentes nietecitas se viesen algun dia maltratadas por otra mujer. “ ¡Tienes madrastra! Pues no me digas ya mas, hija de mi alma, y éntrate aquí al amor de la limbre; que solo en pensar que mis pobres criaturas se han quedado sin madre al venir al
mundo, y que yo voy cumpliendo ya los sesenta, parece que me tiemblan las carnes.”
Y María la güelica que, como habia dicho la cirujana, era una santa mujer, cediendo á los impulsos de su generoso corazon, ofreció desde luego á Rosalba la mas generosa hospitalidad, creyendo de buena fe que la cara es el espejo del alma, y aquella mujer era demasiado hermosa para ser capaz de engañarla en lo mas mínimo.
Y en verdad que no se equivocaba mucho en sus cálculos, pues cediendo á la confianza que le inspiraba la bondadosa anciana, que en pocos momentos la habia enterado de todos los pormenores y circustancias de la casa, Rosalba le refirió á su vez todos los accidentes de su vida, ocultándola únicamente el nombre de Liborio y acusando á su madrastra de ser la única causa de su salida de la casa paterna.
Pero Rosalba no sentía sin embargo al hacer aquella acusacion escrúpulo alguno de conciencia, pues la misma cirujana, que era de los que profesan el axioma de dame pan y llámame tonto, la había autorizado para que si la convenia, le quitase el pellejo.
La casa de la tia María la güelica, sin ser buena ni medio buena siquiera, era sin embargo bastante capaz para una familia numerosa y por lo mismo sobradamente grande para la que la habitaba entonces.
Despues de un portal grande, limpio y bastante destartalado que hacia ordinariamente de pieza de labor, y en el que se veian colocados simétricamente algunos taburetes de blanco pino, estaba la cocina, grande tambien, guarnecida de largos vasales cubiertos de reluciente vajilla de loza portuguesa, y desde la que se salía al corral, donde anidaban con una paz octaviana toda especie de aves, unos cuantos conejos y una cabra.
En la cocina habia un cuarto oscuro y tenebroso donde dormia la moza, que era ni mas ni menos que la mizuela que hacia el panegírico de los carabineros de la Fregeneda.
A los lados del hogar estendíanse los tradicionales escaños y algunos banquillos sin respaldo de los que usan comunmente las hilanderas.
Dos puertas habia en el portal, ambas á la derecha: la primera era la de la sala baja con reja á la calle, y en cuya alcoba dormia la güelica con sus dos nietecillas.
La segunda era la de la escalera, que subia al piso principal, escalera estrecha, oscura y empinada, que se abria en una salita con ventana, á la seguia un gran número de habitaciones interiores que habian estado siempre deshabitadas. En la alcoba de la salita, que era la que habian ocupado siempre los esposos, se veía una cama de pino, una mesita de la misma madera, sobre la que  se alzaba triste y solitaria una Dolorosa de yeso y algunos cofres que constituian la dote de María-la-blanca, y que hacian al mismo tiempo el oficio de asientos.
Desde la muerte de María-la-blanca, la güelica, que amaba á su nuera como á su nuera como á las niñas de sus ojos, no habia vuelto á subir la escalera, ni á asomarse á la reja ni apenas á la puerta de la calle, pasándose, como hemos dicho, los dias enteros en el escaño de la cocina, á donde trasladaba por la mañana la cuna para cuidar mejor de los dos ángeles que Dios habia colocado bajo su amparo.
A pesar de ser aquel pais eminante agrícola, nada revelaba en aquella casa al labrador que vive del producto de los campos. Liborio, dedicado ciegamente al peligroso tráfico del contrabando, habia vendido por completo todos los aperos de labranza.
Al ver la tosca y pobre cuna donde dormían las dos hermosas niñas, Rosalba tendió instintivamente los brazos hácia ellas, dejando correr por sus mejillas una hermosa lágrima de compasion.
María la güelica vió aquella lágrima, y tendió á su vez los brazos hacia Rosalba.
-         ¡Hija! Esclamó con todo el entusiasmo de un corazon inocente y apasionado; no sé por qué me parece que acabo de encontrar en ti á la santa que nos ha dejado por otro mundo mejor…¡ no te irás, no!... Tú tienes el corazon tan hermoso
-         Como tu rostro, y puesto que buscas una casa donde servir, aquí te quedarás conmigo para alegrar mi tristeza: que mi Liborio al cabo y á la postre es una cabeza un poco ligera, pero que nunca se ha mezclado para nada en los asuntos de la casa.
Rosalba por toda respuesta inclinó la cabeza sobre la cuna, y empezó á llorar amargamente.
Los pronósticos de la cirujana se cumplían de una manera fabulosa, y sin embargo la pobre jóven temblaba como una tercianaria: ¿era ella en realidad merecedora del cariño que desde luego le habia manifestado aquella escelente mujer? ¿era un bien ó un mal el que se le presentase tan propicia la suerte? La infeliz no sabia en aquel momento lo que temia ni lo que deseaba; pero su corazon se oprimia de una manera horrible, como si presintiese que veria un dia cortadas en flor todas sus risueñas y quiméricas esperanzas.
María hizo dormir á su lado á Rosalba en un jergon, prodigándola los mas tiernos y cariñosos cuidados; pero la pobre aventurera no pudo cerrar los ojos en toda la noche, exhalando de vez en cuando un tembloroso y ligero grito.
Parecíale que la sombra de María-la-blanca se proyectaba impasible sobre la cuna de sus hijas, fijando sobre ella sus grandes y amenazadoras pupilas.
Pero la costumbre es para el hombre una segunda naturaleza, y Rosalba mimada y acariciada por la tia María, que veia el sol por sus espaldas, se acostumbró á vestir las niñas y á subir y bajar la escalerilla del piso principal, sin que sus nervios se resintiesen, durmiendo tranquilamente sin que turbasen su sueño visiones ni pesadillas.
Rosalba desplegaba tal habilidad para el gobierno, que no solo la güelica sino todas las vecinas confesaban á una voz que la casa habia ganado un ciento por ciento, y que Liborio, informado ya por las cartas que le dirigia cada quince dias el Señor maestro por órden de su madre, no podría menos de levantarle á su vuelta un altar en la cocina y otro en la sala.
Dos meses hacia ya que Rosalba vivia tranquilamente al lado de María, y uno y medio que la cirujana habia dado su blanca mano al fiel de fechos, cuando una tarde se agolparon repentinamente á la puerta de la casa todos los muchachos del lugar, gritando con mayor algazara:
- ¡ Que viene ¡ ¡que viene ¡
-¿ Quién? Preguntó Rosalba mudando de color.
- ¿Quién ha de ser? Preguntó la güelica, levantando los brazos hácia Rosalba y llorando de alegría: ¡ mi hijo ¡ ¡mi hijo ¡
Y la pobre mujer salió corriendo á recibir á su hijo, que en aquel momento traspasaba ya los umbrales, recibiéndola cariñosamente en sus robustos brazos.
El tráfico, que habia secado en el corazon de aquel hombre hasta los sentimientos mas delicados, habia sin embargo respetado uno que existia vivo y palpitante como en los mas hermosos días de la infancia: el amor filial.
Al ver á Liborio con su gracioso traje de contrabandista y cien veces mas gallardo que en la época de su desgraciado amor, Rosalba no pudo contener un ligero grito, haciendo al mismo tiempo un rápido movimiento para huir.
Liborio, que aun no habia fijado en ella los ojos, palideció como si se hubiese encontrado frente á frente con un fantasma.
- ¿No es verdad que es una alhaja la chica, esclamó María, reteniendo por el brazo á Rosalba y presentándosela á su hijo; pero ¡ ya se vé ¡ ¡ si es una criatura que tiene miedo á las palomas!...Y luego tú, que vienes así con esas barbas y ese trabuco y…vamos, vamos, hija, añadió, golpeándola cariñosamente en el hombro; á cenar, y no te aflijas por nada, que aunque así de buenas á primeras, como quien ve visiones, mañana será otro dia, y verás como mi Liborio no será capaz de darte un sentimiento por el oro del moro.
Y María la güelica arrastró á su hijo hasta la cuna, donde dormian las niñas, cubriéndolas de besos y refiriéndole aunque en pocas palabras la dolorosa historia de María la Blanca.[1]
Liborio cada vez mas sombrío estampó un beso sobre cada una de las dos, cenó silenciosamente, y se retiró á su cuarto, fijando de una manera estraña sus negros y atrevidos ojos sobre Rosalba, que pálida y temblorosa no acertaba tampoco á pronunciar una palabra.
María la güelica creyó de buena fe que la preocupacion de Liborio provenía sencillamente del recuerdo de su mujer, y se durmió soñando con que despues que se le pasase aquella idea, su hijo concluiria por querer á Rosalba casi tanto como ella y levantarla, como decian las comadres, un altar en la sala y otro en la cocina.
En la misma frontera, pero ya "civilizada", salto de Aldeadávila, años de 1960.



[1] El personaje de “María la Blanca”, tiene para Robustiana Armiño y Matilde Cherner un papel muy secundario en la trama del cuento, sólo así se explica que Liborio, su esposo no supiera nada del fallecimiento de su mujer.


[1] Nota de la autora: “Moza: en los pueblos, sinónimo de soltera”.
[2] Nota de la autora: “Güelica, diminutivo de abuela”.