Cine en las Arribes del Duero

Cine en las Arribes del Duero
Doctor Zhivago, La Cabina, Del Pirineo al Duero...

Mapa de La Ribera del Duero en 1641, durante la invasión portuguesa

Cascada del Remolino. ARRIBES DEL DUERO

viernes, 8 de enero de 2010

Turismo ornitológico en Las Arribes




El Parque Natural de Las Arribes del Duero se está convirtiendo en uno de los entornos naturales emblemáticos de España: a su declaración como zonas ZEPA y LIC, une una de las extensiones naturales mejor conservadas y más extensas de la península ibérica, así como zona de especial protección para la cigüeña negra en algunos de sus tramos.
Estos tramos de especial conservación de la cigüeña negra se da precisamente en la parte central de las Arribes, la antigua comarca de la Rivera salmantina comprendida entre las localidades de Villarino de los Aires y Saucelle de la Ribera.
La Asociación para el Desarrollo de la Zona Oeste de Salamanca -ADEZOS- ha desarrollado durante el año 2009 uno de sus proyectos emblemáticos: dar a conocer rutas de Turismo Ornitológico en esta comarca, en la que la observación de las aves protegidas es cómoda de desarrollar debido a la gran cantidad de miradores, muladares, étc. situados entre los fayales y cortados de mayor altura de la península Ibérica. Las temperaturas promedio anuales: 15,5-17ºC y la pluviometría 700mm. son superiores a la penillanura salmantina. La altitud de las Arribes salmantinas se sitúa entre los 650 y 135 metros de altitud.

La Ruta que vamos a describir transcurre entre la localidades de Pereña de la Ribera con su mítico mirador de la ermita de Nuestra Señora del Castillo, la desembocadura del río Las Uces entre Masueco y Pereña con sus bellas cascadas del Pozo de los Humos...
El corazón de esta ruta lo suponen los impresionantes desfayaderos situados entre Aldeadávila y Mieza, aquellos que ya fueran descritos hace más de 110 años por Miguel de Unamuno: los observatorio de La Mariota, Mirador del Fraile, Rupitín, Picón de Felipe, el Muladar de El Encinal situado sobre los restos arqueológicos de la antigua aldea de Rivas, y el Mirador de La Code donde el Duero-Douro deja de hacerse granítico para cambiar su curso e irse preparando a las amplitudes del Douro portugués.
La cigüeña negra, el águila real, alimoche, buitre leonado, milano real, vencejo real y el roquero solitario son las estrellas de esta naturaleza tan singular..

Vilvestre con su antiguo Taller neolítico, el Mirador de las Janas en Saucelle: último pueblo de la tradicional comarca salmantina de la Ribera, el alto de la Molinera ya cerca de Lumbrales, y por último las bellas riberas de los ríos Huebra, Yeltes y Camaces...
Para los amantes de la Naturaleza que aún les sobre algo de tiempo, podrán dedicar una visita al Torreón de Sobradillo, desviándose desde Lumbrales 5 kms. aproximadamente.
Una apasionante visita en primavera, o a finales de invierno por unas originales tierras de clima mediterráneo, en las profundas comarcas de Salamanca.

De las rutas propuesstas por ADEZOS he seleccionado la Ruta nº1, por considerarla de mayor valor ecológico.
Todas las localidades suelen contar con excelentes Oficinas de Información Turística,  una variada selección de centros rurales, así como hoteles en las poblaciones mayores: Aldeadávila de la Ribera y Lumbrales.

Otra opción para poder observar a toda esta variedad de especies protegidas y poco comunes es tomar un crucero que recorra las aguas internacionales del río Duero-Douro, por ejemplo: "El Corazón de las Arribes" en el camino del Rostro, en Corporario-Aldeadávila: http://www.corazondelasarribes.com/

Disfruten con la Ruta.

miércoles, 6 de enero de 2010

Actividades de promoción del Patrimonio en Villarino de los Aires (Arribes de SALAMANCA)

Fuente: Diario Digital de Las Arribes http://www.diariodigitaldelasarribes.com/

Villarino de los Aires presenta 15 actuaciones concretas para desarrollar el Plan de Turismo:si ayer hablábamos del desarrollo teórico, en esta segunda y última entrega se hace mención a las actuaciones concretas en diversos parajes y actividades que conlleva la inversión anunciada de 504.000 euros y que, a la postre, le ha servido a este municipio para alzarse con el Premio Provincial de Turismo.

Todo proyecto teórico conlleva su parte práctica y realista, que es la que se explica a continuación y que, todos los vecinos esperan, tal y como han indicado muchos de ellos a SALAMANCA24HORAS en la jornada de ayer, se lleve a la práctica para que el pueblo “vuelva a resurgir”.

Además, Villarino de los Aires, al obtener el Premio de Turismo ‘La Salina’, acogerá en 2010 la Feria Provincial del Turismo que organiza la Diputación de Salamanca y que cuenta con stands turísticos y promocioanales de toda la provincia, así como de los productos agroalimentarios salmantinos y actividades culturales y etnográficas de todo tipo.

Esta segunda parta del proyecto global presentado a la Diputación de Salamanca por el Ayuntamiento de Villarino de los Aires, y que le ha servido para alzarse con el VIII Premio de Turismo ‘La Salina’ 2009, y que supone una inversión de 504.255 euros, se divide en quice apartados o actuaciones concretas sobre otros tantos parajes y actividades.

Acondicionamiento y recuperación del Ecomuseo de la Era de la Cuesta.

El Ecomuseo de la Era de la Cuesta es un Espacio Museográfico al aire libre, localizado al sur del casco urbano de la localidad, accediendo a él por la calle que lleva su nombre. En él se da a conocer a los visitantes que llegan al municipio los trabajos relacionados con el campo: la siega, la trilla, etc., tal y como se realizaba antaño en estas tierras. Es un punto de interés turístico, y supone un homenaje al pasado agrícola de Villarino. El Ayuntamiento de Villarino se centró en convertir este espacio en un punto de visita obligada para todos aquellos turistas que se acerquen a la localidad. Por ello, se adecuó con la instalación de carteles interpretativos y el empedrado de la zona (enlosado irregular de piedra de granito).

Rehabilitación de un molino harinero:
Este molino es propiedad del pueblo de Villarino de los Aires, por lo que quizá tuviera un aprovechamiento comunal. Es un molino harinero, con muelas de granito, que formaba parte de un sistema de molinos similares que recorría la Ribera. Como ésta no tenía agua suficiente para la molienda más que unos meses al año, se molía durante las 24 horas del día siguiendo un sistema de turnos, y generalmente, el/los molinero/s cobraban una parte del grano o harina que se obtenía.
Los materiales y técnicas constructivas son los mismos que se han usado tradicionalmente en la zona para la construcción de este tipo de edificios, aunque se han introducido algunas técnicas o actuaciones modernas de ingeniería civil para cumplir con la normativa de edificación actual o corregir malas prácticas constructivas antiguas que en algunos casos hacían que se arruinaran las edificaciones.

La obra de reconstrucción corrió a cargo del proyecto ‘Desarrollo del Programa de Uso Público en el Parque Natural de Arribes del Duero’, financiado con fondos del Parque Natural. Se ejecutó durante los años 2005, 2006 y 2007.
Señalización del Teso de San Cristóbal y restauración de la ermita: El Teso de San Cristóbal está localizado al sur del municipio. Su interés como punto turístico no se centra únicamente en su valor ornitológico o paisajístico, sino también por su interés arqueológico e histórico, ya que ha sido un enclave testigo del paso de los años y de haber dado cobijo a diferentes culturas históricas. Por ello, se buscó informar de forma clara a todos los visitantes, mediante señales interpretativas, de todos los elementos de interés turístico presentes en el Teso:
- Los castros realizados por los vettones. La cultura vettona irrumpe en el primer milenio antes de Cristo dominando la casi totalidad de las provincias de Salamanca y Ávila y la mitad oriental de Cáceres, fundando diversos asentamientos en la región arribeña.

- La Ermita de San Cristóbal recién restaurada, representa junto con ‘El Castillo’ de Vilvestre, uno de los conjuntos más representativos e importantes de la provincia de Salamanca de la época prerromana. Junto a este Santuario se pueden observar dos tumbas o sepulcros antropomorfos, lo que nos indica el poder hierofánico de este Teso, así como restos de la casa del ermitaño.

- A escasos metros de la ermita se halla lo que algunos autores han considerado un Santuario Rupestre Prehistórico, en el que se practicaba el sacrificio de animales. Existen tronos (también llamados sitiales) y/o altares, etc.
Todos estos elementos: teso, rrmita y santuario han sido señalizados e interpretados, como se ha indicado anteriormente, para informar al turista y visitante de su relevancia cultural.

Señalización de las rutas de senderismo:
Comprende la Señalización de las Rutas de Senderismo conocidas como GR-14, Ruta de Vendemoro y Ruta Piconitos-Ambasaguas. Es un proyecto de creación, mantenimiento, mejora del espacio turístico y de la promoción e información turística, que llevó a cabo en los últimos años el Ayuntamiento de Villarino. No obstante, todos los años se siguen elaborando proyectos para señalizar nuevos senderos y aumentar así la red con que cuenta el municipio.
Se realizó como una acción integral, ofreciendo al turista o senderista tanto una señalización direccional adecuada, como una información interpretada de los recursos asociados a dicha ruta de sendero, recursos patrimoniales que aumentan el atractivo de este trayecto por el corazón del Parque Natural Arribes del Duero.

Las rutas existentes en Villarino conforman una Red de Senderos Interpretados de gran interés medioambiental y turístico, ofreciendo al visitante una gran variedad en lo que a distancias, paisajes o dificultades se refiere. Estas acciones son acorde con los cambios y nuevas tendencias efectuadas en el turismo convencional, exigencia que obliga a los agentes turísticos y a los Ayuntamientos a ofrecer nuevos productos centrados en la puesta en valor del medio natural.

Esta señalización tiene carácter innovador al ofrecer itinerarios de gran atractivo natural y cultural en los que los valores más destacados sean indicados e interpretados, aumentando el interés de los valores endógenos de la propia ruta de sendero a partir de su correcta interpretación y señalización.

Acondicionamiento y señalización del Mirador de La Faya:

El Mirador de la Faya se localiza en el noroeste del casco urbano de Villarino de los Aires, accediendo a él por la calle que lleva su nombre. Consiste en una terraza artificial cuya planta sobresale por encima de la superficie escarpada del terreno natural. Desde este Mirador se puede observar la belleza inagotable de las Arribes salmantinas y portuguesas con el Duero al fondo, pudiendo disfrutar de su impresionante encajonamiento formando cañones y cortados de hasta 400 metros de altura.
Para que los turistas que se acerquen a Villarino puedan recrearse de esta vista tan privilegiada, el Ayuntamiento pavimentó e instaló una barandilla y mobiliario urbano, además de un panel interpretativo.

Señalización del Balcón de Pilatos:

El mirador paisajístico conocido como Balcón de Pilatos, está localizado en el Teso de San Cristóbal, sobre una falla de 300 metros de altura. Es uno de los miradores paisajísticos y naturales de más relevancia en Arribes del Duero, no sólo por poder disfrutar desde él de uno de los bosques mediterráneos más interesantes del Parque Natural, sino por definirse como uno de los miradores ornitológicos más relevantes de la región, así como por encontrarse en un paraje de una gran riqueza cultural y natural. Además, nos ofrece una sobrecogedora vista de Las Arribes del Tormes.

Por la importancia y belleza de este Mirador, el Ayuntamiento de Villarino de los Aires decidió fijar un panel interpretativo de contenido ornitológico.

Enoturismo: Ruta de las Bodegas tradicionales:

Entre el grupo de bodegas tradicionales que da forma a la ruta, podemos destacar la Bodega de Amable como una de las más representativas. Ésta fue reformada mediante subvención de la Junta de Castilla y León, y con el apoyo del Ayuntamiento. La reforma se centró en la cubierta y en la iluminación, por lo que conserva toda la tradición y el encanto de su historia y de su pasado.


Feria del Vino D.O. Arribes:
El Ayuntamiento de Villarino de los Aires ha organizado en los dos últimos años dos Ferias del Vino, además de la Fiesta de la Vendimia.

- I Feria del Vino Denominación Origen Arribes, celebrada los días 22 y 23 de Septiembre del 2007.

- II Feria del Vino Denominación Origen Arribes, celebrada los días 26 y 27 de Julio del 2008.

Ambas ferias consiguieron ser un proyecto innovador que contaron con la aceptación de la totalidad de Bodegas y Cooperativas Vitivinícolas que, en la provincia de Salamanca, integran la Denominación Origen Arribes. Habiendo participado, igualmente, como invitadas, el resto de Cooperativas de la parte de Zamora. La Denominación de Origen para los Vinos de esta comarca con tan arraigada tradición vitivinícola se obtuvo en el año 2007, por lo que las Ferias contribuyeron enormemente a su promoción, y con ello, al desarrollo económico de los distintos municipios representados en la referida D.O. En ella, las distintas Bodegas y Cooperativas exhibieron y ofrecieron degustaciones de sus principales caldos.

Estas ferias consiguen no sólo promocionar nuestros vinos, sino que se constituyen como un escaparate de nuestros recursos, tradiciones, son una fuente de atracción turística de un turismo alternativo y ligado a la cultura del vino, el enoturismo.

Rutas de Senderismo Provincial ‘Puerta de Las Arribes’:

Cada año el Ayuntamiento de Villarino de los Aires, con la colaboración de la Diputación de Salamanca, la Junta de Castilla y León y Caja Duero, organiza una Ruta de Senderismo. Comenzaron a realizarse en el año 2006, con el fin de impulsar e incrementar la proyección exterior del municipio, de dar a conocer la belleza de su entorno natural, su cultura, tradiciones, costumbres e idiosincrasia, también se busca promocionar el Turismo Rural y fomentar el respeto al medio ambiente.

Este año se ha celebrado ya la IV Ruta de Senderismo Provincial ‘Puerta de las Arribes’, el día 19 de abril. Por tanto, se realiza en primavera, coincidiendo en un época en que la naturaleza arribeña se encuentra en plena ebullición, invitando a disfrutar de un paisaje único. Los recorridos suelen ser de dificultad media-baja, aptos para personas de todas las edades, familias, grupos, etc. Es una de las rutas a tener en cuenta en Las Arribes, por su interés paisajístico.
Para llevarla a efecto, el Ayuntamiento realiza un costoso y arduo trabajo. Primero se solicitan todas las autorizaciones para su ejecución al Servicio Territorial de Medio Ambiente. Se llevan a cabo las tareas de desbroce y acondicionamiento de la ruta, se hacen las señalizaciones necesarias, se enseña a los guías que acompañarán a los grupos el día de la marcha. Además se organizan todas las medidas de seguridad necesarias, mediante la participación de Cruz Roja Española y del Cuerpo de Protección Civil del Ayuntamiento.

Apertura de Oficina de Información Turística: unas 7.000 visitas anuales:
Se inauguró en marzo del 2005 y está abierta durante todo el año. Se creó con los siguientes fines:

- Impulsar la proyección exterior del municipio de Villarino como destino turístico.

- Incentivar el Turismo Rural.

- Promocionar su entorno natural, difundir su cultura social y fomentar el enoturismo.

- La ordenación y el fomento del sector turístico, tanto desde el punto de vista de la actividad, como de la planificación territorial, ambiental y urbanística.

- La regulación de la oferta turística en todas sus variantes empresariales (alojamientos, agencias de viajes, guías turísticos, actividades complementarias, etc.).

- La promoción de la imagen turística de las Arribes.

- La conservación, protección y aprovechamiento racional de los recursos turísticos, con especial atención al medio ambiente, el paisaje y la cultura autóctonos.

- La aprobación de la planificación de la promoción turística interior y exterior.

En este momento, el Ayuntamiento de Villarino de los Aires ha habilitado la oportuna partida presupuestaria en el Presupuesto General Ordinario para el acometimiento de la obra de Edificación para una Oficina de Turismo, buscando la creación de una nueva sede más amplia y equipada para la oficina.

Ésto favorece de forma positiva en las líneas de trabajo y planes estratégicos del Ayuntamiento en lo que a la promoción turística y oferta diversificada se refiere, aumentando así los esfuerzos de esta corporación local en pos de la mejora de la información turística, que redunda en la calidad de los recursos y atención al turista, lo que ha visto reflejado en el aumento de visitantes a la oficina, con una media de 7.000 visitas anuales.
Albergue-Huerto Escolar

Villarino, por su situación dentro del Parque Natural Arribes del Duero, por su belleza paisajística, por las posibilidades que ofrecen sus espacios naturales, sus valores culturales, su variado y rico patrimonio, hacen a Villarino poseedor de unas ventajas propicias para el desarrollo turístico. Sin embargo, la realidad en algunos segmentos de la población, como son los jóvenes, no se muestra así tan clara.

El municipio cuenta con un Albergue Juvenil que dispone de 36 plazas; sin embargo, se pierde la posibilidad de atraer a este colectivo, que a pesar de que busca unos servicios diferenciados como son los Albergues, se acerca poco a visitarlo. Los valores que Villarino puede ofrecer, suponen para los jóvenes una posibilidad de turismo alternativo, y de prácticas lúdico recreativas respetuosas con el medio ambiente.

El pasado mes de marzo, el Ayuntamiento puso en marcha el Proyecto de Huerto-Escolar como recurso de educación ambiental en colaboración con el C.R.A Los Arribes. Los destinatarios en el inicio del Proyecto han sido los escolares del C.R.A., que lo integran los colegios de Villarino de los Aires, Pereña y Trabanca. El proyecto tiene carácter anual y continuado.

Este proyecto permite poner en práctica un aprendizaje activo y cooperativo, basado en la resolución planificada de problemas, así como un eficaz desarrollo de actitudes y valores conducentes a unos comportamientos más comprometidos con la conservación y mejora del entorno, y con la utilización sostenible de los recursos ambientales.

El Ayuntamiento tiene ahora sobre la mesa un Proyecto innovador, Albergue-Huerto Escolar (aún en sus inicios). Con él se quiere aunar el recurso que supone el Albergue con el recurso que supone el Proyecto de Huerto-Escolar, y ofrecerlo a todos los escolares de la provincia, e incluso a toda la Comunidad Autónoma mediante visitas guiadas o ‘packs’ turístico-educativos. Para que esta iniciativa salga adelante, el Ayuntamiento necesita del apoyo de otras instituciones públicas.

Construcción de un Albergue Juvenil de Villarino

El Albergue dispone de 36 camas, distribuidas de la siguiente manera: 7 habitaciones de 4 plazas, y 1 habitación de 8 plazas. Dispone asimismo de ADSL y Wi-fi, servicio de lavandería…

El objetivo de este Albergue no sólo es ofrecer alojamiento, sino que trata de ofrecer alternativas como la formación, de ofrecer participación, de promocionar la cultura, de fomentar actitudes, de acompañar en las rutas …
Ofrece actividades alternativas como son la elaboración de pan y la elaboración de queso artesanal, rutas a caballo, … Posibilita el desarrollo de múltiples actuaciones:

- Un turismo juvenil: con ofertas de deportes de bajo impacto ambiental (escalada, senderismo, espeleología, rafting, etc.

- Encuentros juveniles: jornadas de trabajo, intercambios nacionales e internacionales, etc.

- Actividades de verano joven: cursos, campos de trabajo, …

- Alojamiento para estudiantes: cursos de español para extranjeros, …


Fiestas anuales:

- Celebración de LAS ÁGUEDAS: el día 5 de febrero.

- Celebración de CARNAVALES.

- SEMANA SANTA. Además de los actos de carácter religioso que cada año se organizan, se celebró en este año 2009 un Mercado Medieval.

- El día de EL TESO (lunes de Pascua).

- Festividad de SAN JUAN, el día 12 de junio en Villarino, y el día 24 de junio en La Cabeza de Framontanos (anejo de Villarino).

- FIESTAS DE SAN ROQUE: del 13 al 19 de agosto.



Creación del Museo del Vino y los Destilados:

Dentro de las líneas de actuación del Plan de Promoción Turística de Villarino, se encuadra la creación de espacios musealizados. Bajo esta premisa, en 2008, se inaugura el Museo del Vino y los Destilados. En este espacio, el turista o visitante puede apreciar el arraigo de la cultura vitivinícola del municipio y el proceso de elaboración del vino entre otros temas. Mediante paneles informativos se pueden conocer las distintas variedades de uva, los procesos de destilación, la historia y el método de destilado, el clima, los suelos y los bancales donde se cultivan los viñedos típicos del municipio, etc.

Construcción de Parque Infantil y aparcamiento

Durante este año 2009, se ha llevado a cabo la construcción de un Aparcamiento en las inmediaciones de la Plaza Mayor y un Parque Infantil junto a la Calle Nueva. El aparcamiento ofrece a los turistas la comodidad de estacionar sus vehículos en el centro urbano, pudiendo recorrer sus calles, visitar los miradores cercanos, los monumentos y todos los puntos de interés que ofrece el municipio.

Diciembre de 2009.

Desde estas páginas de Aldeadávila, felicitamos a la localidad hermana de VILLARINO por todas estas iniciativas turísticas, que contribuirán a llevar el nombre de nuestra tierra ARRIBES por todos los lugares de España.
¡ENHORABUENA!

INE 2009. La Demografía en LAS ARRIBES salmantinas, 2009




Recientemente el INE (Instituto Nacional de Estadística) ha publicado los últimos datos del censo del año 2009 (datos a 28 de diciembre), municipio a municipio.Puedes ver la comparativa de los censos 2009-2008 población a pobalción, así como un breve análisis de las causas.

Como ya se evidencia desde la década de los años 70 el envejecimiento de la población, el decrecimiento natural y la emigración son los factores presentes desde hace 4 décadas. Todas las poblaciones, en este siglo XX piereden población en términos cuantitativos, aunque en los dos últimos años ciertos municipios se mantienen activos e incrementan actividad y población.

Donde sí se nota un cambio en estos cuatro últimos decenios es en los sectores activos y que aportan población trabajadora: así los tradicionales sectores de la economía primaria (agricultura y ganadería) han perdido peso hacia unos sectores terciarios más acordes con la tendencia de los países más desarollados, siendo el motor económico de determinados pueblos el turismo, la gastronomía y pequeñas industrias artesanales de productos de gran calidad: aceite de oliva, vinos DO Arribes, quesos DO, cerezas, frutas, étc.En los 2 últimos años la tendencia general de despoblación se ha invertido claramente en los municipios más emprendedores.

Veamos estos casos de evolución positiva, y comparemos los datos con Los Arribes zamoranos, y con otras poblaciones netamente turísticas como La Alberca, Ledesma y Candelario.

Valderrodrigo mantiene su población, al igual que Trabanca, y Valsalabroso. Aldeadávila de la Ribera -entidad turísitica de primer orden de Las ARRIBES- logra invertir su tendencia creciendo un 0,3%. Los mayores crecimientos se dan en La Fregeneda con un 3,01%-favorecido por la comunicaciones con Portugal-, Monleras con un 2,33%, y Barruecopardo con un 1,62% gracias a nuevos empleos por la apertura de su residencia Geriátrica.

El resto de las poblaciones decrecen en número de habitantes censados: Vitigudino -0,4%, Lumbrales -1,6%, Villarino -3,8%... siendo el decrecimiento comarcal del -1,61%.

Las autoridades políticas de la Junta de Casstilla y León deberían de preocuparse un poco más dee estos datos tan negativos, así como también determinados cargos comarcales: el llamado "Plan de dinamización de las Arribes Sur" como bien se dice en Lumbrales no ha cumplido ninguno de sus objetivos, la Casa del Parque de Sobradillo no está cumpliendo su función por una errónea ubicación política, se continúa sin favorecer la comunicación con esta comarca.

Si los dirigentes de la Junta "necesitan ideas" que se molesten en preguntar a las gentes de esta comarca: muchos municipios sin ver atendidas sus peticiones, inversiones que no se conceden "por falta de Prespuesto", sin una carretera comarcal que bordee el Duero desde Villarino hasta Hinojosa de Duero, sin una protección por parte de Patrimonio de nuestra Arquitectura Tradicional, dee nuestros Monumentos..., sin una conexión con Portugal desde Fermoselle hasta Saucelle, sin una sola oficcina de la Junta-a no ser en Vitigudino- lo que obliga a muchas personas mayores a desplazarse hasta 30 kms para realizar los trámites más sencillos...

He analizado también los datos censales en localidades turísticas que sí que cuentan con un constante y activo apoyo por parte de la Junta , de sus Diputaciones y de los diarios provinciales, y se ve claramente que cuando hay apoyo la población se consolida, y la actividad renace: casos de Fermoselle y La Alberca. El caso de esta última Villa es paradigmático con un crecimiento interanual de hasta el 4%. Vitigudino, para consolidarse, creo yo, también necesita de una comarca rica, y precisa de apoyar las iniciativas de todos sus pueblos. Nada florece en un "desierto demográfico".

En fin, si realmente quieren apoyar el Oeste de la Comunidad lo tienen sencillo...Esperaremos otro año más...

lunes, 4 de enero de 2010

Fuentes, caños y pozos de lavar en LAS ARRIBES de SALAMANCA

Inscripciones renacentistas de las Cruces de Santiago, en ALDEADÁVILA de la RIVERA


Calle tradicional del paraje de SANTIAGO (antiguo Quintana de Aldea de Auila)


El agua ha sido y es un elemento fundamental de la vida en los pueblos de Las Arribes.
Pobladas ya a comienzos del siglo XIII con grupos humanos de León, La Rioja, pero fundamentalmente del sur de Galicia, Orense mayoritariamente, las nuevas gentes se agruparon en aldeas en parajes con abundancia de agua y fuentes naturales.
En un pueblo que ama el agua, y que la siente como algo necesario para su ganado, para las labores agrícolas, y cómo no para la vida diaria de sus moradores, este elemento esencial ha cubierto de nombres su rica toponimia del "campo", pero también del numeroso callejero .

Un caso paradigmático en la provincia de SALAMANCA lo constituye la doración que se siente por el agua en la coqueta Villa de Aldeadávila de la Rivera del Duero, como era llamada a comienzos del siglo XX.

Y el agua, siempre presente en cada esquina del camino, donde poder beber el caminante, y a las que tantos esfuerzos se dedicaron:

Fuente de San Bernardo, Fuente Buena, del Cubo, de los Dados, Bordóñez, del Espino,de los Labajos, de los Labrados, de Martín, de don Mendo, de Miguel Ordóñez, Nueva, del Pinero, de la Piedra, Rebollo, de Rodrigo, de los Trigos, de Santiago, de los Gejos…

El callejero está repleto de sonoros nombres de fuentes, caños, pilares y pozos de lavar:

En la calle Fuente existía un caño adonde acudía la gente durante la trilla a refrescarse (en la Era de Abajo).

La calle Fuente de Abajo debe su nombre a una fuente de piedra, con arco de bóveda y escalones de piedra. Las aguas eran, y son, sosas ideales para endulzar las aceituna y chochos de la localidad. En los años 70, en un extraño afán modernizador fue tapada.

Calle de la Fuente Santa: sonoro y delicioso nombre dado a un "vallecito" que une las antiguas ermitas de San Marcos y de La Concepción (ermita de la Santa). El nombre dado a esta última ermita en 1844 acabó también por nombrar a este valle y camino.

Calle de la Fuente de Santiago: situado en los pies del "Teso Palomar", existe documentación medieval que data las fuentes de este Teso como de las más antiguas y el lugar donde existió desde el siglo XII esta ermita vinculada a la orden militar de Santiago. Todavía hoy en día se levantan tres hermosas cruces renacentistas con una inscripción del año 1506 y bellos adornos en gótico isabelino. esta fuente también está construida con arco de bóveda y escalones, pero se tomó la decisión de tapiarla en los años 50 por un extraño suceso de aquellos años en los que murió ahogado un varón.
La fuente admitiría destapiarla, porque no se demolió. Para ello sería necesario un "arreglo" en la calle, si es que se desea mantener el tráfico de coches.

Calle de la Lagona: en esta calle existía "una lagona" o charca de aguas de lluvia, donde podía abrevar el ganado, y en la época en que no existían las lavadoras también servía de "pozo de lavar".

Calle del Mimbrero: hasta el año 1970 tuvo esta Villa aquí, junto a la intersección con la Calle del Berzal, uno de los puentes medievales con un sólo ojo, por debajo del cual discurrían las aguas de la Fuente de Santiago hasta el regato Remoria. Servía, además, durante los encierros de agosto para que los mozos pudieran escapar de los toros. Aquí se dieron historias muy interesantes de estos encierros.

Calle y Travesía de la Remoria: nombre de resonancias árabes o moriscas, es el topónimo dado al regato más famoso de la Villa, adonde discurrían las aguas de todas las fuentes y caños.

Calle La Fuente de CORPORARIO: situada en un pequeño altozano, corrían a su vera las aguas de un pequeño regato hasta la desaparecida ermita de San Blas de CORPORARIO. En ella han aparecido estelas tardorromanas o visigodas, en un paraje histórico sin catalogar por Patrimonio de la Junta de Castilla y León.

Calle de la Fuente Buena de CORPORARIO: su nombre nos da fe de la calidad excelente de sus aguas, aspecto éste muy importante en la época de la Repoblación (s.XII). Tiene todavía un pozo de lavar tradicional en muy buen estado.

Calle de Santa Margarita de CORPORARIO: En la década pasada se ha situado en su fuente un sepulcro restaurado del siglo XVIII. Es la fuente más hermosa de la localidad, y nos demuestra lo que puede conseguirse con un pequeñísimo esfuerzo inversor.

Calle del Rollo de Aldeadávila, oficialmente de José Antonio Caballero- 2º Marqués del Caballero-. Enfrente del restaurante "El Paraíso"- "El Porrón", existía un pequeño caño que debía de estorbar, porque fue demolido en los años 70.

Información recabada por la Oficina Municipal de Turismo de Aldeadávila, gracias a las aportaciones de vecinos.

Desde aquí agradecemos al Ayuntamiento de esta localidad el esfuerzo que está realizando en el mantenimiento de la Arquitectura Tradicional de esta preciosa localidad de las Arribes.

martes, 29 de diciembre de 2009

Turismo cultural y del AGUA en las ARRIBES de SALAMANCA



Singular rincón histórico del Convento de Santa Marina de LAVERDE



Tierra de mitos y leyendas, esta naturaleza singular de Las Arribes se muestra en Aldeadávila y Corporario como un conjunto único de AGUA, TRADICIONES y NATURALEZA.
Siempre con ansias de mirar al futuro, Aldeadávila ha sido definida con acierto como “una extraña mezcla de historia y modernidad”.
El río Duero, tan bravío en estos parajes, entre cachones, fayales y picones ha llamado la atención desde muy antiguo, y sus riberas de clima mediterráneo han facilitado el asentamiento del ser humano, en pequeños núcleos de población, que con el fin de la Edad Media, y la creación del Ducado de Alburquerque a fines del siglo XV se fueron reunificando.


El poblamiento antiguo ha marcado su camino en las colinas o tesos próximos al padre Duero: la aldea de la Edad del Hierro situada en “El Encinal” que se conoció en los siglos XII y XIII como Ribiella o Rivas de Aldeadávila, el llamado“Verraco de Masueco” ubicado hasta 1933 en la raya entre Corporario y Masueco, los asentamientos tardorromanos de “Los Casales del Nieto” y la propia Corporario, y quién sabe si la propia Aldeadávila con su trazado medieval y sus callejuelas que definen una elipse perfecta de 900 metros no es también poblada en período vetton.






Ese campo ahora solitario, sólo poblado por rapaces del Parque Natural y pequeños mamíferos, y antaño muy frecuentado en labores agrícolas y por cabreros, está plagado de hermosos términos que nos transportan a pasados lejanos, a historias ya casi olvidadas, por donde nobles como García de Ledesma, o los Licenciados “Pumareda” y “de la Torre” amenazaban a los “pecheros” para quedarse con sus tierras, nombres como:


Atalaya, Remoria, La Torrecilla, Peña Hincada, Fuente de don Mendo o Mendiz, Sol de Marina, El Barril de Marcos, El Bodonal de Martín Calvo, Los Brazos de la Majada de los Coriscos –acaso llamado Moriscos-, El caño de Santa Marina, el caño de Laverde, Las Carbas de Vélez, Los Casales del Nieto, Los Coriscos, El Crespo…






Tierra de antiguas ermitas y devociones: La Cruz de Montemediano, La Cruz del Valle candil, La Cuesta de san Marcos, La Cuesta de Santiago, La Cueva de la Santa, La Cueva de San Pelayo, La Fuente de San Bernardo, La Cruz del Posadero…


Y el agua, siempre presente en cada esquina del camino, donde poder beber el caminante, y a las que tantos esfuerzos se dedicaron: Fuente de San Bernardo, Fuente Buena, del Cubo, de los Dados, Bordóñez, del Espino,de los Labajos, de los Labrados, de Martín, de don Mendo, de Miguel Ordóñez, Nueva, del Pinero, de la Piedra, Rebollo, de Rodrigo, de los Trigos, de Santiago, de los Gejos…


Y esos nombres tan sonoros, como la misma “habla de la Rivera”, y que nos hablan de Arribes, de rincones por descubrir y de una España todavía desconocida:
El Castellujo, La Corona y La Coronita, Valle de las Navas, La Horca, Valle del candil, El Gejo, Las Islas, Las lágrimas, Lamero Sancho, Los Lanchares, Las Lanjinas, La Majada de Arriba, La Majada de Juan Casado, El Molino de Viento, Naverrabea, Pasadero de San Pelayo, La Peña del Águila, Peña Dormidera, Peña Esmurriadera, Piedra Hincada, Peña de las tres cruces, Peña del Purgatorio, Peña de la Zorra, El Picón de la Huerta, El Pocito de Juan de Dios, los Pontones de la Santa, El Prado de los Gallegos, El Prado de la Guerra, La Puerta de Santiago…






El término “Arribes” descendiente directo del latín “Ad-ripam” que significa “junto a la ribera”, o “encima de ella”, tradicionalmente se ha empleado para describir “las tierras incultas” o que no se pueden aprovechar, y que son las inmediatas al río. En esta zona de “Las Arribes Centrales” parece cobrar mayor significación el término, incluso emplearse para designar numerosos parajes, todos ellos relacionados con intrincadas riberas del RÍO- con mayúsculas- y de arroyos que fluyen hacia él:
“el Rupinal”, “El Rupetín o Ropetín”, “la Rupurupai, “El Robortal”, “la Rodocolodra”, “La Rodocosa”, “el Rodomolino”,” El Rodo de la Sanguina”, Rodo Sende, La Rooscada, Roosanguino, Roostal, …”El Rostro”, península que penetra en Portugal, y al que nuestros vecinos llaman por eso “O Nostro”.


Como se ve, la familiaridad de los antiguos vecinos con cada rincón de Las Arribes les lleva a designarlos con el omnipresente artículo, muy usado en todos estos pueblos, rasgos que perviven de su antigua habla.


Pero es en las leyendas y mitos, donde podemos encontrar los rasgos más característicos de la original personalidad de estas gentes, tan apegadas a sus antiguos ritos y tierras. Es difícil encontrar una tierra castellana y leonesa con tantos mitos creados en torno a figuras como los árabes- llamados aquí genéricamente moros-, el temor a la naturaleza y a al rugir de las aguas en días de tormenta, la admiración por los estrechísimos cortados del “Salto del Gitano”, historias de contrabando al anochecer, y de violencia y muerte en unos años 60 del siglo XIX que Llorente Maldonado refería como “época gloriosa” sin duda, porque así se lo referían los más viejos en los años inmediatos de postguerra -1945 y 1946-.


Tierra ésta que no deja de sorprendernos, y en la que a poco que se bucee se encontrarán rasgos tan diferentes al resto de la provincia salmantina, sin duda favorecidos por el aislamiento, y la admiración por su extraña tierra.






Cada peña, cada rincón esconde una historia, pequeña pero bella, y nos referiremos sólo a algunas de ellas:
La más antigua parece ser la de la “construcción mora de la Torre-fortaleza de Aldeadávila” que ya citó Madoz en 1.845, además de dos sepulcros de nobles hoy desaparecidos. Pero es también relacionada con la época árabe, o con su finalización cuando se cita en Masueco una antigua leyenda de una doncella mora encerrada en una torre con inmensos tesoros, o la bella estampa de la ermitaña Santa Marina perseguida por el general árabe en su corcel, y que exclamó: “¡ábrete peña santa, que viene Marina cansada¡” ante los atónitos ojos del guerrero musulmán.






Poco después, peregrinos franceses traerían consigo en el siglo XIII la leyenda de “Flores y Blancaflor”, que todavía escuchó Menéndez y Pidal en Corporario en 1906. Empieza así, en su versión local:


1 Tan alta iba la luna
como el sol al mediodía
a pedir a dios del cielo
y a Santiago de Galicia,
a pedir a Dios del cielo
que le diese un hijo o una hija
para heredar el condado,
que herederos no tenían...


Mucho más recientes, aunque con el mismo misterio propio de estas tierras, son la “historia del Picón de Felipe” y del “Salto del Gitano”. Estas dos leyendas nos entroncan con la admiración por la naturaleza, y el secular aislamiento del otro lado de la “Raya húmeda”, así como con el mundo de los pastores, cabreros y el contrabando.


Es más antigua la versión del “Salto del Gitano” ya anterior al siglo XVI, y dice así: “Cuéntase que uno de estos bohemios, perseguido por la tropa y acosado de tal suerte que no tuviera más remedio que morir ó entregarse, tomó carrera, y dando un salto verdaderamente prodigioso, salvó la distancia entre las dos orillas”.

Hay que interpretar el término "gitano", "bohemio", como personas desarraigadas, como un contrabandista del momento.







A pesar del aislamiento y de persecuciones por las tropas, el amor hispano-portugués se hacía hueco entre peñascos y arribes:


“se cuenta de un pastor de Aldeadávila, Felipe, quien acudía con sus cabras al lugar más escarpado de las Arribes, y que se trata de un enorme peñasco que cae vertical. Como siempre acudía al mismo lugar con sus cabras, se llegó a enamorar de una muchacha del pueblecito portugués de Bruçó, a la que no podía ver, porque en el medio se halla el vacío del padre Duero-Douro; desesperado en la añoranza de su amada portuguesa, se dedicaba con las manos, con pequeñas herramientas, con lo que podía a realizar un puente o un paso que le permitiera cruzar el río y reunirse con su amada.”
Esta es la más bella estampa de Las Arribes, Felipe, en su locura se encontraba sin embargo en el camino correcto: borrar fronteras, separaciones y tratar de hermanar a los dos pueblos ibéricos, separados desde el año 1.139. Pocos metros, río abajo se haría la “Gesta de la construcción del Salto de Aldeadávila” en las décadas 1950-1960, inaugurándose en 1.964.






Hace siglos, estos agrestes parajes sólo eran frecuentados por cabreros y sus rebaños, y algún que otro “forajido” o “escapado de las justicias” como el célebre “gitano”, además de los frailes franciscanos menores de Laverde, que hasta 1830 cuidaron del Convento de Laverde y su célebre “huerta”. Se dedicaban a la enseñanza de la Gramática, y al cuidado de enfermos. Desde que a mediados del siglo XIII visitara estos parajes nada más y nada menos que San Francisco de Asís, y pocos años después “el infante Sancho I Pérez” pocos personajes célebres habían transitado por el camino de “Santa Marina” con dirección al hospital de “San Marcos” en Aldeadávila, dado lo escabroso del terreno, y lo cerrado que estaba por alcornoques, encinas y robles.


Pocas majadas bien conservadas quedan de aquellas veintiuna que se censaron por el Marqués de la Ensenada a mediados del siglo XVIII, un momento de aparente riqueza en Aldeadávila, que estaban situadas en los siguientes parajes –todos ellos cerca de Las Arribes-: Nave Espino, San Pelayo, Naverravea, Varrevachín, Carbajal, Lavesada, Losas, Los pajeros, Fuente rebollo, La laguna, Terroñas, Los Llanos, Pozo Madero, Las Navas, los Coriscos, Langinas, Fuente de Mendo, Juan Casado, La Roscada, Valle Hurdal y los Arribes.


La vida de un cabrero, podía ser tan bucólica, como la vida del “DIENTES” a finales del siglo XIX:


“PERICO nos entretiene contándonos las hazañas de el Dientes, un cabrero de aquellas montañas para el que no existía la palabra inaccesible, que quitaba la presa á las águilas en sus nidos, atando el pico á los aguiluchos, sosteniendo á veces luchas con las aves de rapiña en medio metro de terreno, pasando en aquellas grietas noches enteras y haciendo milagros de equilibrio, que sólo al ver los sitios donde los hacía se erizaban los cabellos. El pobre Dientes murió de un tiro que le disparó un jovenzuelo”.


Éste es el terreno que denominaban “inculto”, por eso la profesión de cabrero en el escalafón social estaba muy por debajo de todos aquellos que podían dedicarse a la agricultura.


Sin embargo, la situación cambiaría a finales del siglo XIX, y escritores célebres en fase “meditativa” como Miguel de Unamuno, o el médico de Aldeadávila por aquellos años, periodista y amigo del rector de Salamanca: “José González de Castro” que utilizaba el seudónimo de “Crotontilo” en sus artículos.



Atardecer entre Bruçó y Aldeadávila de la Ribera, donde las Hoces del Duero son más profundas


Unamuno dedicó durante los carnavales de 1.898 tan bellas palabras como éstas:


“Hubo un tiempo, hasta eso del año 30, en que floreció en su retiro aquel cenobio, ofreciendo en aquella colosal hendidura de la adusta meseta castellana escuela de recogimiento y meditación a los frailes menores durante algún tiempo del año y refugio para su vejez a los que de ellos pedían acabar allí sus días, en el vivo silencio, rezando a la sombra de los limoneros y al compás del murmullo del contenido río. Es, sí, un silencio vivo el que aquí reina, vivo porque reposa sobre el sempiterno rumor del Duero, que en puro ser continuo acaba por borrarse de la conciencia de quien lo recoge. Y como se pierde de cuenta este rumor del sempiterno curso del río, perderíase allí de cuenta el rumor del curso de las horas que habrían de desfilar en solemne procesión monótona. Allí, en aquel refugio, libertaríanse los espíritus del tiempo, engendrador de cuidados, yendo cada día a hundirse sin ruido con su malicia en la eternidad. ¡Siempre el mismo río, los mismos peñascos siempre, todo inmutable!. Cuando lo que nos rodea no cambia, acabamos por no sentirnos cambiar, por comprender que es el vivir un morir continuo, que “entre la vida y la muerte no hay espacio ninguno”, como reza la inscripción del convento de Laverde.






A este convento iban en un tiempo los riberanos a los perdones, por la Porciúncula, y aún hoy algunos recuerdan haberlo oído. En denominaciones de sitios ha quedado la memoria de los franciscanos que lo habitaron. Hay en el camino un punto que se llama el montadero de los frailes; a una peña que forma a modo de asiento le llaman la silla del guardián. Allí cuentan también, que viniendo Santa Marina perseguida de los moros y cansada del camino, al llegar a una peña le dijo:






“Ábrete, peña cerrada, que viene Marina cansada”






En la peña hendida se colocó un altar a la santa, y sobre ella se alzó la capilla de Santa Marina, cercana al convento.






La cuadrada torre del convento mostrando al descubierto el enladrillado de su cupulilla, mira al contorno. Contemplándola recordé aquellas dos hermosísimas estrofas de “Los dos Campanars”, de mosén Cinto Verdaguer:


“- Campanes ja no tinch, -li responía
Lo ferreney campanar de Sant Martí.-
¡Oh!, ¡qui pogués tornármelas un día!
Per tocá’a morts pe’ls monjos les voldría;
Per tocá’a morts pe’ls monjos y per mi.


¡Que tristos, ay, que tristos me deixare!
Tota una tarda los vegí plorar;
Set vegades per vèurem se giraren;
Jo aguayto fa cent anys per hont baixaren:
tu que vius més avall, ¿no’ls veus tornar?


Hoy en día no habitan en la profunda barrancada, fuera del rentero que explota lo que los frailes dejaron, más que los carabineros españoles, y del otro lado del río los guardiñas portugueses, vigilando el paso de la barca. El contrabando es lo único que a las veces anima el enorme tajo. Algunos desgraciados se ponen de acuerdo, lanzan de un lado a otro del río un bramante o cogiéndolo con los dientes lo pasa alguno a nado, con él tienden una maroma, y pendiente de un barzón pasan mediante una guindaleta, de un reino a otro, género prohibido. Es el modo de contrabandear allí donde no hay puente alguno, a lo sumo una manotera, y alguna vez un paso a saltos. La frontera natural se halla profundamente marcada, parecen haberse desgajado violentamente los dos reinos. Arriba nadie lo diría; desde Masueco aparece Ventosello, un pueblecito de Tras-os-montes, situado en la misma llanura, sin más que leves ondulaciones del terreno en el intermedio…”


El Almezal de Mieza de la Ribera, en La Codi y las laderas del Salto de Aldeadávila, una Reserva botánica en toda regla, única.


 Y es precisamente este contrabando, del que habla Unamuno el que más interesaba a los propios desgraciados, a los “desharrapados” de hace 110 años. El periodista L. Alonso en agosto de 1.906 habla así de ellos:



“Por aquí nos dijo PERICO pasamos una noche doce veces el río y “metimos” mil majuelos de contrabando.
-¿Y cuánto cuesta de entrada cada majuelo?
-Una peseta
-¿Buena noche entonces, ¿eh?
-Sí, señor; ganamos cinco pesetas para los dos (!!!)
Si el andar por aquellos lugares, no ya de noche, sino á pleno sol, supone profunda indiferencia por la vida, pasar el río, no una, sino doce veces, de noche, y por el procedimiento de la guindaleta, que ellos emplean, demuestra que para aquella gente el pellejo tiene menos valor que una colilla.




El procedimiento de la guindaleta es muy curioso: sobre el río, y atados los extremos en dos peñascos de las orillas, tienden una gruesa maroma, de la que cuelga y por la que resbala una argolla ó barzón; del barzón se suspende el que va á pasar, atándose por el cuerpo. Una cuerda más delgada, cuyo medio se ata al barzón y cuyos extremos cogen uno en la parte de España y otro en la de Portugal, sirve para hacer la tracción, porque el contrabandista, al colgarse de la maroma en una orilla, recorre, resbalando por su propio peso, medio camino, pero al llegar á la mitad del río, la maroma forma una V y es preciso tirar de la guindaleta para que llegue á la orilla opuesta. Naturalmente, ocurre con frecuencia que la maroma se rompe y el hombre va al río, que, por fortuna, en aquellos sitios es vado (70 metros de profundidad).”




Este abandono, esta falta de conexión con la sociedad salmantina y castellana, ya desde finales del siglo XIX hacía que la violencia, las muertes y los ajustes de cuentas estuvieran a la orden del día. También los robos y la pobreza, incrementado por la “peste de la filoxera” que arruinó los viñedos durante más de una década: es lo que Llorente-Maldonado recogió en 1947 de estas gentes:


“son alegres y bulliciosas…la época gloriosa que tuvo lugar hace más de 60 años…”


Descripciones que nos causan asombro, es nuevamente la de L. Alonso y sus acompañantes en el agosto de 1906:
“Cuando entramos en el pueblo- Aldeadávila- anochecía; en la esquina de una calle, una joven tocaba una campanilla y rezaba “Padrenuestros” por las almas de los difuntos, los vecinos la acompañaban en el rezo; no sé si fue la hora ó el respeto que inspiran esas viejas costumbres, lo cierto es que aquella escena nos emocionó. Pero mayor fue la emoción que nos causaron cuando después de cenar nos hallábamos conversando tranquilamente en la posada. Varios disparos y unos aullidos nos hicieron saltar en nuestros asientos, mientras los contertulios se quedaban tranquilos riéndose de nosotros.


-Ustedes no están acostumbrados á esto y por eso les extraña-nos dijeron-; son los mozalbetes que jijean y descargan las pistolas; eso lo hacen todas las noches: es costumbre.”


El paisanaje, de finales del siglo XIX era, desde luego muy característico de La Rivera, y diferente al del resto de la provincia, “un mundo aparte”, así la literatura nos ha dado breves, pero amenas descripciones de este tipo de personajes:


“el tío Romo”, “el tío Mateo de Masueco” y Miguel de Unamuno, los contrabandistas “Perico el Feo” y “el Roto”, los cabreros “tío Felipe” y “el Dientes”.


El contrabando siempre tuvo mucha importancia en estas tierras, ya desde el cierre de fronteras medieval que se da después de 1400 con la Batalla de Aljubarrota, pero mucho más en esta raya húmeda, intransitable, salvo para los naturales de la comarca, y que fácilmente “burlaban” la vigilancia de los carabineros de la Aduana. La descripción de las peripecias de “Perico el Feo” y “el Roto”, a comienzos del siglo XX es muy interesante:


“Lo que nos falta-nos decían- es andadero, puede decirse que llano. ¡Diantre!. ¡Á qué cosa llaman aquellas gentes llano y andadero!. Al poco rato de decirnos esto, y después de saltar entre cachales, la vereda se corta para dejar paso á un regato que desciende y por el que, según nuestros cálculos es imposible saltar. Miramos á “el Feo”, luego á “el Roto”, como preguntando: ¿Y ahora?


Ellos se ríen; “Perico” apoya los pies en un peñasco de la orilla, se deja caer sobre otro de la margen opuesta y nos dice:
¡Á pasar!
La verdad es que el tendido del puente ha sido rápido, económico y el piso es blando. Á nosotros nos duele más pisar sobre él que á él sufrir nuestro peso”.


Así de sencilla, y “sufrida” se muestra la gente de estas comarcas.


Estas tradiciones se muestran así de contundentes, no sólo en las labores del “cabrero” que el Ayuntamiento se propone potenciar y resucitar, y que ha dado pie a la restauración a lo largo de 2008 de dos majadas históricas en el camino de la “playa del Rostro”, el recientemente inaugurado “Ecomuseo de las majadas de las Arribes”, la próxima inauguración del “Monumento al Cabrero”, sino también en las fiestas tradicionales de estas tierras.





Fiestas de Aldeadávila


Las FIESTAS son el momento en que se abandonan las labores tradicionales del “campo”- y ahora de otros variados sectores-, y se regocijan los vecinos con tradicionales tan ancestrales como la “Fiesta bufa” durante los Carnavales–que tiene su paralelismo con “A Festa dos Velhos en Bruçó”, o “el día de San Antonio Abad” – en la que los mozos y niños recorren la noche anterior las calles y plazas a lomo de burros o mulos, para presentarse después en la casa del mayordomo a obsequiarles con pastas, vino ó chochos, “la noche de Ánimas” –un ancestral “Halloween” de esta Villa, pero sobre todo las fiestas de fin de verano, la fiesta por excelencia, en la que mayores, mozos, hijos de la Villa y “forasteros” como se dice aquí, se dan cita desde tiempos inmemoriales para festejar “las Fiestas del Toro de Aldeadávila”.


Todos estos aspectos festivos tenían su propio léxico dentro del habla ribereña que todavía se conserva en parte:


“Baile de la Rosca”, “Bambarro”, “Bodina”, “Bodoriu”, “Brea”, “Capoti”, “Chochos”, “Forasteru”, almendras “garrapiñadas”, “Jijeo”, “Jira”, “Mayordomo”, “Mozo”, “Partidas”, “Palenques”, “Talanqueras”, “Tamborinu”, “Toreru”, “Toru”, “Vacu”, étc.


Y es que la “Fiesta de los Toros”, según aparece en los libros Parroquiales de Aldeadávila, ya se celebraba antes de 1.565, porque se dice en 1.575:


“Juan Bautista- pintor de la ciudad de Salamanca- concede ante el escribano de Aldeadávila, diez ducados para la compra de un toro para los mozos de Aldeadávila. Las corridas de toros habían sido abolidas diez años antes”.


¡Qué poco ha cambiado esta costumbre en más de 5 siglos de lapso. Ese binomio toros-mozos de Aldeadávila, que es en definitiva, endulzado con más ingredientes, el auténtico corazón de estas fiestas que duran una semana completa, al terminar todas las labores agrícolas de la trilla y el cereal.


Estas fiestas se celebran “por San Bartolomé” desde el año 1.852 en que la Reina Isabel II – a petición de la Diputación Provincial de Salamanca- da autorización a nuestro Ayuntamiento para celebrar: “una feria anual los días 24, 25 y 26 de agosto”.


El aspecto principal de la feria era la adquisición de los “torus” añejos, hoy “vacus” de 2-3 años debido al “Reglamento taurino”, pero también la “Feria anual de ganado” de San Bartolomé, la más importante del Oeste salmantino hasta 1.983, año en que desparece lamentablemente.


En estas fechas, la población de la Villa- 1.450 habitantes- se incrementa de manera estable hasta los 3.000, y en los actos festivos principales de la programación- cuatro días taurinos- se calcula en 5.000 las personas que los presencian. Estas ferias son un gran imán comarcal, desde hace mucho tiempo, motivo que ha movido al Ayuntamiento de Aldeadávila, apoyado por toda la Corporación Municipal, Asociaciones Culturales, de Empresarios y vecinos a solicitar el pasado mes de Octubre su catalogación como “Fiesta de Interés Turístico Regional”: motivos no le faltan para esta declaración.


Las Peñas, con más de 50 en la actualidad, forman una parte muy importante del desarrollo de este “jolgorio colectivo” en el que participan grandes y niños, lo mismo da, y tienen su antecedente nuevamente en las tradiciones, a las que parecemos ser tan amantes en estas tierras, en concreto a “Las Partidas”, a las que se refiere Antonio Llorente-Maldonado de Guevara en 1.947:


“Una de las principales características de la vida riberana es la sociabilidad organizada de sus habitantes. Se reúnen en cuadrillas muy numerosas, las llamadas en Aldeadávila “Partidas”, …formadas en esta Villa por los que tomaron la Santa Comunión por primera vez, y juntos siguen unidos indisolublemente hasta la muerte; todas las fiestas son colectivas, cada partida por su lado, y cuando dos partidas se indisponen, la batalla- antes sangrienta, hoy solamente dolorosa) es inevitable. Esta unión no termina con el matrimonio, sigue inalterable; lo mismo los hombres que las mujeres,… permanecen ligados; y hoy…todos comen en casa de uno, mañana la gran juerga en la bodega del otro, muchos días las mujeres tienen por su parte una magnífica merendola, étc., y por la noche a rondar si son solteros,… a cantar si son casados.


Esto que pasa en Aldeadávila con las partidas, se encuentra con ligeras variantes en las cuadrillas de los demás pueblos: todo a base de amistad, de beber y de cantar…
No hablemos de las fiestas anuales, con sus corridas y su encierro “A LO SAN FERMÍN”, en las que se derrocha de todo:
Cante, danza, valentía, dinero, vino, palos…”


Y es este aspecto de la música, los bailes y los cantos donde se conservan antiquísimas Coplas populares, ya desde el siglo XVII, en donde la imaginación popular, los hechos cotidianos, y otros trágicos de la comarca tienen su cabida:


Así, el más antiguo conservado sería la “Copla del Toru de Aldeadávila:




“Toreru tira la capa
Toreru tira el capoti
Toreru tira la capa
Mira que el Toru te cogí
Vete pa casa
Mira que el Toru te cogí”.


O el “Toro de Mieza”, cantada en toda la Rivera salmantina, y que recogió en 1.906 Dámaso Ledesma:




“El Torito de este año
Ya lo tienen ajustado
Que lo ajustaron de noche
Por eso dicen que es bravo
Que lo ajustaron de noche...
Por eso dicen que es bravo...”






Durante los años 60 y 70 fue famoso en toda la comarca el tamborilero “Tío Veneno”, que heredó el tamboril de su padre. A él, el fervor popular le dedica coplas muy recientes, aportadas por DASNIO:


“Tamborilero, el Veneno
Y el Rondiche bailador,
Tocando las castañuelas,
El mejor, el tío Troncón”.


O esta otra copla:




“En un pueblo riberano
Hay boda de postín,
Toca el tamboril el Vene,
Baila la rosca, el Martín”.
La creación popular continúa con los modernos cambios en las "Fiestas del Toro":



(DASNIO)

"En la noche de San Bartolo
ya pasaron las carrozas...
ya sueñan con el encierro
todos los mozos y mozas"


La Naturaleza y el Turismo


En efecto, al valor ecocultural de nuestras tradiciones y cultura local, en el que incluimos nuestras fiestas tradicionales, el gran despegue del Turismo en nuestra región, y en particular en Aldeadávila, como su núcleo más activo, tiene mucho que ver la poderosa y vigorosa naturaleza que aquí disfrutamos, pero también con los pasos adecuados que han ido dando las diferentes corporaciones municipales desde los años 70:


“Todo el Municipio de Aldeadávila de la Ribera, con sus 46 km2, está integrado en el denominado “Parque natural de las Arribes del Duero”, en concreto en su Sector Central. Las figuras de protección que acoge el Municipio completo son:


Lugar de interés Comunitario (LIC) desde enero de 1.998.


Zona de Especial Protección para las aves (ZEPA), última actualización de julio de 2.004.


Catálogo de la Red Natura 2.000 de la Unión Europea.


Declaración de “Areas críticas” para la conservación de la cigüeña negra –Ciconia nigra. Orden de 22 de junio de 1.998. El Municipio está integrado, en concreto, en las Áreas 1 y 2.


El paisaje, suave y ondulado en el borde de la penillanura del Campo Charro, se transforma en abrupto y rocoso para descender hasta las profundidades del río Duero, en las llamadas tradicionalmente “Arribes”. Éstas son las dos componentes principales del paisaje en Aldeadávila:


Una campiña verde con cultivos de vid, cereales, frutales y jara en los bordes de transición de la penillanura, y unos cultivos típicamente mediterráneos en las Arribes: “olivos, almendrales, naranjales y limoneros” –así, como todavía decimos en esta tierra.


Las vistas panorámicas que se disfrutan entrando por la carretera de La Zarza, y en los tesos de “La Horca”, “de María Auxiliadora” o de Santiago, y en las altitudes mayores que se dan en el “Teso de la Cabeza” y “Teso de la Vesada”.


Los mamíferos, vertebrados y rapaces tan abundantes aquí son un reducto de los que vivían en la penillanura salmantina durante la edad media, pero acondicionados a la flora e invertebrados típicos de “Las Arribes”. El sistema de parcelamiento secular por medio de “paredones”, y el sostenimiento del terreno en las riberas del Duero por medio de “bancales” logran evitar la erosión del terreno y su degradación. El valor cultural de la agricultura tradicional de “subsistencia” cobra aquí la máxima importancia, porque no sólo ha conservado el medio natural, sino que lo ha potenciado.




El mismo valor cultural e importancia se le ha dado en estas tierras olvidadas a las “fuentes”, “pilones” y “caños” conscientes desde siempre de que el agua es un valor escaso. Por eso, en cualquier recodo del camino, al abrigo de una peña, en cualquier placita de la Villa, y sobre todo a sus entradas, se han sabido mantener las fuentes, y siempre se ha preparado por parte del “concejo” los dineros necesarios para su mantenimiento, o para desarrollar nuevas. Lamentablemente, las fuentes de bóveda de origen más antiguo como “Fuente Santiago”, ó “Fuente Remoria” han sido desmanteladas en la época de los años 70, pretendiendo volver a valorizar el Ayuntamiento estos antiguos recursos. Entran dentro de este estudio la valorización del puente del “arroyo Remolino” que mantiene en pie sus antiguos pilares, y el antiquísimo puente de “calle Berzal”.


En visitas medioambientales por la campiña “aldeavileña”- término más tradicional que el nonato término de “aldeaviluco” que se quiere introducir- el Visitante atento podrá descubrir y observar-sobre todo en época de celo- mamíferos como garduñas y jinetas, tejones y zorros; diversos tipos de culebras como las de escalera, herradura y lisa meridional, pero sobre todo la más abundante “bastarda”, así como todo tipo de “eslizones”, lagartijas, y salamanquesas; también en épocas de tormentas, y junto a las charcas y lagunas: ranas, sapos, salamandras y tritones, también en algún “pilón” sin uso agrícola. También cangrejos “autóctonos”


De la antigua riqueza piscícola del Duero antes de la construcción de la presa, por desgracia ya no quedan las “lampreas” que hicieron famosa en Salamanca las aguas de Mieza y Aldeadávila; han sido sustituidas por los barbos y tencas, y el menos apreciado lucio.
Pero donde principalmente destaca el “Parque Natural de las Arribes del Duero” y lo hace singular y único, es en la gran riqueza de aves que se dan, algunas de ellas únicas:


Cigüeña negra: posee más del 8% de la población total española, estando censadas 20 parejas.


Alimoche: con 75 parejas censadas, supone el 20% de la población regional, y el 6% de la española.


Y el emblema de las aves de las ARRIBES: el buitre leonado con más de 550 parejas, que suponen más del 13% de la población regional.


Menos abundante, pero también muy fotográfico y vistoso es el vuelo del Águila real con 24 parejas censadas, que suponen el 20% de la población regional, y el 10% de la nacional.


El águila perdicera con 17 parejas concentra toda su población castellana y leonesa en estos fayales, puesto que constituyen el 65% de la población regional.


El búho real (Bubo Bubo) con casi 30 parejas.




Todas estas aves de gran porte, cuya reserva de hábitat supone uno de los últimos recursos naturales de Castilla y León, hizo que ya desde el año 1.992 se tuvieran en cuenta y censaran sus recursos valiosísimos, además tenemos el buitre leonado, el halcón peregrino, la chova piquirroja, dos colonias importantes de quirópteros y una de las 12 áreas españolas de la herpetofauna.


Los planes futuros para el Parque pasan por su solicitud para la declaración de “Reserva de la Biosfera” ante la UNESCO, uniéndose así a la Sierra de Béjar salmantina, la construcción y mejora de los miradores existentes, fundamentalmente en los Municipios de Aldeadávila, Mieza y Vilvestre, y el proyecto estrella: “Un sistema integrado de control y depuración de las aguas”.


Aldeadávila ha sido consciente desde hace muchos años de su increíble potencial turístico, y ya desde los años 60 ha dado pasos en dicha dirección. El resultado actual que podemos calificar de “cabecera turística” de Las Arribes junto a Fermoselle, y Miranda do Douro no es fruto del azar, sino de su centralidad –no reconocida oficialmente- y de las iniciativas que han ido desarrollando sus diferentes corporaciones.


Así, la construcción de las piscinas y del polideportivo descubierto marcó esta senda al comienzo de los años 70, seguido una década después de la apertura del bonito complejo del “Albergue La Noria”: de ambas iniciativas tomaron buena nota el resto de ayuntamientos de la comarca, incluso Vitigudino que fue posterior.


La afición local “al juego de pelota” y la potenciación del baloncesto provincial hicieron necesario la construcción de un frontón cubierto, en su día orgullo del pueblo, también en la década de los años 80. De esta época son las iniciativas populares para realizar la primera senda del Duero, a través de una carretera rayana con Las Arribes, pero sobre todo el desarrollo local del barco pionero “Corazón de Las Arribes”, así como la ejecución de la playa fluvial en “El Rostro” de Corporario, nuevamente esta iniciativa fue imitada en Vilvestre-Freixo y en Fermoselle-Miranda do Douro.


Se potencia así enormemente el potencial turístico de la Villa, momento que crea los primeros “Centros de Turismo Rural” donde en un entorno de naturaleza, y de actividades agrícolas y ganaderas se potencia el contacto de los “Visitantes” con otro mundo muy diferente al de la ciudad: lo que en esta tierra llamamos “el campo”. De este momento-mediados de los 80- se construyeron y rehabilitaron dos granjas-centros de turismo, también pioneros en la comarca, y que vinieron a complementar al tradicional hotelito “El Porrón”.


Hoy en día, y gracias al mayor apoyo de las Instituciones, y a las subvenciones europeas y comunitarias gestionadas por “Adezos”, ALDEADÁVILA cuenta con más de 200 plazas para Visitantes, gracias a 6 Centros de Turismo Rural, el Albergue La Noria, y 3 Hoteles. La oferta se complementa con una “Zona de Autocaravanas” junto a “La Noria” que se hace pequeña y se va a ampliar para cubrir las necesidades.


La apertura en el año 2.002 de la “ermita de San Sebastián” como Oficina Municipal de Turismo dió cabida en el Municipio a una gestión moderna y planificada de los recursos, así como la posibilidad de realizar campañas de publicidad incluso de ámbito nacional.


La oferta se con varios restaurantes que ofrecen los tradicionales “potes” de la región, y con diversas opciones de “turismo activo” tanto en la naturaleza, como rutas guiadas y posibilidad de recorrer las arribes en el vehículo tradicional de estas zonas: el mulo y el burrito.


Las acciones de promoción que cada año realiza el Ayuntamiento cubren las más insospechadas facetas:
La catalogación y restauración de elementos arquitectónicos de arquitectura tradicional y religiosa, contándose más de 150 monumentos en el “Casco histórico”.


El mantenimiento y embellecimiento del recurso del agua: son innumerables las “Fuentes” o “caños” y los “pozos de lavar” tradicionales. También entra en esta preocupación la restauración de los tres puentes medievales conocidos.


El mantenimiento y ampliación del recurso del “Crucero Corazón de las Arribes”: se ha dotado recientemente de un nuevo barco cubierto e insonorizado con más de 100 plazas, la instalación de merendero en la playa fluvial, y la ampliación de las instalaciones. Punto señero en este recorrido es la reciente apertura del “Ecomuseo de la Majadas Arribeñas” donde se enseña cómo era la vida de un cabrero en los años 50, con explicaciones del último cabrero tradicional.


La colaboración del Parque Natural viene siendo importante en los últimos años, con el “Proyecto del Muladar de El Encinal”, en el camino de Santa Marina, donde los biólogos e investigadores especializados de las aves, puedan observarlas tranquilamente, y ahora mismo se están adecuando dos miradores.


La señalización de monumentos y de las calles de la Villa, con una breve explicación de su historia, así como la erección del “Monumento al Cabrero”


Otro punto donde también es pionera nuestra localidad es en la creación de la “Agencia de Desarrollo Local”, y en el impulso de la “Fundación Aldeadávila Bien de Interés Cultural”.


Los proyectos en ejecución son muchos: la renovación del sistema de alumbrado por otro más respetuoso con la tradición y más eficiente-otra de las ideas pioneras de este pueblo-, la Solicitud para la declaración de las “Fiestas del Toro” como “Bien de Interés Turístico de Castilla y León”, la futura creación del “Museo del Contrabando” del que Aldeadávila nuevamente era punto señero en los siglos XIX y XX, y sobre todo su reconocimiento como “Bien de Interés Cultural”, uniendo así su interesante casco medieval al de las localidades ya reconocidas de San Felices de los Gallegos y Fermoselle.
“Aldeadávila se está vistiendo de galas, como si fuera una novia”.






En palabras del alcalde Santiago Hernández: “está quedando más bonita que nunca”.
Sin duda que así es, y en ello intervienen sus recursos turísticos, sus ricas tradiciones y gastronomía, y su conjunto monumental.

Conocer la participación de las gentes humildes y de la Ribera en ese gran proyecto tecnológico que supuso SALTOS DEL DUERO, comenzado en 1903...











Fuentes:


Historia de Aldeadávila de la Ribera, porRamón Grande del Brío.


DASNIO.


"Revista: "La ilustración española y americana", 8 de setiembre de 1.906- Nº XXXIII

Puerta de Abajo de Aldeadávila, y el emplazamiento del antiguo túnel de la Torre-Fortaleza