Cine en las Arribes del Duero

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Doctor Zhivago, La Cabina, Del Pirineo al Duero...

Mapa de La Ribera del Duero en 1641, durante la invasión portuguesa

Cascada del Remolino. ARRIBES DEL DUERO
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jueves, 26 de mayo de 2016

Alvaro de Luna: Condestable de Castilla

Nuestra HISTORIA DIFERENTE de LAS ARRIBES DEL DUERO. Parte 124
Su proyecto político consistía en fortalecer y centralizar el poder real, lo que le llevaría a granjearse la enemistad de la nobleza, dirigidos por el príncipe Enrique IV, y su valido Juan Pacheco, quienes lograron vencer y ajusticiar a Alvaro de Luna en la plaza mayor de Valladolid en 1453.
Así mismo la Historia de Salamanca tradicional nos cuenta que hacia 1423:
“fue detenido y preso en Salamanca D. Alvaro de Luna, por orden del rey, y que por ello algunos pueblos de Salamanca se alzan contra Juan II.”

En 1429, como hemos visto, el infante don Pedro de Aragón es detenido de nuevo, y para logar su liberación, su hermano don Enrique de Aragón se ve obligado a ceder todos sus territorios en Castilla[1], hecho que queda plasmado en las “treguas de Majano”, y además a exiliarse a ambos a Aragón. Alguno de sus partidarios, como Ruy López Dávalos, Condestable de Castilla son duramente represaliados. Sin embargo, el partido de los infantes logra rehacerse y vuelve a la corte de Juan II en 1439. La influencia de los infantes se mantuvo hasta 1444.
Su padre, el rey Enrique II se preocupa por el cumplimiento eclesiástico de las misas de su hijo:
Enrique II ordenaba a su tesorero general dé al cabildo de la iglesia de Segovia 6,000 maravedís por las misas y aniversarios que dicen por el infante don Pedro, su hijo, sin presentar cada año nueva carta de pago, librándolos en las rentas reales”.

El triunfo del rey Juan II se conseguiría por el cambio de bando de algunos de los linajes decisivos de Castilla: los Mendoza, los Pacheco, los Velasco, el príncipe heredero Enrique, los Estúñiga y los Manrique. La victoria decisiva se consigue en la batalla de Olmedo, con la muerte del infante Enrique y el exilio del rey de Navarra.
Sus estados los iba a heredar el Maestre de Santiago don Álvaro de Luna en 1430: su proyecto político consistía en fortalecer y centralizar el poder real, lo que le llevará a granjearse la enemistad de la nobleza, dirigida por el príncipe Enrique IV, y su valido Juan Pacheco, quienes lograron vencer y ajusticiar a Alvaro de Luna en la plaza mayor de Valladolid en 1453.

Cañón del Duero en Aldeadávila de la Ribera, antes de la construcción del salto, hacia 1955. Parece un arroyo mirado desde la altura, pero no...tronaba y bramaba a varios kms de distancia
De esta manera, Juan Pacheco se convierte en Condestable de Castilla y Maestre de Santiago, e iba a tener un papel muy importante en la política salmantina y ledesmina de comienzos del s.XV, y sabemos que poco después de heredar el territorio de Ledesma, había renunciado en su hijo
D. Juan el maestrazgo de Santiago, y obtuvo para su hijo natural D. Pedro el condado de Ledesma, y para otro hijo natural D. Martín otras mercedes…”

La influencia política de Juan II es muy débil, y las fuerzas nobiliarias, saben controlar las posiciones de la población y de los concejos.

Cachones en aquel lugar del Duero...primeros 50...




[1]         GUERRERO NAVARRETE, Yolanda: “La crisis del siglo XV”, ISBN-84-9822-513-2, Pag.5 y ss.

lunes, 9 de mayo de 2016

El infante Pedro de Aragón

El infante Pedro de Aragón amaba las tierras de las Arribes y Ledesma, en SALAMANCA.

Nuestra Historia diferente de LAS ARRIBES DEL DUERO, parte 124.

Quien iba a tener una participación más activa en tierras de Salamanca, y en general al Oeste del Reino de León, iba a ser el infante Don Pedro. 
Participó en las guerras y luchas de su hermano Enrique contra el rey Juan II, fundamentalmente durante los años 1426 a 1431 en la zona occidental del reino de Castilla. 
Su captura en 1429, llevó, por fin, a la pacificación de las comarcas de Salamanca y Extremadura, exigiéndosele para poder ser liberado la entrega de todas las fortalezas y posesiones que allí tenía su familia.
“El portugués Martin Alfonso, cuando marchó á ver á su padre el rey Don Alfonso de Portugal (Alfonso V); volvió de este reino[1] acompañado por su hermano el infante Don Pedro..., mil ginetes, á sus primos los infantes de Aragon don Fernando y don Juan. El de Trastámara (Juan II) y don Juan Alfonso de Alburquerque se reunieron en Robleda, cerca de Fuenteaguinaldo. Vinieron desde allí y vadearon el río”

Hubo una revuelta general en toda la provincia salmantina, llegando al momento culminante en 1423, con la formación de dos bandos:
o           Bando del infante D. Enrique: formado por los hermanos infantes, y apoyado por el Corregidor de Salamanca, D. Enrique Enríquez quien también tenía las tropas de la ciudad-concejo y el título de “almirante de Castilla”.
o           Bando real: Juan II aconsejado por el Condestable D. Álvaro de Luna, y que tendrían que verse forzados a un acuerdo con los infantes, tras perder todas las fortalezas salmantinas, según nos cuenta una vez más el Semanario pintoresco español:
“En el año 1423 Juan II prendió, por instigaciones de D. Alvaro de Luna al infante D.Enrique; irritados algunos pueblos se alzaron contra su monarca, y pidieron la deposición de D.Álvaro. D. Alonso Enríquez, almirante de Castilla y partidario del infante, era entonces corregidor de Salamanca; se apoderó de las fortalezas y alzó el estandarte de la rebelión. El rey vino á Salamanca con el objeto de pacificarla, pero se vio forzado por los rebeldes a retirarse á Cantalapiedra, en donde viéndose solo, consintió en la separación del privado. En 1431 se celebraron cortes en Salamanca para examinar si era útil la guerra con los moros de Granada; asistieron a ellas muchos esclarecidos varones y eminentes prelados. Se declaró la guerra, y la ciudad contribuyó con lanzas y con una crecida suma de maravedises.”

Es en esta época, entre 1415 y 1430 en que las fortalezas y alcázares de Aldeadávila y Pereña de la Ribera son reconstruidos, ampliados y dotados de una capacidad militar que no tenían anteriormente: saeteros, lombardas, guarnición, etc. 
Tras la entrega del señorío de Ledesma en las Treguas de Majano, pierden de nuevo su condición militar, y no es seguro que el Condestable don Alvaro de Luna las dotara de una guarnición importante.
“Juan II confió a religiosos dominicos la custodia del santuario(¿), y en 1.445 después de dar gracias a nuestra Señora por la victoria de Olmedo, le cedió la jurisdicción del terreno confiscado al rebelde infante de Aragón D. Enrique”.
Cuando el infante Enrique fue expulsado de su señorío salmantino, la Villa de Ledesma fue entregada al “justicia mayor” Pedro de Estúñiga, como condado; por ello los infantes Enrique y Pedro continuaron las hostilidades, lo que llevó a Juan II y a Alvaro de Luna a intervenir en Ledesma y aplicar a la villa un castigo ejemplar, sin duda por el apoyo prestado a los infantes.
En 1430 vuelve a la escena D. Enrique reclamando sus posesiones leonesas y castellanas, y hacia 1440 recupera el control del territorio de Ledesma.

Entrada a la Bodega de los Martín Herrera, del s.XVIII en la confluencia de la calle Abajo con la plaza que lleva su nombre.


La simbólica calle Maderos, fuera de los muros medievales de Aldeadávila de la Ribera, tal como era antes de su limpieza.


[1]         Doña Leonor de Guzmán o Alburquerque. Manuel Villar y Macías: “Historia de Salamanca”, p.12.

lunes, 7 de marzo de 2016

Oficiales y caballeros en la Corte del Reino de Aragón

Este título de nuestra Historia de las Arribes del Duero me recuerda la película "Oficial y caballero" de un jovencísimo Richard Gere...¡qué cosas!

Nuestra Historia diferente de las Arribes del Duero, parte 122.

Murallas de la capital del Concejo: LEDESMA
El paso por la Regencia de Fernando de Antequera, entre los años 1407 a 1416, tuvo muchísima importancia en nuestra comarca, puesto que Fernando abre el comercio hacia Portugal, se incrementa la seguridad en la frontera mediante nuevos destacamentos de hombres, y vuelven a elegirse Corregidores en los nacientes Municipios. También, la toma de Antequera, fortalece la posición del Reino de Castilla.
Fernando toma caballeros, lanceros y oficiales de palacio de las zonas de su reino, también de las Arribes.
En concreto, vemos dos caballeros de la comarca, uno claramente de Aldeadávila y otro de la comarca de Ledesma, sin poder asignar su población, ambos en el año 1420 en la expedición de Alfonso I el Magnánimo de Aragón a Córcega y Nápoles.[1]
En efecto, se trata de los Oficiales de Palacio Juan de Aldea Dávila, Alfonso de Ledesma, Juan de Ledesma, y quizás Diego de Peralanga (Peralonso??) Estos oficiales tenían que ser de la máxima confianza del rey, como también los fueron de su madre Doña Leonor de Alburquerque, y de su marido el rey Fernando de Antequera hasta su muerte en 1416. Lo que nos induce a pensar que entrarían a formar parte de palacio del rey en el período entre 1407 y 1416.
Mujeres de Aldeadávila de la Ribera de visita a los restos originales del Cenobio de los franciscanos menores en Laverde, antes de 1956. Poblado actual del Salto de Aldeadávila.

*Nota sobre la expedición de 1420 a Córcega y Nápoles
Fernando de Antequera tenía diversos hijos, el mayor Alfonso, quien pasó a gobernar la Corte del reino de Aragón, y Nápoles a la muerte de su padre en 1416, y sus hermanos Pedro y Enrique, quienes lucharon durante tanto tiempo contra su primo Juan II de castilla, por defender sus propiedades.
La nombrada Expedición a Córcega y al Reino de Nápoles, en la que participan nuestros primeros caballeros de las Arribes, se realiza en mayo de 1420. Embarcan municiones y víveres en el puerto de Barcelona el 20 de setiembre de 1419. Una vez lista la expedición, sale del puerto de Los Alfaques- Tarragona- parte con el rey una escuadra con 24 galeras, que se logra hacer con la ciudad de Calvi en Córcega, para después empezar el asedio de la Ciudad de Bonifaccio, también en la isla. Pero es a causa del asedio de Nápoles por parte de las tropas de Luis III de Anjou, cuando toman rumbo a Nápoles para defenderla del asedio. La campaña es todo un éxito y consolida la posición de Aragón en el Mediterráneo.
Es de prever, que dada la escala social que alcanzaron nuestros dos caballeros, terminaran su vida en Aragón.
Pueblos del Concejo de Ledesma, 1420

[1] “Ricos-Hombres y Caballeros que acompañaron al Rey Don Alonso à la sobredicha expedición, y número de hombres de armas con que cada uno sirvió…”, p. 24 y ss. “Antiguos tratados de paces y alianzas entre algunos reyes de Aragón…siglos XIII hasta el XV” por Antonio de Campmany t Montpalau. Imprenta Real, 1786. Madrid.

martes, 12 de enero de 2016

La Regencia de Fernando de Antequera 1407-1416

La Historia diferente de las Arribes del Duero parte 121.

Desde Aldeadávila de la Ribera, Corazón de las Arribes del Duero. SALAMANCA

A la muerte del rey Enrique III, se nombran los regentes del reino: el infante D. Fernando y la reina viuda Dª Catalina de Láncaster, y toman posesión de sus cargos el 15 de enero de 1407. Rápidamente, se convocan las Cortes de Segovia: el 27 del mismo mes[1].
Fernando iba a tener un papel primordial en la región leonesa del reino: en él primaban el ideal caballeresco, las guerras contra Granada y el afán centralizador, era el hijo 2º del monarca Juan I, hermano por tanto del rey difunto. Poco antes de asumir la regencia se había casado con Dª Leonor de Alburquerque, uniendo así las dos mayores fortunas y posesiones de señoríos del reino: Fernando aportaba la parte vallisoletana y burgalesa con los territorios de: ducado de Peñafiel y Señorío de Lara, Medina del Campo, Olmedo, Cuéllar, San Esteban de Gormaz, Castrojeriz, Villalón y Urueña, mientras que su esposa entregaba los señoríos de Haro, Ledesma y Alburquerque. Así mismo Fernando detentaría las Órdenes de Santiago y de Alcántara.
Preocupó a D.Fernando la idea de que, a su muerte sus hijos le sucedieran y ocuparan cerca del monarca el mismo lugar que él ocupaba como protector de la nobleza. En realidad, ellos convirtieron el Consejo Real de Castilla en el organismo supremo de Gobierno, más allá incluso, de la voluntad del monarca.
La corregente Dª Catalina mantuvo una actitud cambiante y de desconfianza hacia el buen trabajo de su cuñado D.Fernando, provocando que no fructificaran algunas de las medidas centralizadoras de Fernando. La falta de entendimiento entre los dos regentes obligó a la división entre ambos del territorio castellano-leonés, en dos grandes provincias:
Correspondió al infante la mitad de Castilla, contada desde los puertos de Guadarrama, incluyendo además sus propios señoríos: Peñafiel, Alburquerque y Ledesma, Lara, Alba de Tormes, Ayllón, etc. En esta zona estaba la mitad norte de Castilla, y los núcleos principales  de las Órdenes de Alcántara y Santiago, maestrazgos que hizo pasar después a sus hijos: este hecho provocó un nuevo motivo de intrigas para algunos consejeros, aunque ninguno se atrevió a dar un paso más adelante.
En enero de 1408 Dª. Catalina le protesta por algunas decisiones del infante Fernando en su provincia, como la decisión de labrar moneda, y haber dado diversas mercedes a mucha gente bajo pretexto de abonar más sueldos.
La concordia entre ambos, no sin necesidad de grandes concesiones por parte de Fernando se ultimó en el Alcázar de Guadalajara, el 23 de junio de 1408. Poco después, Dª. Catalina  va perdiendo poco a poco a sus consejeros, lo que hace que se le restrinja su influencia en la regencia.
El período de 1408 a 1412 es el decisivo para Fernando, gracias a la conquista que realiza de la plaza de Antequera, su elección como Rey de Aragón y por el gobierno cada vez más personal que realiza hábilmente en Castilla. También dicta disposiciones y -esto es lo más importante para nosotros-, en las que reforma la administración de las ciudades, sanea la vida ciudadana y trata de corregir abusos que se estaban dando en las principales poblaciones y villas del reino, llegando incluso a obligar al destierro a personajes hostiles. Con estos éxitos notables, en adelante no habrá en el período de regencia más autoridad que la de Fernando.
Cuando marcha finalmente a Aragón, decide, no obstante mantener la regencia, lo que le obliga a un esfuerzo grande, y algunas de las decisiones en adelante se retrasarán notablemente; además de ello, se originan gastos cuantiosos para las embajadas y viajes de nobles a la corte aragonesa para resolver asuntos, lo que provoca una pérdida de moneda en Castilla. Todos los historiadores, no obstante, están de acuerdo en señalar éste como un período de paz y estabilidad para Castilla.
Lo que más afecta a nuestra tierra fronteriza leonesa es que se reanuda el comercio exterior y se decide aumentar la seguridad en la frontera con Portugal y Francia. Se retoma en los municipios el nombramiento de corregidores.

Basamentos de las llamadas Cruces de santiago en Aldeadávila de la Ribera. Tienen una datación aproximada del año 1500, y fueron reutilizadas, una vez se demolió la ermita de Santiago en el Vía Crucis. Merecen ser conservadas como patrimonio histórico artístico de Aldeadávila.
Aparte de las pérdidas de rentas a favor de Aragón, en mayo de 1408 regresa el infante D. Juan , hijo de Fernando de Aragón, escoltado por muchos caballeros de su partido aragonés, y el 2 de junio de dicho año muere la corregente Catalina de Láncaster.
En los primeros años después de su muerte, el arzobispo de Toledo Sancho de Rojas intentaba gobernar atrayéndose hacia su partido a Juan Fernández de Velasco y a Diego López de Stúñiga, y limpió la corte de favoritos de la reina. El rey niño pasó al custodio de su persona. Éste es el grupo que ostenta el poder de 1416 a 1418. Finalmente regresa el infante Juan a Castilla, y se hace casar al rey Juan II con María de Aragón, hija de Fernando. Con la muerte de éste, cambia la situación otra vez para peor, generándose nuevas luchas de bandos nobiliarios, y un confusionismo general, que marcaría el reinado de Juan II.


[1]         Pascual Martínez, Lope: “La cancillería real castellana durante la regencia del infante don Fernando de Antequera”, p.179.

viernes, 6 de noviembre de 2015

El paso a la Edad Moderna en las ARRIBES DE SALAMANCA

Los Condes de Ledesma en el paso entre la Edad Media y la época Moderna.

La Historia diferente de LAS ARRIBES DEL DUERO- parte 116.

 Don Beltrán de la Cueva (I Conde de Ledesma y Duque de Alburquerque) (1462-1490)
Un dato no muy tratado por los historiadores es el patronazgo de los Condes de Ledesma sobre el convento franciscano de La Verde, como queda suficientemente probado en las bulas papales, en las que el Papa da indulgencias o concede beneficios al Convento a raíz de peticiones de los Condes, o la misma representación de los Condes de Ledesma del siglo XV en los muros de la iglesia del Convento.
Sin duda que esta tradición de patronazgo continuaría siendo ejercida por el principal noble de este señorío Don Beltrán de la Cueva.
Don Francisco I Fernández de la Cueva y Mendoza (1490-1526)


viernes, 30 de octubre de 2015

D. Enrique de Guzmán Conde de Niebla (1432-1462)

La Historia diferente de las Arribes del Duero- parte 115
“En seguida el rey D. Juan II hizo donación de las villas de Garrovillas y de Alconetara, con las barcas, el río y otras cosas, al conde de niebla, D. Enrique de Guzmán, reservando el usufructo de por vida á la misma reina Doña Leonor de Guzmán…
Este D. Enrique de Guzmán, segundo Conde de Niebla, en su segunda mujer Doña María Orozco, tuvo a D. Juan, que le sucedió en el condado en 1436…”

Poco antes de la cesión de Ledesma a Don Beltrán, fue concedida por breve tiempo a D. Pedro de Zúñiga Duque de Plasencia, pero el pueblo de Ledesma, le rechazó harto ya de la dependencia señorial, y el día de su entrada en la villa se dice que fue recibido a pedradas.
A pesar de la existencia del Condado de Ledesma, no tenemos que ver a éste como un todo unitario, sino que parte de su territorio, sobre todo al Oeste y al Sur existían pequeños núcleos señoriales, sobre los que no ejercían jurisdicción: uno de éstos fue Trabanca, en el que está registrado que antes de 1476, la mitad de su territorio estaba en manos del noble D. Gonzalo de Mercado, puesto que en dicha fecha, le compran el territorio los vecinos de Villarino[1]:
“ escritura de compra otorgada en el año 1476, por la cual el pueblo de Villarino adquirió de D. Gonzalo de Mercado la mitad del lugar de Trabanca, y un testimonio literal...”
Cenobio de Santa Marina de Laverde, fundada por los Condes de Ledesma en el s. XIV, en el estado en que lo encontró Iberduero, cuando se hizo la expropiación de las márgenes del salto de Aldeadávila de la Ribera.


[1]         “Colección completa de las sentencias dictadas a consulta del Consejo Real, desde su instalación en 1846 hasta su supresión en 1854”, publicado por Revista de Legislación en Madrid, 1884.

martes, 22 de septiembre de 2015

El infante Enrique de Aragón (1415-1432)

La Historia diferente de las Arribes del Duero- parte 114

“Doña Leonor, en 1419, confirmó esta donación á su dicho hijo el infante de Aragón D. Enrique, Maestre de Santiago, dándole “el condado de Alburquerque y de las villas de Medellín, Azagala, la Cobdosera, Alconeta, con las Garrovillas, Alconchel, Ledesma, Salvatierra, Miranda, Montemayor, Granada y Galisteo”.
El espacio del Territorio de la Villa de Ledesma sufrió modificaciones a lo largo del tiempo, con pequeñas desmembraciones a favor de Órdenes militares y conventos, y de algún noble. Por ello, los regentes del Concejo de Ledesma estaban interesados e fijar de una manera definitiva el ámbito de su jurisdicción, y aprovechan este momento de la Reina Doña Leonor y el infante Fernando de Antequera, que era el señorío al máximo nivel, la propia reina Dñª. Leonor, y se firma por su parte una sentencia en 1403, que detalla, citando por su nombre, un total de 187 pueblos, enclavados en su término y sometidos a su jurisdicción[1].
Calle Poza de Aldeadávila de la Ribera, cuando era toda de piedra, con preciosos cachorros, sillares, y la Torre medieval siempre omnipresente en todas las escenas. Esta calle era de siempre la calzada que la unía con Ledesma y Masueco de la Ribera
La donación del Señorío de Ledesma al infante Enrique de Aragón duró, hasta que su hermano el infante Pedro de Aragón fue hecho preso, y a cambio de su liberación D. Enrique devuelve todos sus señoríos en Castilla al rey Juan II, su gran enemigo, contra el que estaba guerreando:
“Doña Leonor confirma en 1419 esta donación a su hijo D. Enrique, Maestre de Santiago e infante de Aragón con la condición expresa de “que el infante mezclase en sus armas las de la reina, su madre, que fueron las del conde don Sancho, su padre, hermano del rey D. Enrique el Mayor,, de quien la reina había heredado aquel condado y villas.
Reservándose la reina por su vida todos los frutos y rentas de aquel estado y se obligó de procurar que el rey de Castilla consignara sobre las alcabalas de aquellas villas todo lo que se debiese á la reina su madre y á las infantas Doña María y Doña Leonor sus hermanas, y al infante D. Pedro su hermano; pero éste último fue preso en 1432, y su buen hermano D. Enrique concertó su soltura cediendo la villa de Alburquerque con todas las demás fuerzas que tenía en la tierra de Castilla.”
De la época del rey Alfonso XI, que había nacido en Salamanca procede la relación de los Trastámaras con las tierras de Ledesma y de Villarino. Esta era una tierra de buena caza mayor y de montería, así que no es nada extraño la relación de un monarca tan aficionado a la caza. Así se entablaría la relación del caballero González Rodríguez de Ledesma con toda la familia real:
“ el caballero González Rodríguez de Ledesma, Montero Mayor del muy excelente Rey Don Fernando el 6º de Aragón[1], repostero mayor de la muy ilustrísima doña Leonor su mujer e Montero mayor del mui noble Rey don Alonso de Aragón su hijo e ayo de los Infantes sus hermanos. Fino a diecinueve de noviembre año de mil cuatrocientos y veintiún años” y dice dónde reposa su tumba:”y en esta capilla… hay una tumba negra tachonada con cintas negras…” [2]
Este González Rodríguez de Ledesma, con fuerte influencia en la Corte de Fernando de Antequera y de la reina Doña Leonor, y de sus hijos, parece ser hijo del famoso caballero Men Rodríguez de Ledesma, que tantos señoríos obtuvo del rey:
“… como el dicho González Rodríguez de Ledesma habría sido hijo de Men Rodríguez de Sanabria, suya fue la puebla de Sanabria, que hoy posee el conde de Benavente, y otros muchos lugares. El cual dicho Men Rodríguez de Sanabria estaba enterrado en una capilla de la isla de Cerdeña e tenía en medio un bulto con un letrero que lo decía…[3]
Finalmente, González Rodríguez de Ledesma es ajusticiado por orden del rey.


[1]         Se trata de un error de la cita. Es el Rey Fernando I de Aragón, también llamado de Antequera.
[2]        CRESPO NAÓN, Juan Carlos: “Homenaje al 4º Centenario de la segunda fundación de la ciudad de Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Aires”, publicado en 1980 por el Instituto de Estudios Iberoamericanos.
[3]        “Homenaje al 4º Centenario…”, p. 65.


[1]         Archivo de la Casa Ducal de Alburquerque en Cuéllar, nº240, legajo1, nº5.

martes, 4 de agosto de 2015

Tierra de LEDESMA: 1341 a 1350

Infante D. Fernando Alfonso, Señor de Ledesma (1341-1350)

La Historia diferente de las Arribes del Duero- parte 112
“El D.Alfonso, rey de Castilla y señor de Vizcaya, que figura en el privilegio, creo que sea D.Alfonso el Onceno, que fue el primero que se tituló de esta manera en 1331,… cuando fue a Valencia de Alcántara contra el maestre de la Orden, D.Gonzalo Nuño, que se había rebelado… y en ella haría la donación del infantazgo de las Siete Villas al quinto hijo bastardo, llamado D.Fernando, que tuvo en Doña Leonor de Guzmán, nacido en el mismo año que su otro hijo legítimo D.Pedro, con el que estuvo hasta que éste fue rey, los cuales tendrían 7 años[1]al hacerse esta donación. Era indudablemente este infante D. Fernando el que figura en este privilegio, porque se titulaba señor de Ledesma en 1350, según dice Ayala[2],…, compuesto de Alburquerque, Alconetar, Galisteo, Granadilla y Montemayor, á cuyas villas se agregaron Ledesma, Salvatierra y la villa de Miranda,..
Corrobora que fue éste y no otro el infante agraciado con el infantazgo, el decir su padre en el privilegio que pertenecía este señorío á su hijo mayor, que entonces era de entre los legítimos D. Pedro, al que encargaría respetase esta donación y privilegio—“
laberinto medieval en el centro de Aldeadávila
Pasan de la reina Dª Leonor, a la reina Dª María en 1350:
“Lo corrobora, además de esto, la historia de la posterior sucesión en estos señoríos, que hecha brevemente es la siguiente:
Murió el dicho infante D.Fernando en el año 1350[3], y heredaría todos sus bienes su madre Doña Leonor, pero D. Pedro, luego que reinó, dió todos los bienes de Doña Leonor de Guzmán á la reina Doña María, su madre.”



[1]         Pedro I el Cruel nació en 1334. El Señorío se donaría en 1341.
[2]        Canciller Pedro López de Ayala, Libro XX, cap. 9º.
[3]        Canciller Ayala, Libro XX, cap. 9º.

viernes, 31 de julio de 2015

LEDESMA: señores feudales

La fuerte señorialización de Ledesma en los reinados de Alfonso XI y Enrique II “Trastámara”
La Historia diferente de las Arribes del Duero- parte 111 
Al paso fugaz del Señorío de Ledesma por las manos del infante D. Sancho Alfonso, siguen hasta la época de Beltrán de la Cueva, un señorío fuertemente señorializado, y muy cerca del poder real, donde se traspasan las Tierras de Ledesma entre infantes, infantes-reyes y madres-reinas, lo que hace que las fortalezas se mantengan, se trasladen de sitio a zonas mejor defendibles (como puede ser el caso de Pereña de la Ribera, y Mieza).
Pila románica de la iglesia parroquial de Aldeadávila de la Ribera, hacia 1262 aproximadamente, de influencia riojana

Vamos a seguir cronológicamente este proceso, que viene detallado en el documento:”Repoblación de la Villa de Garrovillas” obtenido del “Memorial Histórico español” de la Real Academia de la Historia, 1855.

jueves, 23 de julio de 2015

La devoción a SANTA MARINA en SALAMANCA

La Historia diferente de LAS ARRIBES DEL DUERO- parte 110


Más importante en el devenir de Aldeadávila de la Ribera ha sido esta santa, en realidad beata, y hay que desechar la idea de que era original de este pueblo, porque hasta en Corporario ha tenido ermita.
Pudiera ser que esta devoción fuera traída por los castellanos de la Rioja, porque en la temprana fecha de 1209 está documentada en la antigua villa riojana de Letesma… y los mismos repobladores riojanos pudieron traerla, eso sí a sus propios asentamientos o lugares.

Así, están documentadas ermitas a su devoción hacia 1605 en las siguientes poblaciones: Aldeadávila, Corporario, Yecla de Yeltes, Miranda del Castañar (sin renta), Cepeda del Castañar, y Escurial de la Sierra. Lo que también se da normalmente en estos casos: discusión sobre el depósito de reliquias: Aldeadávila, Francos (Machacón) y Baçal (en Bragança).
Traemos aquí la Leyenda de Santa Marina:



“Según cuenta la tradición, en tiempos de la dominación musulmana vivía con sus padres en el pueblo de Las Uces (Salamanca), una joven cristiana de gran hermosura llamada Marina.
Al parecer, era una familia muy humilde, labradores del campo, con penurias y necesidades. Cuenta la leyenda cómo cierto día mientras Marina se encontraba en el campo cuidando del rebaño familiar, apareció a lomos de un enorme caballo blanco un jeque muy galán y arrogante. Éste, al ver a la jovencita y guapa muchacha quedó prendado de su hermosura, y desde ese mismo momento se propuso conquistarla. Por el contrario, como veía que Marina no cedía, decidió obtenerla por la fuerza. La situación para la joven zagala se volvía turbia por momentos, y al verse Marina en peligro, miró al cielo, y con voz firme y segura, invocó a la Virgen María para que la auxiliase, ya que ansiaba librarse de aquel caballero que no deseaba.
La Virgen María, al escuchar sus plegarias, bajó del Cielo 
y le ayudó”.
Retablo del convento de Santa Marina Laverde, que a raíz de la Desamortización de Medizábal fue trasladado, por el Ayuntamiento de Aldeadávila de la Ribera, a la ermita de "La Santa" que recibió ese nombre a partir de aquel momento. Otras imágenes fueron dispersadas por la comarca, algunas de ellas están en la iglesia parroquial de Vitigudino.
A continuación vamos a ver la versión portuguesa de Mogadouro:
“Santa Marina o Mariana, como fue conocida debió de haber nacido en Lagoaça hacia 1420 (en dichos años esta población pertenecía al concelho de Mogadouro). El autor del “año histórico” le da el nombre de Mariana, a pesar de que el primero parece el más correcto.
La tradición portuguesa la da como natural de Mogadouro, distrito de Bragança. Otro autor Gil Gonçalves de Avila en la primera impresión de su “Theatro de Salamanca” dice que ella era natural de Portugal, pero en una segunda edición indica que: “a esqueceu mas nâo se atrveu a dar-lhe a naturalidades de España”.
En realidad no hay documentos que prueben su existencia en términos reales (las fechas dadas… apenas podemos opinar de documentos, a pesar de que en Portugal “se dice haberse retirado para la provincia de Salamanca por los años de 1450”). Esta aseveración se juzga infundada, a no ser por las gracias e indulgencias que el papa Calixto III prometió a los devotos que favorecieran las obras de su primer ermita, y como este pontífice gobernó entre los años 1453 a 1458, se intuye la época.
El cuerpo de Santa Marina está sepultado allá donde fue grande su veneración, en sepulcro de mármol, en la iglesia del Convento de La Verde, de la Orden franciscana, situado a pocos kilómetros de la tierra que la vió nacer, en el Obispado de Salamanca, junto al río Duero, en la raya o “raia” fronteriza.
“Quando ainda jovem, conta a lenda, se retirou para este lugar onde viveu até a morte numa gruta em vida solitaria e cotemplativa”.

Era tanta la veneración por la santa, que los habitantes de aquellos contornos tenían por sus excelsas virtudes, que construyeron un Templo para favorecerse de que el Papa había concedido gracias, indulgencias a quienes participaran en la construcción del convento de Santa Marina de La Verde.
La cabeza de la Santa, incrustada en plata, se guarda con veneración en su iglesia, y es dada a besar el día 4 de cada año.




NOTA desde Lagoaça: esta devoción por Santa marina era muy fuerte también en los pueblos portugueses limítrofes. Este hecho ha trascendido en la toponimia de la freguesía de Lagoaça: "Vale de Marinha", "Fonte da Santa", y "Cabeço da Santa", en este último lugar están las ruina de la antigua capilla dedicada a ella.
Referencias aportadas por José Verissimo.

lunes, 1 de junio de 2015

ARRIBES DEL DUERO: La muerte de los dos regentes en 1322

La Historia diferente de LAS ARRIBES DEL DUERO- parte 105.

Poco después de la muerte de los regentes indantes don Jaime y don Pedro en la escaramuza de la Vega de Granada, parte de León y Castilla ha tomado parte por el infante :D.Felipe, sin el nombramiento de las cortes, y otra parte de las villas está esperando a éstas. Los tiempos continúan muy revueltos: “el infante don Felipe, tutor de Alfonso XI, reúne cortes en Valladolid porque habían muerto los otros tutores y algunas villas de Extremadura, Andalucía y León habían tomado tutor sin que se reunieran las cortes y otras villas de león y Extremadura no lo había tomado aún. Se señalan, en primer lugar, las condiciones en las que toman tutor:
Murallas de Ledesma, capital del noroeste salmantino hasta el siglo XIX


o                         “Toman por tutor al infante don Felipe por cuatro años y le piden que guarde el reino y la justicia.
o                         Que vayan con el rey[1] 24 caballeros, 6 por cada reino –Andalucía, Castilla, León, Extremadura- de 8 en 8 cada cuatro meses.
o                         Que la Corte y la Chancillería vayan con el rey a todas partes y que no circulen por el reino otros sellos que no sean los del rey.[2]
o                         Que se ejerzan correctamente los oficios de la cancillería y que no se confíen ni a judíos ni a clérigos. Que solamente el tutor tenga llave de los sellos y que nadie selle sin las vistas oportunas.
o                         Que vayan con el rey 24 alcaldes, 6 por cada reino y que se turnen en su tutela de 8 en 8 cada cuatro meses; y 8 escribanos, dos por cada reino. Que cada alcalde gane 3.000 maravedíes por cada cuatro meses y cada escribano 1.500 maravedíes al año.
o                         Que los caballeros que van con el rey cobren 3.000 maravedíes de soldada, por los cuatro meses que han de ir con el rey.
o                         Que se guarde a los de la tierra, todos sus derechos referentes a los comunes: montazgos, sierras, prados, pastos, etc.
o                         Que se libre a los súbditos de servicios y pechos desaforados.
o                         Que solamente puedan administrar la justicia los merinos mayores en Castilla, león, Galicia y los adelantados de la frontera y el adelantado en Murcia, y no ricoshombres ni infantes.
o                         Que los cogedores[3]sean hombres buenos moradores en las villas y no caballeros, ni hombres de villa ligados a ricohombre, cavallero, infanzón, ricahembra o dueña.En las villas de León y Extremadura, que puedan ser cogedores los caballeros, pero no clérigos, ni judíos, ni moros.
o                         Que ni los alcaldes, ni otros oficiales puedan ser recaudadores de los pechos reales ni arrendadores de los portazgos, porque cuando van a juicio no son justos. Penas que se imponen: 500 maravedíes, de los cuales 200 serán para el concejo y 100 para el denunciante.
o                         Si alguna villa tomó algo de los pechos debidos al rey para pro de su villa desde que el rey don Fernando IV murió, que no se le pida.
o                         Si alguno de los concejos hicieron derramamientos para pagar a los recaudadores de las rentas y pesquisas del rey, que les valga.
o                         Que la villa de Guasierren vuelva a manos del rey, había sido donada por la reina doña María al convento de las dueñas de Santa María de las Huelgas de Valladolid. Que la villa y castillo de Villagarcía[4]vuelvan a poder del rey y no sea nunca vendida a orden alguna.
o                         Que no sean abadengos y que se den a los herederos de Alvar Sánchez o a quien el rey disponga, una serie de heredamientos en Fita[5] y Penniella.
o                         Todo lo que la reina doña María donó, que vuelva a poder del rey.
o                         Que las aldeas que tomó el rey don Fernando IV de sus villas, para dárselas a los infantes don Juan y don Pedro, que se devuelvan a sus concejos, como las Salinas de Rusio que se las dio al infante don Pedro y eran de Medina de Pomar.
o                         Los heredamientos, las villas y las aldeas que fueron tomadas a algunos concejos, que les sean devueltos.
o                         Béjar, Montemayor, Miranda, Granada, galisteo, Alba, Salvatierra, Ledesma y sus términos, que no sean dadas ni a reina ni a infante ni a ningún otro y que sean siempre reales.
o                         Se confirma a Ledesma sus aldeas[6]: Perenna, Villa Armón de dÁrias, la Cabeça de Fueramontanos, Aldeadávila y Miença.
o                         Que no circulen por el reino ni cartas de creencia, ni albalaes, ni cartas blancas que sean desaforadas.
o                         Que los alcázares y castillos de las villas del rey que no hicieron homenaje, que se confíen a caballeros y hombres buenos de las ciudades o villas donde estuvieran los alcázares o castillos y no a gente de fuera. Los que los tengan con homenaje, que den fiadores o manposteros[7] de las villas donde estén para enmendar los males que se hicieron desde los castillos.[8]Si los alcaydes hicieran algún mal, que se les escarmiente y se les quite la retenencia.
o                         Que el dinero de las retenencias de los alcázares y castillos del rey, se le dé cada año a los que tienen el castillo[9].
o                         Que se derribe la fortaleza hecha en Valbuena del Duero cuando el rey Don Sancho (IV) murió.[10]
o                         Se concede a los que se instalen con sus familias en el castillo de Badajoz, que tengan franquicia, que no den diezmo ni veintena ni derechos por las mercancías que traigan o lleven a Portugal pero sin sacar cosas vedadas.[11]
o                         Que si algún concejo de villa del rey o sus vecinos compraran algo a hijosdalgo o dueña, que no se les quite sin antes ser oídos.
o                         Que las escribanías, entregas, tahurerías y portazgos, estén en los concejos que tengan derecho a ello. El rey pondrá escribanos y notarios donde hagan falta y que ellos no pongan excusadores. Que los clérigos, judíos y moros, no sean portazgueros, ni arrendadores, ni cogedores de los pechos reales.
o                         Que no se saquen del reino las cosas vedadas: cabalos, rocines, mulos, mulas, vacas, carneros, etc.
o                         Que no se haga pesquisa en las sacas de las cosas vedadas y que los guardas vigilen en los puertos y en los mojones en las fronteras de Aragón, Navarra y Portugal y no en otro lugar del reino.[12]
o                         Que los merinos entren solamente donde tienen derecho y no en las villas reales.
o                         Los pleitos por muertes, robos, heridos, etc. entre cristianos, judíos o moros que se juzguen por el fuero del lugar y no por los privilegios que puedan tener los judíos o los moros y que valga el testimonio de dos hombres buenos cristianos.
o                         Las caloñas, que se apliquen según el fuero del lugar y que se cumpla. En los pleitos por cintrato de deudas que valgan los testimonios de cristianos y judíos, pero en los pleitos criminales, que valga solamente el testimonio de cristianos.
o                         Que ni los judíos ni los moros tomen nombres cristianos y que éstos no vivan con ellos ni críen a sus hijos. Que los moros no llevan copete y vayan cercenados alrededor. Pena: 100 maravedíes.
o                         Que los judíos del reino vivan en las villas reales y si no quieren, que se les obligue. Que tengan sus juderías, pero que vayan a pechar a las aljamas donde fueran pecheros.
o                         Que los tratos sobre paños no se hagan ante los vicarios o arciprestes, sino ante un escribano de fialdad, para no confundir la jurisdicción real con la de la Iglesia.
o                         Los ganados trashumantes se salen a menudo de las cañadas antiguas e invaden los sembrados. Cuando lo hagan, que paguen el montazgo y los daños al dueño de la tierra, según manden los alcaldes.
o                         Los pleitos entre pastores y los de las villas, que los libren: el alcalde del lugar y el alcalde de los pastores, con la presencia de hombres buenos de las villas y en las cañadas antiguas. Que no se tome ronda, asadura, ni castellanía a los ganados que van en trashumancia.
o                         Que en San esteban de Gormaz haya veinte ballesteros más, reclutados de entre los de la villa y sus aldeas.
o                         Que en Medina del Campo no haya más ballesteros de los debidos, y que éste y su alférez sean reclutados de entre los pecheros de la villa.
o                         Que se derriben las casas fuertes hechas por los infantes don Juan y don Pedro en las villas reales.[1]
o                         Que se derriben los castillos, casas fuertes y cercas hechas en las villas reales desde que el rey Fernando (IV) murió, por clérigos y prelados.
o                         Que los realengos convertidos en abadengos o propiedad de las órdenes por compra o donación, vuelvan a dominio del rey.
o                         Las tierras, villas ,castillos o casas de señorío del rey que fueron de algún señor, si se fueran a vender, que tengan derecho sobre su compra los moradores del lugar y si éstos no quisiseran, que pueda comprarlos el concejo de la villa. La condición es la de que permanezcan bajo el señorío del rey.
o                         Que se levanten las amenzas que algunos ricoshombres, caballeros, infanzones o escueros tienen sobre algunos concejos.
o                         A los caballeros poderosos que han cercado villas del rey o han robado, quemado o talado campos, que se les tome la tierra o los dineros que tuvieren.
o                         Se ordena que solamente la villa de Atienza tenga tutor, ya que sus aldeas (Caydes, Galve, Utanda) han construido fortalezas y han tomado tutor por su cuenta.
o                         Que el infante don Felipe sea el único tutor del rey, y no haga avenencias con nadie más, y que nadie más tenga parte en los derechos del rey.
o                         Que no haya escribanos públicos en las catedrales, iglesias, abadengos, salvo los que estuvieran por el rey o los concejos.[1]
o                         Se ordena que los prelados y vicarios de la iglesia no interfieran en la jurisdicción del rey, ni en los pleitos ni en nada que no les corresponda. Al lego que plantee pleitos ante los clérigos, se le impone la pena de 100 maravedíes: la mitad para los oficiales, y la otra mitad para el demandante. Los clérigos permanecerán treinta días en prisión.
o                         Que el arzobispo de Toledo libere a los caballeros y hombres buenos de Ylestas que tiene presos en razón de las contiendas entre el deán y cabildo y los de dicha villa. Se ordena que no vuelvan a prender a nadie y que los clérigos no interfieran en la jurisdicción regia.
o                         Si el mal antes aludido, viniere de los castillos o casas fuertes, que sean derribados y a los señores se les tome todo cuanto se les encuentre y que no se les acoja ni se les perdone.
Lamentablemente para los deseos “Hermandad de Concejos”, a pesar de las promesas realizadas por los “Regentes del Reyno” entre 1313 y 1322, la costumbre de ceder las tierras de Ledesma en forma de señorío a los numerosos infantes que iban surgiendo se convierte muy pronto de nuevo en realidad, por lo que la zona continuó manteniendo sus fortalezas y castillos. Así, el nuevo Rey que surgiría de dichas Cortes de Burgos y Valladolid: Alfonso XI, no solamente era aficionado a la caza mayor, sino que también tuvo tres esposas y numerosos hijos bastardos a los que atender y proporcionar sustento. Con Dª. Leonor de Guzmán tuvo varios hijos, entre ellos los infantes D.Sancho Alfonso y D.Fernando Alfonso, hermanos por tanto del futuro Rey Pedro I el Cruel.
Otra cita muy interesante de Quadrado sobre el traspaso del señorío de Ledesma entre hermanos y sus causas:[1]
“Fueron los hijos de Alfonso XI y de su dama Leonor de Guzmán que sucesivamente poseyeron á Ledesma y Béjar con su territorio: de Sancho el mudo nacido en 1332 pasaron hacia 1338, por haber resultado imbécil á Fernando que feneció en 1344…”
Apenas pasados 20 años de la extinción del primer infantado de D.Pedro de Aragón, todas las tierras de Ledesma, además de otras muchas de Salamanca, pasan al infante D.Sancho Alfonso en 1331[2]:
“En este año nasçió al Rey [3]un hijo de Doña Leonor de Guzmán, que llamaron Don Sancho, y dióle el Rey el señorio de Ledesma y á Bejar, Galisteo, Granadilla, Montemayor, Salvatierra y otros lugares, y el Rey no podía por entonçes yr a socorrer á Gibraltar por la guerra que le hazian Don Juan Manuel é Don Juan Nuñez señor de Lara.”
Dicho infantado rápidamente pasó a manos de su hermano bastardo, el también infante D.Fernando Alfonso, que fue Señor de Ledesma entre los años 1331 al 1341.
De esta época, y de las guerras entre Alfonso XI y los caballeros Don Juan Manuel  y Don Juan Núñez, hay que contemplar una nueva etapa de caballería y guerras en las fortalezas de las Arribes.
Bernardo Dorado[4] precisa unas fechas prácticamente coincidentes:
“… hasta que en el año 1332, D. Alfonso XI la cedió a su hijo Sancho, habido de Doña Leonor de Guzmán, quien la disfrutó hasta el año 1339, en el que murió, y volvió a la corona por falta de sucesion…”


[1]         “Salamanca, Ávila y Segovia”, p. 210.
[2]         “Memorial Histórico Español. Colección de documentos, opúsculos y antigüedades, que publica la Real Academia de la Historia”, Tomo VIII, Madrid 1855.
[3]        El año de 1331 el Rey Alboaçen de Marruecos invadió España, desembarcando en Algeciras.
[4]         DORADO, Bernardo: “Historia de la Ciudad de Salamanca”, 1861. Imprenta del Adelante.


[1]         Se vuelve a insistir en las Cortes en que la Iglesia, no pueda detentar escribanos públicos.


[1]         Esta sería la cita báscia, para conocer que las casas-fuerte que se levantarían en las aldeas de Ledesma, fueron forzosamente derribadas al pasar a señorío real (por exigencia de los procuradores de Ledesma).

[1]         Con el tutor. Cada pareja de nobles de los antiguos reinos tendrá como tarea vigilar, en la labor diaria del tutor, el cumplimiento de las cortes y leyes de su reino.
[2]        De hecho, la única regente que utiliza los sellos del Rey Alfonso XI será su abuela doña María de Molina.
[3]        Recaudadores de impuestos reales.
[4]        Villagarcía de Campo, actual provincia de Valladolid.
[5]        Fita : Hita, actual provincia de Guadalajara.
[6]        En las disputas de la primera regencia, además de la cesión señorial hecha en 1312 por el monarca Fernando IV al infante don Pedro, fueron explotadas y abusadas . probablemente el concejo de Ledesma se haría fuerte en Masueco.
[7]        Mampostero: “Recaudador de diezmos, rentas y limosnas” (RAE).
[8]        Esta cita hay que interpretarla, en el sentido que todas las cesiones territoriales de aldeas, y villas del realengo a un señor, implican un asentamiento fortificado, no necesariamente un castillo (en la Edad Media podía llamarse casafuerte, alcázar, o atalaya). El problema que indica esta referencia, es que los señores propietarios de las aldeas se dedicaron desde ésta a realizar males (abusos) no necesariamente bélicos, que les enemistó con la población local en muchos casos.La defensa de la fortaleza no la realizaba directamente el señor (que tenía más villas, ciudades o se encontraba en conquistas de frontera) sino por el alcayde; la función ejercida por el alcayde en la torre o atalaya se denominaba retenencia. En la zona de la Rivera salmantina nos inclinamos por atalayas con vivienda en la parte superior.Probablemente en las villas de escaso número de pecheros, o en estas aldeas, el propio alcayde también llevaba la representación completa de su señor (como en los concejos superiores ocurría con el tenente), y entre ellas la cobranza de los diezmos a los pecheros.
[9]        En vez de dárselo al rey. Estamos en la época de “depresión económica bajomedieval”.
[10]       Los procuradores y fijosdalgo de las villas-concejo se muestran muy celosos del resto de fortalezas extendidas por su tierra, y quieren a toda costa que únicamente permanezcan las de su villa.
[11]       Se trata de favorecer el poblamiento castellano-leonés de badajoz-concejo, en base a eximir de impuestos, y craer un territorio-franco con Portugal. Se denotan las dificultades de poblmaiento. Tierras con más impuestos como Ledesma, Alba y Salamanca sin duda perdieron población. No sabemos cómo afectó a los pueblos de las Arribes.
[12]       Primera noticia histórica que obtenemos de la existencia de guardas en la frontera con portugal. Se Trata de guardas reales.