Cine en las Arribes del Duero

Cine en las Arribes del Duero
Doctor Zhivago, La Cabina, Del Pirineo al Duero...

Mapa de La Ribera del Duero en 1641, durante la invasión portuguesa

Cascada del Remolino. ARRIBES DEL DUERO

viernes, 3 de abril de 2015

QUERENCIA

Querencia, añoranza, por las Arribes del Duero, por Aldeadávila de la Ribera, así es la nueva poesía de nuestro escritor 
Jesús Alejo Guarde, sentimientos expresados en este sentido poema del 17 de marzo de 2015.






QUERENCIA

¡Qué bonita es Aldeadávila,
para visitarla en primavera!
¡Qué hermosura sus paisajes,
Las Arribes, sus laderas!
¡Qué solemnes los parajes,
desde el Llano la Bodega!
¡Qué sugestivo es Agosto
en Aldeadávila de la Ribera!
¡Qué turbadoras las palabras:
Toros, fiestas, verbenas!
No quiero juzgar a qué suenan.
Pero al escucharlas,
una emoción fascinante
recorre nuestras venas.
¡Qué apasionantes los encierros,
al cruzar La Corredera!
¿Qué será?
¿Por qué entusiasma?
¿Por qué a la gente le quita penas?
¡Qué linda es Aldeadávila,
en cualquier época del año!
¡Qué colores en otoño!
Robles, quejigos, castaños.
Olivares, viñas y madroños
colorean sus retoños
y engalanan las Arribes,
con su manto, desde antaño.
¡Qué ilusión!
¡Qué placer!
¡Qué alegría por volver!
Los saludos, los encuentros,
los abrazos;
y los lamentos,
por vivir lejos de allí.
Existe un lema que yo acuño:
Que felices somos todos,
cuando evocamos al terruño.
Es una verdad como el puño.
Que a los de “Aldea”,
de la Ribera,
un virus nos impregna,
la pasión por nuestra tierra.









sábado, 28 de marzo de 2015

Semana santa en las ARRIBES DEL DUERO

El Viernes santo, con los Guardianes de Jesús Crucificado, la Dolorosa procesionando por el Rollo, mucha devoción en estas tierras fronterizas.


Procesión de la Dolorosa, en la esquina del Juego Pelota, entre Salas Pombo y la ermita del Santo Cristo, años 40. Los que están en primera fila son los hermanos Cañuelo. Foto Cortesía de la familia.

Rezos, devoción, y mucho silencio.


"La Semana Santa de Aldeadávila, tan emotiva y espectacular para todos los pueblos del contorno también nos traía ilusiones, no pequeñas, a la chiquillería:
la primera era el afán que teníamos en que el ramo que llevásemos a la Misa y Procesión del Domingo de Ramos fuese el mejor, alto, recto y frondoso. Nuestros padres lo cortaban del olivo más corpulento que tenían, y nosotros nos encargábamos de adornarlo con ramitas de romero florido, campanitas y pucheras que íbamos a buscar a la Pizarra donde había muchas.



A primeras horas de la mañana del Domingo de Ramos ya salíamos con nuestro ramo a la calle, exhibiéndolo y queriendo competir con el de los otros compañeros. En la procesión se formaba un verdadero bosque de olivos.

Pero la mayor ilusión era poseer una carraca -taravilla o carretón-, adaptable a nuestra edad y manejable según nuestras fuerzas, que hiciese el mayor ruido posible. Desde el más pequeño monigote, hasta los mayores alumnos de la escuela, todos rivalizábamos en hacer funcionar nuestro aparato de hacer ruido, y en los días de Semana santa, no se oían más que carracas por las calles del pueblo, especialmente el Jueves y Viernes santo, y a las horas en que los monaguillos -que eran los que llevaban mejores carretones- anunciaban los actos religiosos.




Pero el fin principal para el que estaban destinados estos artilugios era para asistir a las Tinieblas...

Las Tinieblas no eran más que los Matines y Laudes del oficio divino, que solemnemente se cantaban en la iglesia la tarde del Miércoles, Jueves y Viernes Santos, sobre todo el Miércoles, ya que los otros dos días no se podían celebrar con esa solemnidad, porque había que atender a otros actos litúrgicos.

Comprendían los tres nocturnos, cada uno tres salmos y tres lecciones -las célebres lamentaciones de Jeremías-, terminando con el cántico del Benedictus.A ellas asístíamos de muy buena gana, aún cuando nos resultaban pesadísimas, a trueque de desahogarnos al final con nuestras matracas...





Nuestros queridos y admirados "Otistos" acompañando a Jesús Crucificado en la procesión desde el santo Cristo a la iglesia parroquial de El Salvador.

El escritor aldeavileño Eusebio Ledesma Mieza, en su obra "Mi Tierra: las Arribes del Duero; Mi pueblo: Aldeadávila de la Ribera", publicado por el Excmo. Ayuntamiento de Aldeadávila de la Ribera (mayo de 2010, Depósito Legal M-20584-2010). 










El escenario, la procesión recorre el camino entre la ermita del Santo Santo Cristo del Humilladero (s. XVII) y la Iglesia de El Salvador (S. XIII al XVIII), por la calle del rollo, Cilla y Escuelas.

Y esos atardeceres, en Las ARRIBES vestidos de naranja, sobre ese verde omnipresente, como éste que nos pasa facebook el PORTAL DE LAS ARRIBES

























"Cántico del BENEDICTUS:


68Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
69suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
70según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
71Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
72realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
73y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
74Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
75le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
76Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
77anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
78Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
79para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz."





miércoles, 25 de marzo de 2015

Casa solar de los Martín Herrera

Continuamos con nuestra ruta por la Arquitectura de los siglos XVIII y XIX presente en el Conjunto Histórico de la Villa de Aldeadávila de la Ribera, antigua capital de la comarca de LA RIBERA, hoy centro del parque Natural de las Arribes del Duero.

Esta entrada la puedes encontrar en nuestra enciclopedia wiki salmantina:

http://www.wikisalamanca.org/?title=Casa_solar_de_los_Mart%C3%ADn_Herrera


Casa solar de los Martín Herrera

La Guerra contra los franceses, tuvo sus episodios más violentos en La Ribera de Salamanca en los años 1810 y 1811, causando sobre todo una destrucción de gran número de casas y edificios notables. En los años anteriores a la Guerra de Independencia las Villas más importantes de las Arribes eran Vilvestre de la Ribera, Aldeadávila de la Ribera y Saucelle.
Una de las antiguas familias nobiliarias de la Villa de Aldeadávila de la Ribera, que tanto impulsó su crecimiento durante los siglos XVII y XVIII era la familia Herrera. De esta descendencia nacen en la calle de Abajo en 1831 el varias veces ministro Cristóbal Martín de Herrera, y en 1835 su hermano el cardenal de Santiago de Compostela José Martín Herrera y de la Iglesia.
A la derecha, Cristóbal Martín de Herrera, ministro con 44 años.

Su casa natal, situada junto a la puerta oeste de la Parroquia de Aldeadávila, en la calle de Abajo, y muy cerca de la plazuela de las cuatro calles, responde a esta época histórica de reconstrucción de casas-palacio y edificios notables en Aldeadávila, que se llevó a cabo después de la marcha de las tropas francesas en 1811: debe situarse su construcción alrededor del año 1820.
El Cardenal Martín Herrera y de la Iglesia al ser nombrado Cardenal y Arzobispo de Santiago de Compostela

El edificio es muy notable por sus proporciones, y la amplitud de sus pisos y locales, además de la notable sillería empleada; pero lo que sin duda le da más valor es haber sido el solar de los dos hermanos.
Consta de planta sótano y semisótano que conecta con la Cueva de Aldeadávila, planta baja donde se realizaban las recepciones familiares,y planta superior: residencia particular de los Martín de Herrera.



El escritor aldeavileño Eusebio Ledesma Mieza, en su obra "Mi Tierra: las Arribes del Duero; Mi pueblo: Aldeadávila de la Ribera", publicado por el Excmo. Ayuntamiento de Aldeadávila de la Ribera (mayo de 2010, Depósito Legal M-20584-2010) describe así en sus recuerdos de niñez, hacia 1910 esta casa:

"También frente a la fachada del oeste de la Iglesia (puertas abajo) había otro edificio importante, la casa del Cardenal Arzobispo de Santiago -de Compostela-, Cristóbal Martín de Herrera (Casa de los Martín de Herrera)".




NOTA: este brillante escritor y maestro ribereño habla desde su retiro madrileño, 60 años más tarde de sus vivencias, y cambia el nombre de los dos hermanos. también habla en pasado, de sus recuerdos, porque la casa sigue en pie.

En los años 60 y 70, su planta baja, muy grande, y bien acondicionada, fue uno de los bares más frecuentados de la Plaza Mayor, regentado por la familia Nieto.