Cine en las Arribes del Duero

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Doctor Zhivago, La Cabina, Del Pirineo al Duero...

Mapa de La Ribera del Duero en 1641, durante la invasión portuguesa

Cascada del Remolino. ARRIBES DEL DUERO
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martes, 26 de mayo de 2015

LA VENGANZA- parte IV- Un cuento de Contrabandistas de LAS ARRIBES DEL DUERO

IV
“Todos duermen, corazon,
Todos duermen y vos non”
(CANCIONERO GENERAL)

La Verde, salto de Aldeadávila en 1924. Excursión de las alumnas de la Escuela de La Zarza de Pumareda. Duente: Zarzadepumareda.es- El Baúl de fotos antiguas. 

Durante los primeros dias de la llegada de Liborio, la posicion de Rosalba era de las mas difíciles y peligrosas para una mujer de veintidos años, y una mujer que como nuestra heroína no habia conocido nunca freno á sus violentas é indomables pasiones.
Seguro estaba Liborio de que aquella mujer no era otra que la misma Rosalba, Rosalba enamorada como nunca, con sus encendidos labios, con sus negras pupilas en cuya voluptuosa languidez se revelaba todo un mundo de sentimiento.
Segura estaba tambien Rosalba de que los ojos de Liborio estaban casi siempre fijos distraidamente en los suyos y sin embargo cinco dias habian pasado ya y ni una sola palabra se habia cruzado entre los que según la prediccion de los familiares debian unirse para siempre con indisoluble lazo.
Por fin, María vió con alegría que su Liborio empezaba á cambiar algunas frases con la muchacha, y como el trato engendra cariño, y que Rosalba al decir de la vieja “era buena como el buen pan”, á los pocos dias, la güelica y los dos jóvenes hacian ya conversacion comun aunque observando siempre ambos la mas prudente y estudiada reserva.
Pero á medida que los dias pasaban, Rosalba aunque al parecer contenta y encariñada visiblemente con las niñas, se iba tornando ligeramente pálida y sus hermosos ojos estaban casi siempre fijos en las tostadas y atrevidas facciones de Liborio.
Aprovechándose de las cortas ausencias de la güelica los dos jóvenes habian espontáneamente reanudado sus relaciones amorosas, y Rosalba sencilla é inocente como todos los corazones enamorados, olvidándose por completo de las ofensas de otros dias, llegó á creer de buena fe que apenas las campanas del lugar doblasen para el cabo de año de María la Blanca, tocarían á boda para que según la prediccion de los familiares ocupase la silla que habia dejado vacante la malograda esposa.
¡ Infeliz de la hija que ve ponerse el sol á los veinte años sin que vele su casto lecho la sombra protectora de una madre ¡ Infeliz de la que no ha visto nunca contrariados sus caprichos, y que como la azucena silvestre que brota en las veredas de los campos, , abre sus pétalos á los besis del céfiro y á las caricias de la olvidadiza mariposa ¡
Liborio temiendo siempre que el entusiasmo de Rosalba concluyese por hacerle traicion dejando traslucir en la aldea su misterioso amor, no cesaba de recomendarla el secreto mas absoluto hasta que llegase la hora, pues según decia: “la güelica habia jurado de antemano un odio eterno á la que se atreviese á llamarse madre de sus inocentes y hermosas nietecitas.
-         ¡ Bah ¡ contestaba siempre Rosalba con una coquetería encantadora: ¡ Tu madre ¡ ¡ Tu madre, Liborio, que me quiere como á las niñas de sus ojos ¡
Pero Liborio balbuceaba algun otro suterfugio aun mas desprovisto de sentido que el anterior y concluia por arrugar el entrecejo, fijando en la atribulada jóven sus profundas y amenazadoras miradas.
Y Rosalba devorada por aquel amor que herbia dentro del pecho como un inmenso cráter, pasábase las noches enteras sin dormir, llorando y suspirando con gran asombro de la güelica que pugnaba en vano por arrancarla su peligroso secreto.
Aunque preocupada por la idea que subyugaba su alma, Rosalba empezó á notar que la güelica se pasaba tambien las noches sin cerrar los ojos, y que su semblante espresaba de vez en cuando una punzante y dolorosa inquietud.
“ –Abuela, dijo cariñosamente Rosalba una de las muchas noches en que la pobre mujer tosia con mas frecuencia que de costumbre, ¿qué penas son las que le quitan el sueño á vuesa merced?
-         ¡Penas! Respondió tristemente la güelica, si las penas son las que desvelan á las criaturas, muchas son, hija mia, las que te atormentan el corazon.
-         ¿A mí? Esclamó Rosalba fingiendo serenidad á favor de las tinieblas.
-         Sí, hija mia, porque hace ya mas de dos meses que te siento pasar las noches en vilo, y hasta juraria que mas de cuatro veces te oigo llorar y suspirar, que parece como que me partes el alma.
Rosalba sintió que su frente se cubria de una nube de fuego, y haciendo un esfuerzo sobre sí misma murmuró con voz entrecortada:
-         “Sueños…sueños…que!
-         Bien hija mia…bien…yo no pretendo obligarte ahora á que me reveles la pena que te desvela, que cuando tú me la callas sabiendo lo que te quiero…pero no puedo ocultarte ya por mas tiempo esta zozobra que me roe el corazon como una culebra…El enemigo malo está conmigo.
-         “¡Abuela! balbuceó Rosalba estendiendo su mano hasta encontrar la de la güelica…hable vuesa merced que parece ya como que no se me llega la ropa al cuerpo.
¡ Sí, hija mía! En medio de todos los traspieses de la mocedad, y á pesar de que la vida del contrabando apaga todos los recuerdos de la casa, Liborio habia conservado vivo el cariño  hácia la pobre güelica; pues bien, hace ya muchos días que mi hijo se ha tornado para conmigo brusco, reservado y … qué sé yo, hasta se me figura que huye de mí como si estuviese fraguando alguna trama diabólica,… el otro dia le hablaba yo de lo mucho que quieres á mis pobres nietecitas, y de la vuelta que has dado á la casa, y despues de contestarme una ó dos palabras estraidas de esas que no dicen ni sí ni no, se quedó callado por mas de un cuarto de hora, y parecia que las niñas de los ojos se le tornaban hácia adentro, como dice el señor cura de Aldea Dávila que se les tornaban á los monederos falsos … ¡ay Rosalba! Y qué bien te decía yo esta mañana cuando se rompió el espejillo de María la Blanca, que alguna desgracia nos anda rondando muy de cerca[1].
-         “Pero abuela, respondió Rosalba vivamente afectada, yo no veo que porque Liborio ande pensativo, haya de sucederle á vuestra merced ninguna desgracia”.
Y Rosalba impresionada con la idea de que la preocupacion de Liborio provenia únicamente de su amor, pasó una gran parte de la noche consolando y animando á la afligida anciana, y concluyó por dormirse tranquilamente soñando con verse ya en posesion de la codiciada silla de María la Blanca que le habian pronosticado los familiares.
A pesar de la dulce influencia que ejercian en su ánimo las cariñosas palabras de Rosalba, la güelica continuó suspirando hasta el nuevo dia, segura de que la reserva de su hijo encerraba para ella una dolorosa significacion.
Para que la alucinacion de Rosalba fuese completa, Liborio al parecer cada vez mas enamorado, salió para la Fregeneda á donde según decia iban á concertarse algunas cuadrillas, prometiéndola traerle á su vuelta un alegre y abigarrado traje de indiana portuguesa.
El galan volvió en efecto trayendo cargado el macho con un enorme fardo de indianas, cuties y muselinas inglesas de contrabando,[1] con gran alborozo de Rosalba que veia en aquellas compras los aprestos para la boda.
La güelica que leía con ojos de madre en el corazon de su hijo, no veía las indianas, ni los cutíes sino aquella mirada sombría que esquivaba la suya, y en cuyo profundo rayo creia vislumbrar la pobre anciana fatídicos pronósticos.
A la mañana siguiente muy temprano Liborio montó de nuevo en el macho llevándose con gran asombro de su madre las mejores telas y encargándoles que le aguardasen porque volveria tarde.
La güelica aunque desconcertada por aquel aspecto glacial abrazó á su hijo y se asomó á la puerta para verle partir.
Cuando el ginete y el caballo desaparecieron al traves de los olivares, la pobre mujer envió a Rosalba al campo con las niñas y comenzó á llorar silenciosamente oculta en el fondo de la cocina.
Rosalba llevaba de la mano á María que era la mayorcita, estrechando contra su pecho á la menor que amamantaba cuidadosamente con la cabra.
Segura de que Liborio se habia llevado las indianas para que le hiciesen las vistas[1], la enamorada jóven atravesaba los olivares cantando alegremente como la alhondra y sintiendo ya escrúpulos de conciencia por no haber revelado todavía su secreto á la pobre güelica que la queria como á las niñas de sus ojos.
Al volver á casa Rosalba encontró á la pobre mujer llorando amargamente y mesándose los cabellos con el mayor desconsuelo.
-         ¡Hija de mi alma! Esclamó abarcando con sus delgados brazos á Rosalba y á las dos nietecitas, ¿no te decia yo que el enemigo malo estaba conmigo? ¡Dios mío! ¡Qué será de mi!
Rosalba atemorizada no acertaba á preguntarla la causa de aquella desesperacion.
-         ¡Se casa! ¡se casa! Esclamaba la güelica sollozando, y se casa con una hiena, con una infame que matará mis nietecitas á mano airada…¡ay! ¿por qué el Señor no me habrá llevado á mí en lugar de María?
-         ¡Se casa! Repitió Rosalba estrechando convulsivamente las manos de la desconsolada madre: ¿y quién se casa?
-         ¡Mi hijo! ¡mi Liborio! respondió la güelica con voz entrecortada, y se casa con la mujer mas feroz y desalmada que se encuentra en veinte leguas á la redonda. ¡Ah! El espejillo, el espejillo de María la Blanca. ¡Pobre María!
Rosalba exhaló un ligero grito y se llevó las manos al corazon como si se sintiera herida de muerte.
Luego se pasó la mano por la frente cubierta de sudor, y reponiéndose al instante de su sorpresa, rogó cariñosamente á la güelica la refiriese todos los pormenores de aquel misterioso drama.
Entonces supo de boca de la infeliz Maria, que el señor cura se le habia presentado pocos momentos antes para notificarla que su hijo iba dentro de dos dias á casarse con una buena moza muy conocida en la Fregeneda, y que tenia órden del mismo Liborio para recomendarla que buscase donde vivir, porque la moza era mujer lo mismo para un barrido que para un fregado y que le estorbaban las moscas.
Rosalba miró á la güelica como quien ve visiones.
¡Pero no es eso solo hija de mi alma! Añadió la pobre anciana dejando caer la cabeza sobre el pecho de Rosalba, sino que el infame ha tenido valor para decir al señor cura que es preciso que yo lo ignore hasta pasado mañana, y que tiemble por su sotana, si esta noche le decimos á su vuelta una sola palabra.
Rosalba quiso hablar, pero la cólera sofocó la voz en su garganta, y estrechando convulsivamente las manos de la güelica lanzó un rugido espantoso que hizo temblar sobre sus cimientos las débiles paredes del caserío.

Picón del Tío Felipe y Salto del Gitano en 1906

* Puedes leer las partes anteriores del CUENTO: "LA VENGANZA":







[1] Nota de la autora:“Vistas”: los trajes que el novio envia á su futura la víspera de la boda”.



[1] “Muselina”:tela de algodón, seda, lana, étc.fina y poco tupida. Diccionario RAE.
“Cutí”: tela de lienzo rayado o con otros dibujos que se usa comúnmente para cubiertas de colchones. Idem, RAE.
“Indiana”: tela de lino o algodón, o mezcla de uno y otro, pintada por un solo lado. RAE.



[1] La anciana “María la güelica” muestra aquí una profunda superstición, muy acendrada en aquellos años de la primera mitad del s.XIX.

viernes, 3 de abril de 2015

QUERENCIA

Querencia, añoranza, por las Arribes del Duero, por Aldeadávila de la Ribera, así es la nueva poesía de nuestro escritor 
Jesús Alejo Guarde, sentimientos expresados en este sentido poema del 17 de marzo de 2015.






QUERENCIA

¡Qué bonita es Aldeadávila,
para visitarla en primavera!
¡Qué hermosura sus paisajes,
Las Arribes, sus laderas!
¡Qué solemnes los parajes,
desde el Llano la Bodega!
¡Qué sugestivo es Agosto
en Aldeadávila de la Ribera!
¡Qué turbadoras las palabras:
Toros, fiestas, verbenas!
No quiero juzgar a qué suenan.
Pero al escucharlas,
una emoción fascinante
recorre nuestras venas.
¡Qué apasionantes los encierros,
al cruzar La Corredera!
¿Qué será?
¿Por qué entusiasma?
¿Por qué a la gente le quita penas?
¡Qué linda es Aldeadávila,
en cualquier época del año!
¡Qué colores en otoño!
Robles, quejigos, castaños.
Olivares, viñas y madroños
colorean sus retoños
y engalanan las Arribes,
con su manto, desde antaño.
¡Qué ilusión!
¡Qué placer!
¡Qué alegría por volver!
Los saludos, los encuentros,
los abrazos;
y los lamentos,
por vivir lejos de allí.
Existe un lema que yo acuño:
Que felices somos todos,
cuando evocamos al terruño.
Es una verdad como el puño.
Que a los de “Aldea”,
de la Ribera,
un virus nos impregna,
la pasión por nuestra tierra.









jueves, 1 de enero de 2015

JM-ULLÁN: Turismo Rural (3)

Último artículo de la trilogía del poeta y articulista ULLÁN, escrito en agosto de 1997, sobre los contrastes y esos chispazos festeros en Villarino...
"Es que estamos en fiestas..."

Turismo rural (3)

Anoche, a las tantas (hora española), en medio de la plaza a reventar, al son de un orquestón gallego de la leche, con animadoras macizas en bandeja -"de contrabando, tío, aquellas dos"-, a él le daba lo mismo beber del orinal la limonada que jarabe de palo de la flaca o baba fronteriza de ese toro enamorado de la luna, creciente o eclipsada, total: "Estamos en fiestas".


La otra que tal que allí bailaba, lo que se dice al lado, y que debía de ser su esposa -"si es que ésa no es de aquí, ni de Ciudad Rodrigo siquiera"-, parecía bastante cosquillosa con tanto eclecticismo estridente, porque lo que le gusta de verdad -"vive por Barcelona"- es la salsa, fíjate, la salsa, que, no es porque lo diga ella, pero es cierto, la cuaja como pocas. Sin embargo, al turista escandinavo le dió ante todo por fijarse, y delante de todos, en él; no por inclinación sin norte o impropia de Castilla, aunque acaso, sino porque el sujeto movedizo lucía un radiante cráneo rasurado. Pura envidia, además, para Pío, ex barbero de cerca de la plaza, que observaba la cosa apoyado en el poste de aquella talanquera, a la derecha de la farmacia, hasta que se le fue la indirecta hacia el primero que por allí pasaba de retirada y con su propia coronilla a cuestas: "Donde hay pelo hay alegría". Frente al ecologismo intelectualoide, que no zampa gato ni liebre, queda lugar donde aún se matan dos o tres pájaros de un tiro. (Y los 100 que quedan volando, para Chillida).





Mas la detonación metafórica alcanza aquí su eco realista. ¡La prueba! Esta misma mañana, cayendo ya en la cuenta de que a este pueblo no se viene a dormir, el turista escandinavo ha tomado el pendingue ("no me preguntes cómo pasa el tiempo") y se ha ido al poblado de Santa Catalina -"¡Jesús, menuda cuesta!"- para leer en paz o así. Y allí arriba, ¡mira por dónde!, se encontraba el bailón rapado, tumbado bajo un coche -"verde Oriol", aclaró Valvas en su día- y arreglando cualquier pijada del aceite o del tubo de escape. Eso sí, se pringaba a modo con todo, pero ello se le hacía llevadero con la radio del coche a tope, en pleno despertar del bakalao en seco, salado, repescado en duro movimiento nacional, bien, bien, bien:-De puta / madre, / de / puta / madre...". Pum, pum-pumpum. A un rapaz no extasiado aunque atento, que no distingue todavía el corcho de la caña, le dio entonces por machacar: "Papá, papá, ¿oyes lo que dice?". Y el extasiado mecánico, que sí distingue todavía entre una peladilla grabada y una pesadilla real, acabó levantando un poquito la cabeza rapada del suelo, ¡y hala!, soltó un lapo potente, mandó la llave inglesa al quinto coño y luego, para sobreponerse a la música ("de / puta / madre"), gritó a más no poder:
"Corno no te calles voy y te hincho los morros, so cabrón". La de la salsa asoma la cabeza enrulada por el hueco de una ventana baja: "¿Alguno queréis chochos?". El turista escandinavo se lo toma en plan Altamira y anota que te anota en su libreta, el jeta, de tapas malvas y con chorreones de vino.

Pues de todo ha de haber, que aquí se vea. A otro le da por cavilar, resacoso, sobre el porqué de la extinción de las tabas. No ya como juego en sí, que ahora se juega golf y en Bolsa, ¡lo que es la vida, Lola!, sino como vulgar hallazgo cuando antaño se iba a comer cualquiera una humilde tajada de carne en salsa. ¿Ya no tienen astrágalos los carneros? Se lo toma él muy a pecho. Tendría que escribir cartas al director, pedir información a Telefónica ("¡Ay, Carmela!") y salir de ese pasmo óseo. Difícil de roer, como el estilo.
A media noche los amigos cantan. Charradas desoladas (por san Roque, ¡que no escriban aquí "chorradas"!), coplas escabrosas, fragmentos populares de surrealismo involuntario con tamboril. Con el pecado revelándose no exclusiva fatal del ser humano, ese vicioso, sino también de lo inanimado, que parece que no se entera: "Escaleras de la iglesia, / ¡cuántas ligas habéis visto! / ¡Cuántos pecados mortales / habréis cometido a Cristo!".
Está bien, ¿o no?, eso de repartirse las culpas entre los individuos y las cosas. Se toca a menos.
A menos imposible. A la orilla del Duero hay poco que decirse. Del, otro lado de La Raya los olivares están arados. Aquí todo se desdibuja. Hasta las lágrimas sin ton ni son, nada patéticas, de quien acaba de perderse en una casa abandonada. Mimetismo ramplón. Réplica de las manchas de humedad en las paredes. En las paredes que ahora tiemblan, cuando amanece y vuelven a pasar por la calle (tarara-papa-chunchún) los longevos Marinos de León con trompetas y redoblantes.

El turista escandinavo, ¿qué mosca le habrá mordido?, ha dejado esta breve nota sobre el grifo de la pila del patio: "Yo me voy a Alicante ya".


Santuario rupestre del TESO DE SAN CRISTÓBAL, lugar mítico de encuentro y festero de Villarino. Me parece que no está protegido por la Junta de Castilla y León como BIC...

lunes, 1 de diciembre de 2014

Vendimiadores de antaño

Vendimiadores de antaño en Fermoselle, fecha desconocida, anterior a 1956.

Foto del libro: "Biografías del DUERO", publicado el año 1956.



martes, 25 de noviembre de 2014

Un humano poder

"Un humano poder" , por José Miguel Ullán (1965). 
Es uno de sus primeros poemas, y aprece publicado por primera vez en la revista Claraboya (en su nº10).
Está dedicado a Vicente Aleixandre, y en él se sospechan muchos elementos de sus Arribes juveniles.

"Ignoraban la roca (en consecuencia,
el húmedo rasguño de su sombra),
torrentes cereales cercenados,
hermanos callejones sin aurora
ojos donde la brasa no halló hueco,
aroma ileso de un amor -antigua
palma de hierro con candado ajeno"


El molino de Ricardico. Documental de Luis Falcón (2011), editado por Salamanca24horas.com

Aquí, en el primer Ullán, ya podemos ver una forma de ser poeta completamente original, y con sus problemas vivenciales muy dentro, ya sufriendo...

Otros poemas de José Miguel Ullán:

http://web.archive.org/web POEMAS ULLÁN



miércoles, 19 de noviembre de 2014

Turismo Rural (1)

Éste es el primero de los artículos del poeta y novelista nuestro, José Miguel Ullásn que os prometí. Ullán estuvo colaborando con el diario "EL PAÍS" desde junio de 1978 hasta junio de 2006.
En su aguda e inteligente visión destacan todos los temas de actualidad, y cómo no, su bellísima tierra natal y juvenil. Pienso que el verano de 1997 lo pasó en Villarino de los Aires (ARRIBES DEL DUERO, SALAMANCA), y a partir del 5 de setiembre de aquel año escribe la triología llamada "Turismo Rural".

Documental VILLARINO 2011, de Luis Falcón. Editado por Salamanca24horas.com


Sobrado de una casa tradicional en Villarino

Para que puedas leerte online todos los artículos de JM Ullán, pincha en este enlace:

http://elpais.com/autor/jose_miguel_ullan/a/12


Turismo Rural (1)- José Miguel Ullán, 5 de setiembre de 1997 (El PAÍS.com)




"A Cristina Rodríguez-Salmones, in memóriam. La entrada, igual que tantas otras noches vencidas, a la casa hoy por todos abandonada: de puntillas, en plena oscuridad, desde el frío pocero de la planta baja al calor tolerable del piso de arriba. Con la certera sensación, palpando las paredes descascarilladas, de ser la única cosa que él no logró jamás hacer del todo mal.

Cuerda invisible para un teatro de sombras. Y ahora mismo, por fin, la eclosión del sentido, algo oxidado, de la antigua ley en familia:
"¡No nos vayas a despertar!" Se nos cierran los ojos por costumbre; ya no haría falta. Mientras tanto, Mabel Lozano está que se sale.



Se terminó el baile en la plaza, cerraron discotecas, bares y chiringuitos. De maneceida, vuelven mozas y mozos a sus peñas: "Ahí vivió Juan Garrito antes de irse a Logroño..."

Adiós, austero y comprensivo, a nuestra idea relativa de pegar una cabezada, o de "echar una pestañita", que es la manera suave de decir eso mismo en México. Apogeo y declive, a cielo abierto, de obscenidades y blasfemias. Espesa vomitona de la que fue difícil conquista, en un país católico y franquista, para colmar "las ocasiones debidas": la rabia, la pasión, la hora de la muerte. ¿Sobraba, una vez más, la finalidad?. En cualquier caso, tampoco los beatos se asombraban: "Estamos en fiestas".
Mientras tanto, Alejandra Prat se enamora de un joyero cordobés.

Una charanga de abuelos animosos, los Marinos de León, retumba en cada esquina la aldea, para que así sepamos que seguimos (tarara-papa-chunchún/ tarara-papa- chunchún) en la desenvoltura de las fiestas.


Charanga los Marinos de León, en el año 2007 en un pueblo cercano (Aldeadávila de la Ribera, video de Daniel Sierra).

Las horas y las medias de la campana del ayuntamiento. Primeros escobazos en las calles y primeras palabras, indirectas: "¿Vas párriba?"

Un turista escandinavo, que ni siquiera me devolvió el saludo al llegar anoche a la barra de La Extremeña, anota, tan temprano, en su vieja libreta de tapas color malva: "No deja de resultar curioso que, en tiempos de respeto algo envarado a cuanto se reclama del silencio, aquí sigan estando convencidos de que sólo es creíble lo festivo cuando esto hace del ruido su argumento esencial".
Mientras tanto, el hijo de Paloma Lago cumplió un año.
Algarabía del encierro: campanadas a rebato y chillidos llegan hasta Portugal. Un toro, herido en el momento de desenjaularlo, a mitad del trayecto se queda inmóvil, insensible a los improperios, a los pañuelos y a las mantas.
("Y de trapu, de trapu, de trapu/ y de trapu la manta será..."

El turista escandinavo, que no debe de haber podido dormir ni media hora, dibuja con realismo expeditivo a la agónica bestia: "Hastío, cagalera y sangre". Se olvida de las moscas, gordezuelas, tenaces y mordedoras. Esto lo observa, en cambio, uno de Fermoselle: "Aquí siempre habéis tenido unas moscas de concurso".



Encierro tradicional en Villarino de los Aires, 2012. Fuente: Diario Las Arribes al Día.

Mientras tanto, Marta Sánchez se deshace de su perro, regalo de Isabel Gemio.

El apodo tribal, el mote, como sola señal identificadora. Eso sí, entre tartas heladas en el quiosco, cremas protectoras al borde de la piscina y un montanal de electrodomésticos en la despensa. Al internarse por la espesura medio cibernética de cualquier callejón, acabará sonando una voz amiga que pregunte a conciencia.
"¿A que no te acuerdas de mí?" Y, dado que a menudo da en el clavo, el resto, por ejemplo, se resume así: "Hombre, soy Topo. Vivo en Lérida, me hice guardia civil, ahora estoy retirado. ¡Hará 40 años que tú y yo no nos veíamos! ¡O más! Pues vengo ahora de ahí, de la farmacia, porque el otro día, antes de venir, en un huerto que tengo allí, me rocé con una tomatera y mira cómo me he puesto esta pierna...". Y áquel, que tenía por manía infantil sacar lúbricamente la punta de la lengua, él mismo y de rebote, regresa ahora, de nuevo, al descubierto, afable, 40 años después, o más, levantándose el pantalón, y mostrando una llaga en la pantorrilla.

Mientras tanto, Carmina Ordóñez y Ernesto Neyra se dan un revolcón en alta mar.


A la hora del mediodía, cuando el reloj marca las tres, madres hasta el moño, con la energía de la desesperación, aguardan fuma y fuma, ante la ensaladilla rusa, que el elemento joven se levante de una puñetera vez de la cama, aunque sea para decirles: "Joder, mamá, es que en el pueblo te pones neura con el papeo! Estamos en fiestas..."


Mientras tanto, al turista escandinavo, que empieza a adormilarse sin remedio sobre el tapete floreado de la mesa camilla, alguien le grita en plan simpático:


"¡Coño, chaval, alégrame el careto! Ni que estuviéramos en Argelia..."


una interesante visión de las fiestas de VILLARINO, por JOSÉ MIGUEL ULLÁN. Contrapone la visión de los lugareños, representada por "Es que estamos en fiestas" -lo que les da pie a poder hacer de todo- a la visión de un turista escandinavo, que se aloja en un Centro de Turismo Rural de VILLARINO y que se va asombrando, y sorprendiendo por casi todo, cansado, derrotado, no entiene nada...anota en su libreta todo lo que le sorprende, y es mucho! ULLÁN se comporta neutro, viendo las posturas de ambos extremos...está basada en una experiencia real de una noche de San Roque, el escandinavo, realmente existió...

Me comenta LUIS FALCÓN, también escritor villarinense, y gran amigo de ULLÁN, que este artículo, que publicaría en 3 partes, fue escrito en Villarino. 
Quedaban los dos amigos muchas veces con Jesús Duque, en locales como LA EXTREMEÑA, CORCHO, étc. LA EXTREMEÑA está nombrada en este artículo...

viernes, 14 de noviembre de 2014

El Fary: resurrección de la canción popular

José Miguel Ullán (Villarino de los Aires 1944- Madrid 2009) fue,  además de un poeta y escritor original y que puso a prueba todas las potencialidades del idioma español, un agudo articulista de temas culturales en varios diarios, entre ellos Diario 16 y El País.

En este último desarrolló una labor continuada, con pequeños altibajos durante casi 30 años, más concretamente entre junio de 1978 y junio de 2006. De los temás culturales más dispares, actuaciones de cantantes, pintores, reuniones de poetas, personajes públicos, y hasta de las fiestas de su Villarino natal.

Sus descripciones son rápidas, llenas de inteligencias, una suave ironía, elevándose sobre el lenguaje popular, y aprovechando muchas de sus expresiones.
 Os paso la 1ª, publicada en "El País", el 14 de noviembre de 1979:


El Fary: resurrección de la canción popular

Son los ceremoniales de la primera razón y del primer misterio. En los humildes bares de la calle de Atocha se respira ya un aire de disparo chunguero. Claveles en ojales, opulencia de rimel en miradas dulzonas, caracoles, tirabuzones y guedejas color caoba. Maridos de camisa blanca y corbata muy roja. Esposas que murmuran: «Hay la tira de gente conocida ... » Y ellos: « ¡Faltaba más! 
Ha crecido en el barrio de Bilbao y aquí está todo el barrio en marcha ... » 
Está: en plan matrimonial hasta con churumbeles y viejezuelos mansos. Vienen a ver a aquel chaval travieso, en su noche mayor de poderío, a ponerle ceniza en la frente. Y traspasa la entrada del teatro Monumental con emoción y orgullo, reconociéndose: « ¡Anda la virgen, Curro! » 
Cuando él, reconocido tiene mejor asiento: «No eres listo ni na ... » El alboroto es celestial: «A mí es que me va el tumulto, Toño.» Amanecen los músicos al tiempo que jarrean las palmas en la altura; resurrección de orquestas pueblerinas (Cibanal, Chupaligas o Tormes) bajo la piel del respetable en trance. 
Ahora un sólido amigo del esperado cantaor recita versos roedores. Un cómico, después, le teje un homenaje pimpolludo: «Si yo fuera presidente de España, os daría esto a todos los obreros: paga de ministro, vacaciones de maestro de escuela y trabajo de cura. » 
Carcajadas apocalípticas.
Por fin, señoras y señores, descubre la oreja El Fary. Bajito de estatura, traje crema -sin cinturón-, camisa marrón, pelo lacio, dentadura caballuna, sonrisa superlativa... Nada detiene el grito más leal: «¡Venga, cara bonita! » Sí, es esa clase de fealdad que, de la noche a la mañana, va y deja embarazada a la hija decente y escultórica de la patrona, a la propia patrona y a dos modistas de la misma calle. Y, además, canta: «Mi cante/yo lo siento caminando/por mis venas adelante ... » En la sala: «¡Eso es cantar y lo demás son leches!» Buena voz, endiablado sentido del ritmo y simpatía a fanegadas. Y sentimientos elementales. El personal está que se lo come: «¡Calma! Esta noche yo no me voy de aquí hasta que me echéis. Pienso morir hoy en la brecha.» Morir bailando: «Son tus labios dos panales/ que me llenan de dulzor/y los besos de tu boca/tienen zumo de limón.» Y ahora: «Voy a cantar... » Réplica instantánea: «¡Macho, canta lo que quieras, que todo lo cantas bien!» Y es verdad, compadre. Abandonando la embriaguez melancólica, pregona de repente las prohibidas delicias del porro: Dame chocolate, que me ponga bien ... » 
Victoria subversiva sobre castas familias adictas al tintorro y que, no obstante, aplauden. Una canción para la madre disimula el pecado de hace un rato. En el Monumental, al término, ha llegado el diluvio. Por si las moscas, pausa.

Tamborileros ribereños en Villarino de los Aires, el pueblo de José Miguel Ullán


"Saluda, abuelito"
Y ya vuelve ahí El Fary, vestido de azul claro. Canta a la amistad. Centenares de manos se tienden hacia el ídolo. Este saluda a Pepe Nieto. Una voz: «¡Saluda, abuelito!» Se levanta. Está llorando. El Fary nombra a otras estrellas. Se sienta: «Y ahora os voy a hacer un tema un poco lánguido ... » Habla de noches sin amor, de olas como cuchillos de agonía, Para saltar a una rumbita. Tres espontáneos salen hasta el pasillo a cabriolar. El público arroja al escenario lo que pilla: flores, bufandas, chaquetas, abrigos. Consejos gratuitos: « ¡No te excites, chaval! » 
Elogio de la chabola, recuerdos de una mala mujer, lamentos de condena... El Fary sostiene el cable del micrófono como madeja disponible para hacerse ovillo. Una voz: «¡Fary, viva la madre que te parió! Te lo dice El Rizos.» Otra voz: « ¡Vaya firma! » 
El Fary lleva una marcha loca: «No quiero la lucidez que me tortura./Quiero seguir como ayer/ con mi locura. » Locura del cante. Locura de amor. Locura del personal. Fandangos: «Este es pa los empleaos del teatro, que han dao mu bien el morro.» El éxito del verano cierra ya la actuación: «Yo me estoy enamorando/de tu carita poquito a poco...» Apoteosis: «¡Otral ¡Otra! ¡Otra! » Todo quisque baila, grita, llora, ríe: «¡Otra! ¡Otra! ¡Otra! » Y otra.


Ha nacido una estrella popular: Farina, Escobar y Peret, fundidos en un mismo personaje. Aderezado con un no sé qué sólo propio de El Fary y que puede restablecer la alegría en los hogares más modestos.

AMBASAGUAS: Duero y Tormes en Villarino. Fotografía de José Manuel Gárate.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Villarino para José Miguel Ullán

El intenso y original poeta José Miguel Ullán, como buen ribereño, siempre soñaba con su pueblo, con los intensos paisajes de las Arribes, allí donde se juntan el Tormes y el Duero, ese mágico rincón fronterizo: entre Zamora y Salamanca, entre España y Trás-os-Montes.

"Lo que el Tormes de día soñaba
por la noche del Duero fluía".




ULLÁN nunca se olvidó de sus orígenes, vivió sus momentos más intensos de infancia y adolescencia, junto al Tormes, escuchando esa habla ribereña tan original, anclada a la tierra, y a esas historias tan vivas en la mentalidad ribereña, las historias de los mayores, los cuentistas de frontera.

A la salida del pueblo, hay un lugar que se llama Ambasaguas, cuyo nombre mismo parece una definición de su poesía.

"Desde allí no se ve el pueblo, hay que recordarlo. Allí los límites son de dos aguas, que al juntarse, renuncian a su identidad, se despiden de sí mismas."

Así, tan vívida y poéticamente hablaba Ullán de sus vivencias de adolescente en Villarino de los Aires.





Olvidado precisamente en su tierra salmantina, el pensamiento y la obra de José Miguel Ullán continúa muy vigente y de actualidad. 
En una serie de entradas vamos a ir viendo varios artículos suyos, originales, que publicó entre los años 70 y hasta 1995, en los semanarios de "Cultural" en los diarios de mayor tirada como "El País" o "Diario 16".

Utilizaba con frecuencia expresiones coloquiales, conversaciones y expresiones sencillas, del pueblo, para trascender más allá, e ir a la otra orilla: siempre ambas aguas.