Cine en las Arribes del Duero

Cine en las Arribes del Duero
Doctor Zhivago, La Cabina, Del Pirineo al Duero...

Mapa de La Ribera del Duero en 1641, durante la invasión portuguesa

Cascada del Remolino. ARRIBES DEL DUERO

miércoles, 19 de septiembre de 2012

El litigio Portugal- España a cuenta del Duero

El litigio Portugal- España a cuenta de la frontera del Duero, o cómo José de Orbegozo interviene en él con una propuesta novedosa.

El comienzo de las obras del Salto del Esla, entre Ricobayo y Muelas del Pan. 

Años 1916-1939.

Fuente: "La Construcción de Saltos del Duero. Ecos de un pasado, Vol.I" por Álvaro Chapa.





Medallón conmemorativo a don José de Orbegozo, figura principal y Director General de la emprendedora empresa Saltos del Duero.


José de Orbegozo
 Nacido en San Sebastián, el 16 de diciembre de 1870, pertenece Orbegozo a la que se ha llamado en España la generación del 98, y dentro de dicha generación que buscaba combatir la falta de fe en los destinos nacionales, a Orbegozo hay que adscribirlo a la exigua minoría de los que creían que España podía ser grande por obra del esfuerzo de los propios españoles.
Los afanes patrióticos de Orbegozo, que obtuvo el título de ingeniero de caminos en 1894 e ingresó al servicio del Estado en 1896, no tenían cabida en los estrechos ámbitos de un puesto subalterno de la Administración Pública de aquella época, y, completada en poco tiempo la formación técnica y administrativa que precisaba para más altos vuelos, abandonó con autorización superior el puesto oficial en 1900, e inició su carrera de ingeniero en la esfera privada, en la que, sin dejar de intervenir en las más variadas materias profesionales, dedica su mayor actividad a impulsar la producción hidroeléctrica nacional.
Ya en 1900, en los albores del uso de la electricidad en España, debuta en el campo hidroeléctrico como Director de una pequeña empresa local de Vitoria, la Sociedad Electra-Alavesa. El mismo año pasa a Bilbao, donde es nombrado Director-Gerente de la Electra Industrial Española, que desarrollaba sus trabajos en la provincia de Jaén, y, después, en la de Granada, puesto en el que cesa en 1902, cuando, habiendo vencido los problemas que la empresa tena planteados, se acorta el campo de aplicación de su inteligencia y laboriosidad.
Inteligentísimo como pocos, con una preparación técnica envidiable, monta Orbegozo en Bilbao, en 1902, su despacho de ingeniero, abandonando la fácil solución personal de un puesto de empleado en el Estado o en alguna empresa de las que le reclamaban, porque sabe que en España hay grandes cosas por hacer y espera conseguir apoyo en los sectores de la incipiente Industria Nacional.



Hotel Dirección del Salto del Esla. Arriba, a la izquierda la habitación que ocupaba Orbegozo en sus visitas al Salto del Esla, y desde la que podía contemplar perfectamente las obras.


A su clara inteligencia y excelente preparación técnica, une Orbegozo condiciones personales extraordinarias; un concepto intransigente de la honradez profesional, que le cerrará algunas puertas y le creará enemistades; laboriosidad y tesón incansables y un trato social encantador, reflejo de su bondad y simpatía.
No es, pues, extraño que en plazo muy corto su despacho fuera el más acreditado de media España, y que buscaran su asesoramiento empresas tan importantes como las firmas Echevarrieta y Larrañaga, Constructora Naval, o La Papelera Española , o Unión Española de Explosivos y Banco de Bilbao, por no citar más que las principales; también entidades oficiales como la Junta de Obras del Puerto de Bilbao, Ayuntamiento de Bilbao, Valmaseda, Guecho, Santurce, etc., que en Orbegozo encontraban, no solamente el ingeniero que resolvía sus problemas técnicos, sino el hombre bueno que les aconsejaba y mediaba en sus diferencias.
Pero si en su despacho de ingeniero resolvía Orbegozo problemas de ingeniería de la máxima disparidad, como tasaciones de instalaciones industriales de yute o del cementerio británico de Bilbao, dictámenes sobre el abastecimiento de aguas de esta ciudad, también sobre la electrificación de diversos ferrocarriles, proyectos nuevos de ferrocarriles o de diques secos, dejando en todos sus trabajos la impronta de su clarividencia.
Hay que reconocer en Orbegozo una preocupación constante por el porvenir hidroeléctrico de España, materia de la que empieza ocuparse en 1900.
Ya en fecha tan lejana preveía Orbegozo la importancia que representaba para un país el disponer de energía eléctrica en abundancia, preocupación general actual de todas las naciones, y si intervino en proyectos hidroeléctricos de importancia, como el Carrión, el Ter y otros ríos españoles, no es extraño que, cuando en 1914 conoció los proyectos elementales que se habían tramitado para aprovechar el tramo internacional del Duero, entreviese, con su clarividencia probada, la posibilidad de convertir aquellos proyectos en el sistema hidroeléctrico de mayor envergadura que podía realizarse en España.
En 1917 se encomienda a Orbegozo la Dirección de una empresa que constituyen algunos de los peticionarios del tramo en cuestión, e inmediatamente concibe la genial idea, original en su concepción y en sus resultados, de que el aprovechamiento del tramo internacional del Duero solamente alcanzaría su posible grandeza si se creasen en sus afluentes, el Esla y Tormes, grandes embalses reguladores.
La genialidad de la idea, que permitía crear, con gran economía, una fuente de energía que quintuplicaba, cuando menos, el entonces consumo nacional, mereció la enemistad de la incipiente industria hidroeléctrica española que empezaba a desarrollarse con pasos cautelosos.
Pero Orbegozo, calificado de visionario en muchos ambientes industriales, utiliza su fe y el tesón que le caracteriza para convencer a sus colaboradores financieros, que llegan a invertir cerca de veinte millones de pesetas en estudios y adquisición de los proyectos y concesiones que afectaban a su idea.
Una nueva prueba había de sufrir Orbegozo con la campaña que contra su proyecto se desató en Portugal, campaña falaz que estuvo a punto de imposibilitar la concesión del tramo internacional del Duero con sus 400 metros de desnivel. Y en este momento, cuando la oposición de Portugal es máxima, es cuando Orbegozo discurre la habilísima maniobra que obligaría más tarde a la nación vecina a establecer un acuerdo con España para reglamentar el aprovechamiento hidroeléctrico del tramo internacional del Duero.
Como Anexo del Tratado de Límites con Portugal, y a raíz de las primeras peticiones de aprovechamiento en el indicado tramo, se había firmado el año 1912 un Convenio sobre utilización de tramos fronterizos de los ríos, y en este Convenio se especificaba que tenían carácter internacional, y por tanto estaban a él sujetos, los aprovechamientos en que la toma de agua o su devolución al cauce, o ambas a la vez, se hicieran en el tramo fronterizo, o los que tenían la toma en un país y la devolución en el otro.
Y Orbegozo, de manera maestra, encuentra el medio de que el aprovechamiento del desnivel del tramo internacional del Duero se pueda realizar con un sistema de saltos de características puramente españolas.
Este dispositivo, que en el expediente de concesión recibió el nombre de Solución Española, consistía en desviar el agua del Duero en España antes del comienzo de la frontera y hacerla saltar sobre el Tormes antes de su confluencia, volver a tomarla en el Tormes junto con la de este río y soltarla sobre el Huebra, cerca de la frontera, con presas, canales y centrales ubicados en territorio español.
El proyecto de esta solución, estudiado bajo la inmediata dirección de Orbegozo, resultaba realizable y fue presentado oficialmente, con la correspondiente petición de concesión a mediados de 1921, iniciándose seguidamente su tramitación.
Desvirtuada y anulada la oposición portuguesa, los intereses hidroeléctricos nacionales, ante el temor de una competencia, interpusieron todos los medios a su alcance para paralizar la tramitación de los proyectos de Orbegozo, aprovechando la inestabilidad política que precedió al Gobierno del General Primo de Rivera.
La política de Primo de Rivera era coincidente con los afanes de Orbegozo, y la entrada en su Gobierno como Ministro de Fomento del conde de Guadalhorce fue el paso definitivo para la realización de los saltos del Duero.
Orbegozo, que conocía a Guadalhorce solamente de referencia, le visita para informarle de la situación de sus proyectos y halla tan calurosa acogida y comprensión que, al poco tiempo, de mano de Guadalhorce y con la colaboración de Orbegozo, se dicta el Real Decreto-Ley de 23 de agosto de 1926, por el que se ordenaban y concedían los saltos del Duero, con aprobación de la Solución Espa–ñola, para el caso de que en los dos años siguientes no se lograse acuerdo con Portugal.
Claramente apreció el país vecino la necesidad de llegar a acuerdo con España, si quería participar en el beneficio de la regulación del tramo internacional del Duero y, antes del año del otorgamiento de la concesión española, se firma, en Lisboa, el Convenio de 11 de agosto de 1927, por el que se repartía el tramo internacional en dos mitades, de las que la de aguas abajo, que se había de beneficiar con la regulación del Tormes, quedaba para España.
Imponía además, el Convenio, que el Concesionario español construyese primeramente el pantano de Ricobayo, coincidiendo con el propósito de Orbegozo de iniciar los aprovechamientos por las obras de regulación.
Al parecer, el Convenio beneficiaba extraordinariamente a Portugal, con perjuicio para España, pero las facilidades que otorgaba de construir presas y desagües en el tramo internacional compensaban, por mejor rendimiento de la solución y mayor economía, gran parte del desnivel que quedaba para Portugal
Orbegozo, por fin, encuentra libre el camino administrativo que precisaba, pero la satisfacción de este logro se vió enturbiada por las dificultades que encontraba para conseguir la financiación de sus proyectos.
La idea de que España estaba superabundantemente dotada de energía eléctrica toma cuerpo, principalmente en Bilbao, y se infiltra en algunos de los elementos financieros que apoyaban a Orbegozo, que se hacen eco de aquella idea y consideran una locura el invertir capitales en la construcción de grandes presas y aprovechamientos hidroeléctricos.
Este desánimo da ocasión a que Orbegozo demuestre, una vez más, sus excepcionales condiciones: se da cuenta de que una colaboración de la gran industria norteamericana desvanecerá las dudas de los pocos convencidos y servirá de acicate a quienes conservan la fe. Con su tesón característico y con la realidad de sus argumentos, obtiene el apoyo financiero, dentro de las normas legales, de la General Electric Co. y de la Banca Morgan, y presenta, en 1928, a su Sociedad y al Banco de Bilbao, un plan de financiación de ciento veinte millones de pesetas, que es aceptado, y un programa de iniciación de las obras para la primavera de 1929.
A fines de verano de este último año, las obras iniciadas del salto de Ricobayo son visitadas por el General Primo de Rivera, y un año después por Su Majestad don Alfonso XIII, visitas ambas que sirvieron de gran aliento y satisfacción para Orbegozo.
Las obras del salto de Ricobayo se desarrollaban a plena satisfacción, hasta que las consecuencias de la proclamación de la República se reflejaron con sus normas de indisciplina en la masa trabajadora en ellas ocupada, causando el natural desasosiego y preocupación en Orbegozo.
Español cien por cien, con fe ilimitada en el resurgir de España, Orbegozo frecuentaba en Bilbao una tertulia, encabezada por don Pedro Eguillor, a la que asistían a su paso por la villa, personajes como Ramiro de Maeztu, Lequerica, Mazas, etc., que mantenían la fe en España frente a las ideas nacionalistas que pretendían dominar Vizcaya.
Muchas veces sirvió esa tertulia a Orbegozo de descanso en su fatiga y de incentivo en su lucha por la realización de sus ideas.
Ver Anexo “La tertulia de Pedro Eguillor”

Salvando toda clase de dificultades, principalmente sociales y aprovechando, así por qué no decirlo, las luchas intestinas de las distintas facciones del movimiento social, en la primavera de 1934 se puso en servicio el salto de Ricobayo, a los cinco años de la iniciación de sus obras.
Pero una nueva contrariedad había de sufrir Orbegozo en sus afanes, y ésta fue, sin duda, la causa de su última enfermedad.
Para construir el salto de Ricobayo se había rodeado de gente bisoña a la que paternalmente dirigía y en la que supo sembrar un espíritu de equipo, que aún perdura, y lazos de amistad imperecedera. Cuantos estaban a las órdenes inmediatas de Orbegozo descansaban en él y a todos atendía con entrañable afecto. Por esto, al producirse el grave accidente del aliviadero de Ricobayo, tomó sobre sí toda la responsabilidad que el accidente representaba, y se dispuso, confiando excesivamente en sus fuerzas ya muy gastadas, a dirigir personalmente los importantes trabajos de reparación y consolidación que se hacían precisos.
Cuando tenía en sus manos la victoria, Orbegozo no pudo resistir esta lucha contra la Naturaleza que se le presentaba adversa. Debilitada ya grandemente su salud, se traslada en 1935, por prescripción facultativa, a un sanatorio suizo, donde encontraría el definitivo descanso el 1 de enero de 1939, después de padecer durante más de tres años la obsesión de la duda de si se había equivocado en sus proyectos, y sin alcanzar la humana satisfacción de que se estimase, en su verdadero valor, el éxito de sus concepciones.
Mientras Orbegozo sufría, alejado de su Patria y de los suyos, su obra jugaba un papel eficaz en la consecución de la victoria, al abastecer de energía a Castilla y León en los primeros meses de nuestra guerra y, desde mediados de junio de 1937, a la potente industria del norte de España.
Hasta bastante después de terminada la contienda, no fueron reparados los destrozos que la guerra había causado en las instalaciones del Cinca, que alimentaban a Bilbao y su comarca.
El salto de Ricobayo, con su embalse, viene constituyendo la principal reserva de energía del norte y centro de España, y es la base del sistema integrado hoy por dicho salto, más los de Villalcampo, Castro y Saucelle, éste último en el tramo internacional del Duero y del gran salto de Aldeadávila de la Ribera, cuyas obras se desarrollan en el mismo tramo.



Hotel Dirección del Salto de Villalcampo-Zamora, de los años 40, y el primero 8segundo después de la Central de San Román) que se construyó en el río Duero.
Siguiendo las normas y orientaciones de Orbegozo, mejoradas por el progreso actual de la técnica, el sistema que creó representaría, antes de diez años, una posibilidad de producción de energía anual de cerca de ocho mil millones de kilovatios-hora (8000 Gw.h), y si a esto se agrega que Portugal obtendría del tramo internacional que le reservó el Convenio, unos dos mil quinientos millones de kilovatios-hora (2500 Gwh) al año, quiere decirse que la concepción del visionario Orbegozo representa más de diez mil millones de kilovatios-hora de producción (10 000 Gw.h) anual de energía eléctrica; con la circunstancia excepcional de que en Europa esta masa de energía provendría solamente de noventa o cien kilómetros de radio. Y lo que es más maravilloso, todo esto concebido en 1915.
Orbegozo es, por tanto, una de las figuras señeras de la ingeniería española, dedicada a la creación de las fuentes de riqueza necesarias para el progreso industrial de nuestra nación, y justo es reconocerlo así ahora que la realización de sus proyectos ha confirmado su clarividencia y su fe en los destinos de España.
¿No es momento de rendir un homenaje nacional a don José de Orbegozo?




Cabecero románico de la Iglesia de Muelas del Pan-Zamora (s. X y XI). Los pioneros del Duero se encontraron además de las cholas, muchas viviendas humildes y una economía muy pobre de subsistencia. Los autores Álvaro Chapa y López-Pacheco describen muy bien este ambiente rural y el choque cultural con el mundo pre-industrial de los años 20 del siglo XX.

martes, 18 de septiembre de 2012

Fielato del Salto de Aldeadávila de la Ribera

El pasado jueves conversando con María, una señora mayor de buena conversación, y residente en Vitigudino, pero nacida en Aldeadávila de la Ribera en 1921, me me habló de un detalle interesante y es el de la existencia de un Fielato en el Salto de Aldeadávila -IBERDUERO- durante sus obras.

El Fielato del salto de Aldeadávila estuvo regentado por Enrique el Mellico y el Tío Paulique -quien después fundara el Hostal "La Viña" de Vitigudino-. Su misión era controlar la entrada de productos de consumo para las familias de obreros residentes en los pabellones o barracones.


Además de este control, concertado con las autoridades del Salto, intercambiaban parte de las sobras alimenticias con la que alimentaban diversos animales de granja.





Después vendría la construcción de un Cuartel de la Guardia Civil a la entrada del Poblado del Salto, no de los barrocones residencia de los obreros.



Cuartel de la Guardia Civil a la entrada del Salto de Aldeadávila, SALAMANCA


Trasera del edificio. No se escatimaron gastos: una pena el abandono de esta construcción tan buena

La participación de las gentes no sólo de Aldeadávila, sino de todas Las Arribes del Duero en la construcción de los Saltos del Duero fue muy importante, en los aspectos de alimentación, construcción de caminos y accesos, mano de obra para construcción de túneles y hormigonados, carreteras, ferralla, carpinteros,...





Las obras de construcción y apertura de accesos, y de los túneles de desvío del Duero eran las más costosas, y las que empleaban más tiempo.


El Salto de Aldeadávila además de la belleza de su paisaje fronterizo guarda en el interior de sus paredes rocosas muchas historias y anécdotas...










lunes, 17 de septiembre de 2012

Empieza la campaña de la Vendimia en la Ribera de Duero

VALLADOLID y BURGOS: la otra Ribera del Duero.

Está todo listo para la nueva Vendimia 2012. Observar los sistemas de riego entre Quintanilla de Onésimo y Vega Sicilia. Un sistema curiosa, que evita la desertificación en suelos muy áridos.

Además de la Ribera del Duero salmantina, entre Fermoselle e Hinojosa de Duero, existe otra Ribera de Duero.









jueves, 13 de septiembre de 2012

Cruces en contrafuertes románicos

Recientemente nuestro amigo Antero Neto destacaba la importancia del grabado de cruces en fuentes antiguas de beber en Azinhoso- Mogadouro:




Estos mismos grabados, y con una forma muy parecida las he encontrado en casas del s.XVIII en la calle Berzal y Conejal de Aldeadávila, ambas fuera del muro del s. XIV que rodeaba la Torre-Fortaleza.

Esprecisamente junto a esta Fortaleza que domina la Villa de Aldeadávila de la Ribera, y sus campos, en los contrafuertes románicos de su iglesia -finales s.XIII- en su cara sur, donde se destacan tres cruces con un grabado muy similar al de Azinhoso:


Ver la diferencia con el grabado de Azinhoso:


Un estudio reciente en el que ha colaborado nuestra Junta de Castilla y León, trata de este aspecto en el tramo ribereño del Duero Douro desde Mieza de la Ribera a la Fregeneda, pero no llega a una conclusión válida del porqué de su existencia.

Julio Caro Baroja rescata de los legajos de Valladolid la última huida de los judeoconversos trasmontanos hacia Francia -mitad del s.XVIII- , pasando por la Raya salmantina, en la que se asentaron como paso previo como zapateros, curtidores, costureras, en fin, mercaderes y artesanos, y yo pienso que fue precisamente en las calles del Berzal y de la Llanada, ya extramuros.

Manuel Bento Fernandes comenta al respecto:
"Como toda a crença tem um fundamento, o simbolismo da cruz: é provavelmente de proteçao e lembrar os sacrificios que esta vida bos trás...Mas é  provável que cada situaçao e contexto possa ter uma explicaçao mais complexa."

miércoles, 12 de septiembre de 2012

El Duero en Barca D'Alva y La Fregeneda

Increíble: un nivel de las aguas nunca visto. Casi 3 metros por debajo de su nivel normal, a pesar de las esclusas de Pocinho. El punto donde se unen dos ríos y tres provincias, el Douro y el Águeda, Trás-os-Montes y Beira Alta con Salamanca es donde más se nota esta enorme sequía...se pueden ver las antiguas fincas inundadas y los árboles de ribera que estaban escondidos debajo del Águeda...









La estación de medición de caudales que se entregan a Portugal, la tiene el Ministerio de Medio-Ambiente en la presa de Saucelle de la Ribera.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Y se levantaba sobre una enorme PEÑA

La defensa del territorio y la abundancia de fuentes siempre fueron factores importantes para fundar un pueblo. La Aldeadávila histórica prevaleció sobre el resto de aldeas o poblamientos de su término municipal porque se asienta sobre una enorme Peña, una atalaya sobre el Duero impresionante, que queda escondida ahora en su subsuelo, debajo de su caserío medieval...

El nombre de Barrios de Peñas y Atalaya no podían ser más evocadores sobre nuestra antiquísima población ribereña...














viernes, 7 de septiembre de 2012

mogadouro (ho mogadoyro): Fabrico caseiro de pão e doces - Zava

mogadouro (ho mogadoyro): Fabrico caseiro de pão e doces - Zava

Gostame o pao a antiga, como os de as nossas avoas.






Proyecto tridimensional dela Presa de Almendra- Iberduero

En 1962, coincidiendo con el final de las obras de la Presa y Central de Aldeadávila de la Ribera, el departamenteo de Estudios y Proyectos, bajo la dirección de Pedro Martínez Artola ya tenía finalizado la mayor parte del concepto y proyecto de la nueva Presa compuesta de Almendra, en sus sección central de Bóveda aligerada con 200 metros de altura, y en los bordes laterales con paramentos artificiales para elevar las aguas sobre el nivel de la cuenca del río Tormes aún más.

La idea original, y la mayor parte de su desarrollo parecen deberse al ingeniero Angel Galíndez, fallecido recientemente.


Fuente: Libro "La Construcción de los saltos del duero, 1903-1970. Una epopeya colectiva" de Álvaro Chapa. Acaba de volverse a publicar.


Puedes solicitarlo en la siguiente dirección: 






jueves, 6 de septiembre de 2012

En bici desde VALLADOLID a OPORTO setiembre

Ruta en bici desde Valladolid a OPORTO


Ruta del Duero en bici, desde Valladolid a Oporto

http://bibinsu.wordpress.com/2012/09/05/ruta-del-duero-en-bici-desde-valladolid-a-oporto/

5SEP
Este verano hemos hecho una pequeña escapada en bici, desde Valladolid a Oporto, siguiendo la ruta del Duero según relatan Miguel Angel Díaz Martínez y José Alberto López Ballesteros en su libro: Guía para descubrir la ruta del Duero, de la editorial Ambito.
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El viaje se presentaba bien: no excesivamente fácil, pero al ser el curso de un río…no podría tener muchos altibajos, pensaba yo. ¡Qué ilusa! No conozco aun las rutas del Danubio, del Loira, del Canal del Midi…pero creo que no tienen nada que ver con el Duero: el Duero es un río que carece de senda o carretera paralela. Es un río que discurre encajonado en gran parte de su recorrido. Es un río que va por zonas donde el paisaje está sembrado de colinas. Es una ruta en la que el Duero no siempre se ve, ni se está cerca.
La guía de Miguel Angel y José Alberto no relata siempre la verdadera orografía del lugar (será para no asustar). Estos son algunos aspectos que decidimos modificar para hacer la ruta más llevadera:
Empezamos con las etapas 7 y 8 del libro, que hicimos en un solo día, porque como ya conocíamos la zona…Hasta Tordesillas hay tramos de camino de tierra en los que tuvimos que bajarnos de la bici, y sendero estrecho junto al Duero, justo antes de llegar a Tordesillas, que parecía recientemente arreglado. Llegando a Castronuño, el camino fue pedregoso, aquí también me bajé de la bici en alguna ocasión.
La etapa 9 la hicimos exacta, y fue de las más bonitas: la salida de Zamora se hace por una carretera donde apenas pasan coches, y el paisaje, junto al río, es bello. En Villardiegua de la Ribera recomiendo la posada real La Mula de los Arribes.
La etapa 10 la juntamos con la mitad de la 11, y llegamos a dormir a Aldeadávila, con la lengua fuera, eso sí, después de unas cuantas subidas. Los perfiles que marca el libro me desorientaban totalmente.
Media etapa 11 la juntamos con media etapa 12, para entrar en Portugal y llegar a dormir a Barca de Alva.
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De este pueblo no guardo muy buen recuerdo, me sentí en un agujero, no volvería a quedarme en él, y es una pena, porque tiene mucho potencial turístico, pero los habitantes no están por la labor. Hasta aquí llegan los barcos crucero desde Oporto y Regua, a pesar de ser un agujero, tiene un flujo de turismo que se podría incrementar fácilmente, pero no parecen interesados. Para salir en bici había que hacerlo por una carretera de mucha subida y muchos kilómetros, así que intentamos por todos los medios buscar una ruta alternativa: barco, tren, coche… pero nada, por no tener, no teníamos ni cobertura de móvil ni internet (vaya dependencia ¿eh?). Unos chicos vallisoletanos que cenaban allí nos hablaron de un tren junto al Duero que se cogía en Pocinho, y podríamos hacer un tramo viendo el río y saltando alguno de los tramos de montaña. Podéis imaginar cómo se me abrieron los ojos, fue un motivo de esperanza para salir de madrugada de Barca, por un camino de tierra, entre almendros y olivos. Muy bonito, eso sí. ¿Y la carretera hasta Vila Nova de Foz Coa? mejor no hablar. En Vila Nova nos acercamos a preguntar a la oficina de turismo que está junto a la Biblioteca [no entré, :( ] y el señor que nos atendió fue una de las personas más amables y profesionales que he visto en “Atenciones al público”. Efectivamente, había tren, por la tarde, y nos daba tiempo a llegar, con una bajada de 5 km. A estas alturas ya odiaba las bajadas, por lo que conllevaban después.
Si hacéis esta ruta, recomiendo subir las bicis al tren en Pocinho para llegar hasta Regua: es la única manera de ver el río Duero, y el paisaje es precioso. Parece ser que cuando se hizo esta vía ferroviaria, la línea uniría Oporto a Salamanca, pero con el tiempo, y por diferentes problemas entre España y Portugal, nunca se llegó a usar. ¡Pero por qué no hacen una vía verde! Sería algo estupendo, que apenas tendría impacto ambiental y serviría para dar vida a los pueblos por los que pasa. ¿Algún político lo sabrá?
Volvamos al tren: en la estación de Pocinho coincidimos con tres chicos de Oporto (bueno, chicos de mi edad, más o menos) que habían hecho a pié la ruta entre Barca de Alva y Pocinho, por las vías del tren, durmiendo en la estación de tren abandonada de Almendra. Esta es la otra parte agradable de la ruta, cuando conoces a gente y puedes charlar y enterarte de cosas del lugar: unos hablando en portugués y otros en español, ¡pero nos entendíamos!
Las etapas 12, 13 y mitad de la 14 nos las comimos, por ir en tren, pero mereció la pena, como ya he dicho. Llegamos a dormir a Regua, donde estaban en fiestas, y decidimos quedarnos un día extra de descanso: procesión, fuegos artificiales, paseos…
Salir de Regua planteaba otro contratiempo: volvíamos a las cuestas, así que optamos por subir en tren hasta un pueblo alto: Marco de Canaveses, y desde allí dejarnos caer en la bici hasta la carretera más cercana a Oporto. Nos salió bien, pero no todo fueron bajadas…
En teoría nos quedaba una noche antes de llegar a Oporto, pero eran tantas las ganas de llegar, y tan pocos los lugares donde quedarse a pasar la noche, que optamos por apretar el paso y llegar un día antes.
Con lágrimas en los ojos, de emoción, entramos en Oporto, junto al río, hasta llegar al barrio conocido como la Ribeira, donde teníamos reservado el alojamiento. En total fueron 7 días: salimos un viernes y llegamos a Oporto el jueves siguiente.
¡Qué duro se me hizo el viaje! No lo repetiría en bici, pero mereció la pena hacerlo una vez. Claro, como solo soy aficionada, y sin entrenamiento…
Quizás tampoco era la mejor época, por el calor, pero no teníamos otra. Debe ser muy bonito el otoño, cuando las laderas de vides que terminan en el Duero se vuelven rojizas y se llenan de personas que, como hormigas preparando su invierno, recogen la uva a mano y andando, como siempre se ha hecho por esos pagos.
+ info: Ruta del Duero
Imágenes sacadas de:
Foto de Barca de Alva propiedad de Teo García

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Raza Asnal de Miranda do Douro: 6 de Setiembre


Quinta-feira, dia 6 de Setembro de 2012

Recinto do Santuário da Senhora do Naso, aldeia de Póvoa. MIRANDA DO DOURO

8.30h às 10.00h: Chegada dos criadores e seus burricos

10.30h: Gincana de Burros

12.00h: Mostra e Desfile de Burros

13h30: Almoço-Convívio

15h00: Mostra Regional da Raça Asinina de Miranda e Eleição dos Melhores Exemplares da Raça.

Gincana de Burros, Música, mostra e desfile de asnos. Almuerzo de convivencia.

Elección de los mejores ejemplares de la Raza Asnal Mirandesa.

Seguir: 





pueblos y comunidades: Las Arribes del Duero ( Paisajes De Castilla y León )

pueblos y comunidades: Las Arribes del Duero ( Paisajes De Castilla y León )

martes, 4 de septiembre de 2012

dos nuevos seísmos muy cerca de las Arribes

Dos nuevos temblores de tierra, de una pequeña magnitud en la escala de Richter, con valores entre 1,7 y 1,9 se han dejado sentir muy cerca de Aldeadávila de la Ribera.

Los seísmos se produjeron en la madrugada del día 2 de setiembre de 2012, entre las 03: 17 39 h. de España, y las 04:40 57.




El epicentro se ha encontrado a 4,4 kms de profundidad, al fondo de la cuenca del río Sabor, en el Município de Alfandega da Fe, muy cerca del punto de unión con los Municípios vecinos de Torre de Moncorvo y Mogadouro, en Trás-os-Montes, a 20 km. de la Raya con el Parque español de las Arribes del Duero, Salamanca.

El nº de los eventos asignado es 116397 y 116398.





En el fondo de los ríos Duero Douro y Sabor es dónde con más fuerza se dejan sentir estos pequeños seísmos.

El anterior seísmo en esta zona fue el pasado día 19 de junio de 2012, con una magnitud de 3,3 en la misma escala.