Cine en las Arribes del Duero

Cine en las Arribes del Duero
Doctor Zhivago, La Cabina, Del Pirineo al Duero...

Mapa de La Ribera del Duero en 1641, durante la invasión portuguesa

Cascada del Remolino. ARRIBES DEL DUERO
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lunes, 27 de febrero de 2012

Escritores actuales de Las ARRIBES DEL DUERO # SALAMANCA

Quizás sea la forma de contemplar nuestra Naturaleza especial, de ver la vida pasar, lo mismo que al acercarte a un Picón de Las Arribes, ves trascurrir del Duero, o nuestra propia manera de interpretar los acontecimientos, en fin, no sé la causa, pero el caso es que en esta tierra de la Ribera del Duero salmantina han nacido y criado un gran número de escritores.







Este fenómeno de creación cultural sorprende más todavía a cualquier caminante o visitante del Parque Natural de las Arribes, que observe con detenimiento nuestra demografía, muy envejecida y ya falta de recursos.



Desde el masoquino Baltasar Ramos, la aldeavileña Matide Cherner -con su novela "La Venganza" una mezcla de amor-desamor, hechizos y brujería y las peripecias reales de un contrabandista entre Aldeadávila y La Fregeneda-, Juan Caballero Rodríguez, hasta los actuales José Miguel Ullán -fariego recientemente fallecido, Villarino de los Aires-, el novelista hinojosero Luciano González Egido -"Los túneles del Paraíso", o los también jóvenes escritores de La Ribera Angel Rodríguez Gallardo -investigador y lingüista de la época de la II República y la postguerra- hasta llegar al activo y creativo novelista Jesús Alejo Guarde.

Ya sabéis que soy una admiradora de la literatura arribeña, a la que dedico tiempo a leer, y sobre todo a Jesús, que hizo sus primeros pasos investigando nuestro vocabulario ancestral y esas historias de la vida, de los trabajadores del salto de Aldeadávila.



El pasado 23 de febrero, Jesús Alejo presentó en el Centro Cultural de La Arganzuela, Madrid, su novela: "La Fábrica de la Luz", con un llenazo de gente, amigos de Vilvestre, de Aldeadávila de la Ribera, de Madrid...Sin duda una novela imprescindible para conocer de cerca un momento crucial en nuestra INTRAHISTORIA personal, la pequeña revolución industrial de las Arribes del Duero. Aquí os dejo unas fotografías del acto.
















jueves, 6 de octubre de 2011

"LA FÁBRICA DE LA LUZ": descripción de la Obra y Reseña del Autor

 
En los primeros años del s.XX un grupo de precursores concluye que el gran cañón del Duero, a su paso por Aldeadávila de la Ribera (Salamanca) es el lugar ideal, por sus condiciones naturales, para construir un gran Salto de agua: el pueblo, como tocado por una varita mágica se convierte en el emporio de toda la provincia.


A través de la historia de una familia ribereña de los primeros 50, años duros y difíciles en las Arribes, formada por Santiago y Lucía, y la siempre ajetreada pandilla de Nandi, Manín, Míguel, Manix… se van desenvolviendo diversas historias de pasión, amor, ambiciones, hasta que el gran proyecto de construcción de la Presa y Central de Aldeadávila, se convierte en un fuerte imán que les cambiará la vida definitivamente.



Historias entrelazadas y unidas por un factor común, la necesidad de salir adelante en una tierra muy pobre, y marcada por unos conflictos familiares, tienen como telón de fondo aquella magia que les tocó vivir.



Proyectados su sueños en esta faraónica Obra, logran reflejar en sus propias vidas esta LUZ, que les conduce como por arte de magia a vivir su propia Revolución Industrial. La novela da cabida a una evolución personal de cada uno de estos personajes, desde su propio mundo rural hasta una evolución singular de cómo logran salir adelante: es la LUZ de este enorme SALTO de AGUA el que les va conduciendo, sin ser ellos mismos conscientes.





Reseña del Autor
 
Jesús Alejo- Aldeadávila, SALAMANCA 1957- es un escritor que domina el relato corto, la cercanía con el personaje y su existencia vital. Siempre interesado en los temas de su tierra: LAS ARRIBES DE SALAMANCA.

 
 
Topógrafo y empresario de la construcción, comienza su andadura literaria en 1992 con diversas publicaciones y numerosos artículos en la prensa de su Salamanca natal, también con notables poesías como la dedicada al río Duero.


Su primera publicación: “Aldeadávila de la Ribera: de mi tierra prendado” hace una interesante incursión en las tradiciones y vocabulario de su peculiar Habla; pero es en sus relatos cortos, publicados a partir de 2007, donde se aprecia el dominio de la escena y de la evolución personal de los personajes, donde les dota de una vida muy especial que sólo se puede desprender de los Cachones y Arribes de esta comarca tan peculiar y distinta.


Obras como “Flash de una vida”, “La avispa” reciben diferentes premios literarios, como el entregado por Almudena Grandes en 2009, y le consagran definitivamente como escritor.


Ahora, en 2011, con su primera novela “La Fábrica de la Luz” consagra definitivamente a su tierra, y a la memoria del Salto de Aldeadávila como objetos literarios.


Resumen de la Obra

martes, 1 de febrero de 2011

La desgraciada vida del montero COSME PACHECO


Al autor de cuentos hispano- cubano Alfonso Hernández Catá, se le puede añadir también el autor cubano Eduardo Zamacois en su tratamiento magistral de los tipos humanos al borde del límite existencial, de vidas pobres y miserables...en este caso la del montero pereñalo "COSME PACHECO" preso en la cárcel de Chinchilla más de 30 años, por un crimen que no cometió.
En 1929, Eduardo Zamacois publica su magistral novela: "Los vivos muertos",  una de las obras de literatura modernista que mejor ha descrito las miserables vidas de los presos.
Aquí dejo un extracto:

"Don Víctor Leanís les salió al encuentro:
-¿Cuál de vosotros es Cosme Pacheco?
-Soy yo..., para servir á usted...
De los dos había contestado el más viejo. Era un campesino pequeño y abierto de espaldas. En su rostro de líneas honradas y toscas, cubierto de una desesperación muda é impresionante, los labios, al hablar, apenas se movieron.
-¿Tú eres de Pereña, provincia de Salamanca?
-Sí, señor...
-El alcalde de tu pueblo, don Leopoldo salas, me escribió hace tres días, recomendándote.
-Sí, señor...
-Me habla muy bien de ti.
-Dios se lo pague, aunque no hace más de lo que debe.
-¿No se lo agradeces?
-No le agradezco el elogio; sí le agradezco que haya dicho la verdad.
El entorno caballeresco de quien con tan seguras y concisas palabras respondió interesó á don Víctor, y más aún la amargura de aquella boca que parecía obstinarse en permanecer hermética. Quiso bucear en aquel hombre de traza velazqueña; conocer su historia y, más aún, el relámpago homicida que , en un minuto infausto, abrasó aquel cerebro.
-¿Tú por qué has venido aquí?
El interpelado calló. Sus ojos de obsidiana, redondos, minúsculos, miraban al suelo. Domingo Martínez, el otro recluso, tenía los suyos medio cerrados.
-¿No puedes decirme por qué te trajeron?- insistió don Víctor.
-Sí que puedo...Ya ve usted: ¿qué va a hacer uno sino obedecer?...Pero...me cuesta trabajo, créame..., porque mi pena es muy grande...,¡muy grande!una de esas penas capaces de tirar al suelo á un hombre..., y no quisiera, delante de usted, echarme á llorar.
Al par del cuerpo los labios empezaron á temblarle, y los azabaches de sus ojos se humedecieron. Crujiéronle los dientes, con que parecía masticar, destrizar su desgracia.
Díjole don Víctor algunas frases de aliento, y él, tras una pausa, continuó:
-Yo estoy aquí por bueno..., aunque parezca mentira.
Cortésmente, Leanís hizo un gesto negativo, y le preguntó si era casado, por ser el recuerdo de la familia lo que más ciertamente enternece á los presidiarios y les obliga á la confesión.
-Sí señor; soy casado y tengo tres hijos: uno de veinte años, al servicio del Rey; una mocita de diez y ocho, que vive con su madre, en Pereña, y un chico de doce...
La imagen del benjamín le apagó la voz y le arrancó dos lágrimas, que casi instantáneamente se evaporaron sobre la lividez quemante de las mejillas.
-Yo en mi pueblo- prosiguió- vivía con trabajo, pero vivía: poseía una tienda de vinos y unos pegujales, y con esto y tres carros, porque además de tabernero, y de labrador era cosario, iba sacando á mi gente adelante. Mi hacienda, como usted ve, no era mucha; pero los pobres, con tener salud, se nos figura que todo lo tenemos. Saber que mi hijo, el mayor, estaba bueno; casar á mi niña cuando Dios fuera servido de darla un buen esposo, y hacer del chiquitín un hombre honrado...¡No pedía otra cosa!

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Mirador del Castillo de Pereña de la Ribera nevado. Uno de los mejores Miradores sobre el padre Duero



Torre medieval de Pereña, en estilo gótico isabelino, del siglo XV. Escenario de las revueltas por la expulsión de los judíos entre 1492 y 1493