Cine en las Arribes del Duero
Doctor Zhivago, La Cabina, Del Pirineo al Duero...
Mapa de La Ribera del Duero en 1641, durante la invasión portuguesa
Cascada del Remolino. ARRIBES DEL DUERO
viernes, 8 de agosto de 2014
jueves, 7 de agosto de 2014
martes, 29 de julio de 2014
Programa de fiestas de Aldeadávila de la Ribera
Calendarios de fiestas de los años 2001 y 2002. Fotos antiguas de mi pueblo muy, muy curiosas. Qué bonita era Aldeadávila.
Cuando era alcalde el hijo del "millonario" se publicaron en los programas de fiestas unas fotos antiguas de los años 30-40 y 50 del siglo pasado que relatan bastante bien cómo eran las vidas de nuestros padres y abuelos.
La trilla durante el mes de agosto, el camino de las cruces, las avenidas de la calle remoria, nuestro traje ribereño, los encierros " a lo san fermín", la bodega cooperativa....los domingos de caminata hasta Santa Marina y las peligrosas peñas y cascadas en el Duero, antes de empezar la gran movida del Salto de Aldeadávila de la Ribera...
¡Qué tiempos!
Comentario de Juan Evangelista Martín: paisano nuestro, investigador del Habla de la Ribera:
"Estas fotografías pertenecen a las colecciones que yo he ido reuniendo a lo largo de los años. Se expusieron con otras muchas en dos ocasiones, primero en la Casa de cultura y luego en el ayuntamiento de Aldeadávila. Exceptuando alguna como la que unos franceses le hicieron a mi padre y a mi hermano, con el mulo, en la subida de Escornavacas (que a mi parecer es una de las fotos mas bonitas que hay de Aldeadávila, la mayoría son obra de D. Vicente Ledesma Barbero, sacerdote canónigo, hijo del pueblo, magnifico orador sagrado (predicador), excelente fotógrafo y notable poeta. La foto de mi padre es del 64 y las de D.Vicente abarcan desde los años veinte a los sesenta."
Muchísimas gracias Juan por esta aportación. Te lo agradecemos, y sugerimos que continúes colaborando.
Cuando era alcalde el hijo del "millonario" se publicaron en los programas de fiestas unas fotos antiguas de los años 30-40 y 50 del siglo pasado que relatan bastante bien cómo eran las vidas de nuestros padres y abuelos.
La trilla durante el mes de agosto, el camino de las cruces, las avenidas de la calle remoria, nuestro traje ribereño, los encierros " a lo san fermín", la bodega cooperativa....los domingos de caminata hasta Santa Marina y las peligrosas peñas y cascadas en el Duero, antes de empezar la gran movida del Salto de Aldeadávila de la Ribera...
¡Qué tiempos!
Comentario de Juan Evangelista Martín: paisano nuestro, investigador del Habla de la Ribera:
"Estas fotografías pertenecen a las colecciones que yo he ido reuniendo a lo largo de los años. Se expusieron con otras muchas en dos ocasiones, primero en la Casa de cultura y luego en el ayuntamiento de Aldeadávila. Exceptuando alguna como la que unos franceses le hicieron a mi padre y a mi hermano, con el mulo, en la subida de Escornavacas (que a mi parecer es una de las fotos mas bonitas que hay de Aldeadávila, la mayoría son obra de D. Vicente Ledesma Barbero, sacerdote canónigo, hijo del pueblo, magnifico orador sagrado (predicador), excelente fotógrafo y notable poeta. La foto de mi padre es del 64 y las de D.Vicente abarcan desde los años veinte a los sesenta."
Muchísimas gracias Juan por esta aportación. Te lo agradecemos, y sugerimos que continúes colaborando.
jueves, 24 de julio de 2014
La nueva playa de Aldeadávila. ARRIBES del DUERO
Muy cerca del casco urbano de Aldeadávila de la Ribera, en el centro del Parque Natural de las Arribes acaba de inaugurarse la Playa del Rocoso. Es una laguna procedente de la antigua traída de aguas para consumo humano.
Se ha desarrollado un proyecto con financiación europea en un 70%, justito a tiempo para refrescarse en estos días de tanto calor...
Se ha desarrollado un proyecto con financiación europea en un 70%, justito a tiempo para refrescarse en estos días de tanto calor...
miércoles, 23 de julio de 2014
Lamentos de un preso (Matilde Cherner)
Los recuerdos de niñez de Matilde Cherner y Hernández, transcurridos en la Aldeadávila familiar se reflejan en su obra, tanto en la prosa como en los versos que fue publicando en revistas como "La Ilustración republicana federal".
El continuo rumor del Duero por los rápidos y pequeñas cascadas de lo que 100 años después sería la Presa de Aldeadávila, los restos del cenobio franciscano de Santa Marina, su huerta con naranjos, limoneros, los lamentos que todavía resonaban de los humildes franciscanos que tuvieron que abandonar este paraje tan hermoso...todas estas imágenes perduraron siempre en la imaginación de la joven e idealista Matilde.
Recuerdo al ciudadano Roque Bárcia
"En esas noches de calma
que límpido el firmamento
brilla, y el callado viento
ni un átomo hace mover:
Y la luna suspendida
en la bóveda azulada
ve su luz argentada
los astros palidecer:
¡Cuántas veces mi alma errante
creyó vagar por la orilla
de aquel río resonante
que mi niñez arrulló;
Y la brisa perfumada
que penetraba mis rejas,
su campiña y su enramada,
¡cuántas veces me mintió!
Y cuando buscaba ansioso
en alas de mi locura
de las aguas la frescura
para refrescar mi sien,
De mi triste calabozo
con los muros tropezaba..
¡Y en mi delirio soñaba
con aquel perdido bien!
Solo, triste, encarcelado,
víctima de la injusticia,
de mi cerebro exaltado
sufrí el cruento dolor,
El continuo rumor del Duero por los rápidos y pequeñas cascadas de lo que 100 años después sería la Presa de Aldeadávila, los restos del cenobio franciscano de Santa Marina, su huerta con naranjos, limoneros, los lamentos que todavía resonaban de los humildes franciscanos que tuvieron que abandonar este paraje tan hermoso...todas estas imágenes perduraron siempre en la imaginación de la joven e idealista Matilde.
Recuerdo al ciudadano Roque Bárcia
"En esas noches de calma
que límpido el firmamento
brilla, y el callado viento
ni un átomo hace mover:
Y la luna suspendida
en la bóveda azulada
ve su luz argentada
los astros palidecer:
¡Cuántas veces mi alma errante
creyó vagar por la orilla
de aquel río resonante
que mi niñez arrulló;
Y la brisa perfumada
que penetraba mis rejas,
su campiña y su enramada,
¡cuántas veces me mintió!
Y cuando buscaba ansioso
en alas de mi locura
de las aguas la frescura
para refrescar mi sien,
De mi triste calabozo
con los muros tropezaba..
¡Y en mi delirio soñaba
con aquel perdido bien!
Solo, triste, encarcelado,
víctima de la injusticia,
de mi cerebro exaltado
sufrí el cruento dolor,
sábado, 12 de julio de 2014
De Salamanca hasta ALDEADÁVILA en autobús año 1966
Me acuerdo de pequeña de un viaje eterno desde Bilbao hasta Aldeadávila de la Ribera. Después de terminarse las obras del Salto de Aldeadávila, muchísimas familias se trasladaron al norte, "subieron" a Bilbao. Cada verano regresábamos a nuestros pueblos durante los tres larguísimos meses del verano.
Como la mayoría no tenían coche, ni dinero para comprarlo, los viajes en aquellos primeros años 60 se convertían en auténticas odiseas, que empezaban a las 6 de la mañana, y podían terminar 14 horas más tarde, madres solas trasportando 3, 4 ó más chiquillos, con maletas de cartón y bolsas con bocadillos, los chavales escapándose y corriendo por los andenes.
Me acuerdo del viaje en autobús de Salamanca a Vitigudino, de los pequeños mostradores en la estación de Salamanca -allí las llamaron siempre "las cocheras de San Isidro"-, el mapa de la provincia pintado amorosamente en la pared amarronada por el paso de los años; en él se veían más grandes los antiguos partidos judiciales, y otros pueblos como Lumbrales, de Aldeadávila nada de nada. Nos montábamos en autobuses como estos, las maletas en la vaca, la madre tratando de controlar a los chiquillos, siempre revoltosos.
Por fin, después de muchas curvas y muy poco tráfico llegamos al mercado de Viti, y allí tomamos un viejo autobús como el de la toto hasta Aldeadávila. Poco después de pasar la fuente de la Zarza de Pumareda, y tras abandonar la última casa de su caserío, en la primera curva, tal era el peso que llevaba, que volcó estrepitosamente sobre su cara izquierda. Como las velocidades eran muy pequeñas, nunca pasábamos de 60 km/h no hubo heridos tan siquisiera, ni se llamó a la guardia civil, ni pidió disculpas el chófer, ni se rellenaron formularios de reclamación.
La gente era muy humilde, acostumbrada a trabajar y no protestar...así que las pobres madres, recogieron las camisas y ropas que habían salido de las maletas de cartón, las volvieron a introducir en ella, nos dieron una pequeña explicación...y ¡hala! cargadas con todo el equipaje a andar los 7 kms que nos separaban del pueblo, primero hasta Masueco de la Ribera, y después hasta las casas de Aldeadávila.
Aquel día se habló mucho en el pueblo del accidente, pero ya al día siguiente se había olvidado...¡qué tiempos!
Fotografía: Facebook
https://www.facebook.com/VialiaSalamanca/
Como la mayoría no tenían coche, ni dinero para comprarlo, los viajes en aquellos primeros años 60 se convertían en auténticas odiseas, que empezaban a las 6 de la mañana, y podían terminar 14 horas más tarde, madres solas trasportando 3, 4 ó más chiquillos, con maletas de cartón y bolsas con bocadillos, los chavales escapándose y corriendo por los andenes.
Me acuerdo del viaje en autobús de Salamanca a Vitigudino, de los pequeños mostradores en la estación de Salamanca -allí las llamaron siempre "las cocheras de San Isidro"-, el mapa de la provincia pintado amorosamente en la pared amarronada por el paso de los años; en él se veían más grandes los antiguos partidos judiciales, y otros pueblos como Lumbrales, de Aldeadávila nada de nada. Nos montábamos en autobuses como estos, las maletas en la vaca, la madre tratando de controlar a los chiquillos, siempre revoltosos.
Por fin, después de muchas curvas y muy poco tráfico llegamos al mercado de Viti, y allí tomamos un viejo autobús como el de la toto hasta Aldeadávila. Poco después de pasar la fuente de la Zarza de Pumareda, y tras abandonar la última casa de su caserío, en la primera curva, tal era el peso que llevaba, que volcó estrepitosamente sobre su cara izquierda. Como las velocidades eran muy pequeñas, nunca pasábamos de 60 km/h no hubo heridos tan siquisiera, ni se llamó a la guardia civil, ni pidió disculpas el chófer, ni se rellenaron formularios de reclamación.
La gente era muy humilde, acostumbrada a trabajar y no protestar...así que las pobres madres, recogieron las camisas y ropas que habían salido de las maletas de cartón, las volvieron a introducir en ella, nos dieron una pequeña explicación...y ¡hala! cargadas con todo el equipaje a andar los 7 kms que nos separaban del pueblo, primero hasta Masueco de la Ribera, y después hasta las casas de Aldeadávila.
Aquel día se habló mucho en el pueblo del accidente, pero ya al día siguiente se había olvidado...¡qué tiempos!
Fotografía: Facebook
https://www.facebook.com/VialiaSalamanca/
jueves, 3 de julio de 2014
El apellido Pellitero
**La Historia diferente de las Arribes del Duero- parte 94
El apellido Pellitero y otro léxico antiguo charro-leonés.
El apellido Pellitero y otro léxico antiguo charro-leonés.
También “quejumbre” (quexume) es voz leonesa u
occidental, y en opinión de Malkiel puede
proceder del galaico-portugués “queyxume”, introducido en el leonés por la poesía amorosa altomedieval. Así
en un documento, fechado en Badajoz,
el 16 de febrero de 1267, en un acuerdo sobre fronteras entre Alfonso X y Alfonso I, se puede leer:
“Yo, don Alfonso, rey de Castiella e de León, perdono e quito a vós, don
Alfonso, rey de Portugal, sobredicho, todas las quexumbres, e todos los
desmores e todas las demandas que yo avía o aver podería o debería de vós fasta
aquí, e otorgo a vós, don Alfonso, rey de Portugal, e a todas las vuestras
cosas, mio amor, a buena fe e sin mal engaño”.
Un ejemplo más de las voces usadas en nuestras tierras en aquellas
épocas lo constituye “omizián” (homicida), con grafía c,
o z, que parece en una carta que el rey dirige al concejo de Ledesma:
“Si alguno dessafiar a otro, fueras en su omicián, segunt fuero e aquel
dessafiado le quissiere fazer derecho e aquel que dessafiar non lo quisiere
recebir nin darle treguas, afróntelo por parte del obispo e por ante el merino
del rey.
Qui robar su omizián, magar lo
mate, peche el daño duplado que robare.”
“Pellitero”, “pelletero” también son palabras
salmantinas y leonesas desde antiguo, donde convivieron con las voces “pellegero”, y “pelligero”.
“Aledaño” se aplicaba ya entonces a la tierra que linda con un pueblo, o con otra
tierra y que se considera parte accesoria de ellos.
En fin, la lengua usada en
aquellos tiempos tenía unas voces muy sonoras, como estas otras:
“peindradlis, tóvilo, eleito, peitral,
julgando, selmana, acecissen, palombarm, lombo, defendisse”, etc.
Personas y cuadrillas de Mieza de la Ribera. ARRIBES DEL DUERO
lunes, 30 de junio de 2014
Impuestos en el antiguo Reino de León
Los mercados de León estuvieron sujetos a la vigilancia
de inspectores análogos al “Señor del zoco” (“Sahib-al-suq”) de las
ciudades musulmanas precedentes, del que derivó el nombre de Zabazoque. Ya en la Alta Edad Media, los
concejos gozaban de una cierta autonomía jurisdiccional y político-administrativa,
de modo que su intervención en las cuestiones del mercado: abastos, pesos, y
medidas… hizo necesaria la designación en esta tierra de León de algunos
oficiales delegados, que según Claudio Sánchez Albornoz, ya desde
principios del s.XI eran elegidos en asamblea vecinal, así los zabazoques
serían unos inspectores del mercado. A la denominación para el señor del
mercado, le sucedió lo mismo, tomándose en las poblaciones hispano-musulmanas
del árabe: “al muthasib” y transformándose en almotacén.
El origen del impuesto indirecto denominado aduana es más remoto, pues tiene
antecedentes en la Hispania romana (el portorium), y también formó parte de los tributos cobrados por
los visigodos, pero la verdadera organización aduanera la llevaron a cabo los
musulmanes, y fue rápidamente adoptada por los cristianos según conquistaban el
territorio[1].
Esto explica que las menciones de aduana como acepción de aduana
como acepción de impuesto, todavía en el s.XIII, estén sólo en el sur de la Península , mientras que
en la vieja Castilla y León, se continuó usando el término portazgo, o portadgo, que aparece en los
documentos de Alfonso X dirigidos a
todas las zonas de la península, y que convive en las tierras de León con:
portalgo, portage, portaje, etc. Muchas aduanas se hallaban incorporadas en los
almojarifadgos:
en la ciudad de Toledo, y en otros núcleos urbanos del sur, los reyes
organizaron el cobro de impuestos indirectos según el modelo toledano, mediante
un régimen de recaudamiento y tesorería conjunto que recibió el nombre de almojarifazgo,
voz que deriva de almojarife:”recaudador
de contribuciones” del hispano árabe “musríf”
(tesorero, “superintendente de Hacienda”)[1].
Se comprueba pues, que nos hallamos ante una herencia indirecta andalusí, que a
través del filtro toledano, se termina aplicando en muchas ciudades y villas en
el s. XIII, y aforadas.
Por lo que se refiere al léxico en general, también se usaba en Galicia
el término: “roso” (rapto), y el
de “britar” (“quebrantar, violar”) en documentos
de los reyes del s. XIII dirigidos a León.
Detalles bajomedievales en Aldeadávila de la Ribera- Arribes del Duero. SALAMANCA
domingo, 22 de junio de 2014
Primeros conflictos por los pueblos
Intentos de señoríos antes de 1258, durante el reinado de Alfonso X el sabio
La Historia diferente de las Arribes del Duero, parte 92.
La Historia diferente de las Arribes del Duero, parte 92.
Ya antes de 1258 se están produciendo conflictos en
el territorio de Ledesma, porque hay
hombres y caballeros de abadengos que pretenden quedarse con sus heredades:
dirige por ello una carta desde Medina
del Campo el 26 de junio de 1258, en el que por otra parte mantiene un
privilegio anterior de Fernando II:
“Yo vos envié mi carta en que
mandé a Fernán Fernández, mio alcalde, e
a Arnalt de Rexaque, mio omne, que
pesquiriesen los omnes de los abadengos e de las poblas e de los cavalleros e
de otros cualesquier e los vuestros vasallos e solariegos que tienen las mias
heredades, que fueron de mios pecheros e de mios postosres, e que non fazen a
mí los mios derechos”.[1]
Ahora vamos a describir
algunos términos y su significado, de la época de Alfonso X el Sabio: “pechero”
y “forero” vendrían a significar
lo mismo: “campesino que paga impuestos
al rey o a su señor”, pero en las comarcas más occidentales de Salamanca y Zamora habría pervivido más en el tiempo la voz forero, que también era la más antigua.
Otras
voces, en lugar de aludir a cargas fiscales, hablan de la dependencia señorial, tan en boga en la Edad Media :
o
“vasallo: referido generalmente al individuo que
depende de otra persona y le debe ciertos servicios e impuestos”.
o
“siervo: persona que carece de libertad jurídica y pertenece a un
señor, era el término usado en Castilla y León, por contraposición al de abarquero usado en Álava”.
o
“júnior de cabeza. Los iuniores de las tierras leonesas y
gallegas eran colonos que debían sus
prestaciones al hecho de habitar en una tierra declarada como tributaria, pero sabemos que a principios del s.XIII
podían ser de dos tipos de dependencia: por su persona, o por su cabeza. Los
primeros eran los llamados júniores por
heredad: que poseían tierras o heredades ajenas en régimen de tenencia, y estaban por ello obligados
a dar tributos y servicios, si bien se les podía permitir abandonar la heredad
bajo determinadas condiciones. El segundo tipo eran los júniores de cabeza unidos a su señor por un vínculo personal, “por
su cabeza” y obligados a satisfacerle prestaciones y servicios, los vínculos
eran de tal grado que no podían abandonarle.[2]”
o
“El zabazogado era
un impuesto que gravaba las compraventas en el mercado, y se usaba en el
territorio de León. De aquí vendría el nombre de la persona encargada
oficialmente en la villa de contrastar los pesos y medidas: zabazoque.”
o
“El luismo procede del latín “laudemium”,
con la acepción de aprobación que daba el señor a una transacción comercial
realizada por el enfiteuta y también “derecho que se pagaba para obtener esta
aprobación o alabanza”.
El río Duero desde el mirador del Castillo de Pereña de la Ribera, hermoso lugar habitado desde el Neolítico.
[2] SÁNCHEZ GONZÁLEZ de HERRERO, M.
Nieves: “El léxico en los documentos alfonsíes”.
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