Cine en las Arribes del Duero

Cine en las Arribes del Duero
Doctor Zhivago, La Cabina, Del Pirineo al Duero...

Mapa de La Ribera del Duero en 1641, durante la invasión portuguesa

Cascada del Remolino. ARRIBES DEL DUERO

sábado, 14 de noviembre de 2009

El Conde e infante Sancho I Pérez en las aldeas de Ledesma (1296-1322)




El Tratado de Alcañices marca definitivamente las fronteras con Tras-os-Montes en varias provincias de la actual España, y entre ellas en Salamanca.
El momento en Castilla es de gran debilidad, debido al período transitorio de regencia, pero no así en Portugal donde el rey labrador Dom Dinis , ejerce una gran labor de potenciación del campo portugués-de ahí su nombre- y la creación de nuevas poblaciones en toda la Raya fronteriza.
Es de suponer que los actos de Sancho Pérez en las fortalezas de las Arribes del Duero fueran más despóticas, y hay que verlas como una unidad de acción con su tío el infante D.Juan, entre 1288 y 1313.
Con motivo del Tratado de Alcañices en 1297, Castilla reconoce la pérdida de gran parte de la región de Riba-Côa, situada entre los ríos Águeda y Côa, siendo necesario por parte del monarca Fernando IV recompensar estas pérdidas señoriales al conde Sancho. Para ello, una de las disposiciones firmadas en dicho tratado habla de la cesión hecha días antes de la firma del Tratado ( 28 de agosto de 1297) por Fernando IV a su primo don Sancho de las villas y castillos de:
“Galisteo, Granada (Granadilla) y Miranda a cambio de todas las villas y castillos que poseía en territorio de Riba de Côa: Sabugal, Alfaiates, Vila Maior, Castel Bom, Almeida, Castel Rodrigo, y castel Melhor, que habían formado parte, junto con Ledesma, del señorío de su padre el infante don Pedro[1].”




En este sentido de reestructuración del señorío de Ledesma, a consecuencia de la franja del Côa,tenemos que entender la reclamación que formulan todas las aldeas, o la mayor parte de ellas, de la comarca de la Ribera, para volver a formar parte del realengo. Se trataba no sólo del señorío de Ledesma, sino del rearme y fortificación posteriores por parte de León, para evitar nuevas invasiones como la que realizó dom Dinís a estas tierras salmantinas en abril de 1296, y que le llevó en una campaña relámpago hasta las puertas mismas de Valladolid, hasta la villa de Simancas.
Parece ser, por el documento encontrado, que todo el concejo de Ledesma consiguió volver a ser de realengo a partir de las Cortes de León celebras en 1322, dejando a su paso torres y fortificaciones hoy derruídas, de las que apenas tenemos noticias, pero que integrarían posteriormente parte integrante de la remodelación de iglesias y parroquias entre los siglos XV y XVI.
Manuel Villar nos dice que Sancho Pérez, al igual que su padre era un noble que participaba en las campañas bélicas de su rey, en este caso Sancho IV de Castilla:




“En 1308 fueron con el rey al cerco de Tordehumos, contra el rebelde don Juan Núñez de Lara, entre otros caballeros salmantinos: don Sancho Pérez, Señor de Ledesma”.




Este Sancho Pérez de Paz iba a verse favorablemente agraciado por las donaciones de su padre, Regente de la minoría de Alfonso XI:




“ el rey le concedió en 1312 el Señorío de la calle de los Corrales de la Rúa y Alcaicería, el señorío de pueblos de Ledesma..”[1]




Es este Sancho Pérez, quien aparece citado en diversas ocasiones con el título de infante, y enterrado en Ledesma:




“En el claustro yacía otro infante, don Sancho Señor de Ledesma, hijo de don Pedro y sobrino de Sancho (IV)[2]”.




Sin embargo, el Visitador general de la diócesis de Salamanca, especifica más concretamente la iglesia y lugar:




“Iglesia de Santa María de Ledesma. La yglesia mayor se diçe de Santa María de la Asumpçión…en la capilla mayor está enterrado el príncipe don Sancho.”[3]




Este libro nos indica también parte de su patronazgo en el lugar de Monleras, también de la comarca de Ledesma:




“Monleras. …Aquí está la renta de la capellanía que fundó el Infante Don Sancho, que está enterrado en Ledesma, y sirve allí, aunque aquí tiene la renta, vale çien ducados, es a provisión del Papa y de Vª.Sª, conforme el mes en que vacare. La fundación está en el archivo de Ledesma y del Arzediano de Ledesma a prebención con el obispo”.[4]




A instancias de Doña María de Molina se reúnen los dos regentes, el nuestro y Don Jaime para una nueva campaña en Granada, y fatalmente fallecen los dos...
Esta circunstancia la saben aprovechar los regentes del concejo de Ledesma para reclamar la vuelta a su territorio de todas las aldeas que habían sido desgajadas.
Los mejores catálogos e información sobre el contenido tratado en las Cortes de Castilla durante la Regencia de Alfonso XI se han publicado por O’Callaghan en el último decenio del siglo pasado, y son de obligada revisión para conocer los aspectos de la vida económica y política de aquellos años en nuestra región, en concreto:




“Catálogo de los cuadernos de las Cortes de Castilla y León, 1252-1348”, Anuario de historia del Derecho Español (1992).
“Cuadernos inéditos de Valladolid 1300 y Burgos 1308”. “Historia. Instituciones. Documentos, 13 (1996).




Bernardo Dorado en su “Historia de la Ciudad de Salamanca”, editada en 1861 en la “Imprenta del Adelante” nos da datos históricos muy concretos del mal llamado Infante Don Sancho, y de su vinculación con las aldeas de Ledesma, principalmente con Monleras y El Cubo de Don Sancho:
Así, en el apartado referido a la Villa de Ledesma, p. 58:




“Villa de Ledesma: Después de los moros pobló á esta villa D. Fernando II, rey de Leon,por los años de 1177, siendo de la Real Corona, hasta que por los años de 1300 se le dio en alimentos al infante D. Sancho, hijo del infante D. Pedro, y nieto de D.Alfonso el Sabio; lo que se sabe de su vida y trabajos por documentos generales es, que siempre anduvo en desgracia de nuestros monarcas D.Sancho el Bravo y D. Fernando IV, por cuyo motivo estba de ordinario como fugitivo de esta villa-Ledesma-, ó en los lugares del Cubo-Cubo de Don Sancho- y de Monleras, en los que dejó muestras de su magnificiencia. En su villa fundó a sus expensas la Iglesia mayor[1], obra verdaderamente real y magnífica; la del lugar de Monleras, en donde tenía su palacio y residencia, la dejó empezada, no la acabó por faltarle la vida en el año de 1314, dejando en su testamento á dicho lugar por heredero de sus yugadas, montes, prados, yerbas, fuentes, bebederos, casas, pocilgas, haceñas y demás provechos, con la carga de pagar al capellan de la villa para que diga ciertas misas por su alma… muerto D. Sancho recayó esta villa y jurisdicción en la real Corona, hasta que en el año de 1332 D. Alfonso XI la cedió a su hijo Sancho…”






El que no tuviera su residencia en Ledesma, da muestras evidentes de su distanciamiento del Concejo, y de la importancia que ya tenían en el siglo XIII determinados lugares y aldeas de Ledesma.
Sancho Pérez, dueño de toda la comarca de Ledesma, favorece con su patronazgo y otras obras, que de momento no sabemos a Ledesma, Monleras y El Cubo entre otros lugares, y se ve forzado a devolver, antes de las Cortes de 1313 el Condado de Ledesma, pero los lugares de Mieza, Aldeadávila, Corporario, La Cabeza de Framontanos, Pereña y Villarino, no los ha devuelto en esa fecha, porque los documentos de la Cortes castellanas de 1313, 1315 y 1322, así lo demuestran.
En definitiva, hay un acastillamiento y una lucha entre el Concejo de Ledesma, y este importante Señor feudal por el control de todo el territorio fronterizo de las Arribes, lo que influirá en el futuro en una especificidad mayor de esta comarca con relación al resto de la Tierra de Ledesma. Así mismo sabemos que en estos lugares se construyeron casas fuertes, y el Concejo de Ledesma pide que se derriben.




“Otrosí que las villas é los logares que fueron de Don Alfonso fijo del Infante Don Fernando, é de Don Sancho fijo del Infante Don Pedro, que son Beiar, é Montemaior, é Miranda, é Granada[1], é Galisteo, é Alba, é Salvatierra é Ledesma con todos sus términos, que estas dichas villas que non sean dadas a Reynos, nin á infanzones, nin á ricos omes, nin á cavalleros, nin á los dichos Don Alfonso nin á Don Pedro que se lama fijo de Don Sancho, nin á ninguno de los regnos nin de fuera de los regnos, nin dean metidos á juicio, mas que finquen Reales segunt en tiempo del Rey Don Fernando que ganó á Sevilla.
Otrosí confirmamos al concejo de Ledesma que haian sus aldeas que son estas: Penna, Villarino d’Arias, Darlos, La Cabeza de fuera mercados, Aldea d’Auila, Mieza...”










Los procuradores de la villa de Ledesma y pertenecientes a la Hermandad fueron: Garcia Suarez y Alfonso Phelipe[2].


[1] Granadilla, Salamanca.
[2] Mss de SALAZAR: “Gonzalo Johannes y Alfonso Felipes”.Carta de Hermandad de los caballeros y nobles. 1313. Minoría de Alfonso XI.


[1] Iglesia de Santa María de la Asunción.
[1] Idem, p. 8.
[2] QUADRADO, José María: “Salamanca, Ávila y Segovia”, publicado por D. Cortezo y Ca., 1884 en Barcelona.
[3] CASASECA CASASECA, Antonio y NIETO GONZÁLEZ, José ramón: “Libro de los Lugares y aldeas del Obispado de Salamanca (manuscrito de 1604-1629)”, Ediciones Universidad de salamanca y Excma. Diputación Provincial de Salamanca, ISBN: 84-7481-189-9, 1982. P.3.
[4] Idem, página 14.


[1] “Las relaciones entre Portugal y Castilla durante el siglo XIII, Manuel González Jiménez, de la Universidad de Sevilla”. Páginas 17 y 18.

jueves, 9 de julio de 2009

"LA RIVERA CRECIDA" . Cuento de LA GUDINA(SALAMANCA) por Manuel Moreno Blanco

Aldeadávila de la Ribera hacia 1.915

"La Rivera crecida"
"Venía el caminante de cabeza de Framontanos, y se dirigía a Vitigudino. Llovía torrencialmente. era víspera de los Santos y caía agua como casi siempre en esta tierra por esas fechas:
"la llena de los Santos tiene que venir, ocho días antes, u ocho días después".
Pasó por la Zarcita, la Zarza de Don Beltrán, pero allí no había posada. Paisaje de robles y robles. No paró debajo de un roble. recordó un refrán que venía al caso, como anillo al dedo:
"el que se mete debajo de hoja, dos veces se moja".

La cabalgadura era buena para aquellos caminos: una mula fuerte, bien alimentada, noble y andariega. Rompía por el terreno blando aunque se le hundieran las patas, atravesaba los regatos sin recelo y buscaba el camino menos malo. El caminante confiaba y se fiaba de un animal tan inteligente y sin falsía.

Pasado Robledo, tuvo que cruzar una pequeLlegó al puebloña rivera; pequeña es decir, era pequeña normalmente, pero en aquel momento la rivera iba grande. No obstante se decidió, la había pasado muchas veces, conocía el vado, sabía que la mula encontraría fondo bueno y confiaba en sus fuerzas. ¡Adelante!: la mula se metió en la rivera, el agua iba subiendo, subiendo hasta alcanzar la barriga del animal, la mula resistía bien y poco a poco el agua fue bajando o la mula subiendo y fue mayor la confianza. Al fin llegó a la orilla.La mula se sacudió el agua que la había mojado hasta el vientre. Siguieron el camino de Sanchón, pero antes de llegar, debía atravesar una importante rivera que llevaba una gran crecida, el agua casi rebasaba la puente. No se podía atravesar. Tuvo que dar la vuelta y regresar a Robledo.

Llegó al pueblo cuando la noche avanzaba lentamente, oscura y torrencial.
El hombre se dirigió a una casa y se apeó de la mula.
¿Hay posada?
¿Pase usted, -dijo una voz femenina.
La mujer apareció en la sobrepuerta, y le indicó:
-Dé la vuelta y lleve la mula a ese corral, allí está la cuadra.

El hombre, con la mula de rabero, fue al corral, abrió la puerta y atravesando el piso de estiércol, llegó a una tenada en la que estaba la puerta de la cuadra. Abrió, tiró de la caballería, quitó la albarda, la dejó tapada con una manta y la ató a una argolla que había en la pesebrera.
atravesó el corral otra vez, y entró en el cuerpo del edificio.
-Pase usted a la cocina, -dijo la voz femenina- y séquese que hay buena lumbre.

-“Buenas tardes, -dijo, saludando a la posible persona que fuera el bulto.

- Buenas tardes, -respondió la voz del hombre-

- ¿Qué, se ha mojado?

-No mucho, porque tengo un buen tapabocas que escurre bien el agua, únicamente algo las piernas, y los brazos que siempre se destapan.

- Bueno amigo, acérquese a la lumbre que se agradece.

A continuación sonó la frase tópica de los extraños en una posada:
-“A dónde se camina ?

- Voy a Vitigudino, y vengo de La Cabeza de ajustar un poco de lana, soy lanero. Pasé Robledo y luego la rivera que venía con un buen sorbo, pero al llegar a la de Sanchón tuve que volverme, el agua casi rebasaba la puente. Esperaré un poco a ver si escampa y baja la rivera, y aunque sea de noche me marcharé, porque estoy cerca de casa y hay buena luna. Si escampa y baja el agua un poco, echaré la mula por la rivera y yo pasaré por la puente, el vado es bueno y la mula resiste bien.”

El compañero se le quedó mirando como si quisiera decir algo que no fuera del todo adecuado. Por fin se decidió:

- “Mire amigo, perdone si me meto en sus cosas, pero no puedo callarme, ando por el mundo, soy vinatero y riberano y conozco muchas cosas de estas tierras. Yo no saldría una noche como ésta, que no promete nada bueno.

- No, si no saldré de aquí hasta que no deje de llover, y la luna esparza los nublados. Esperaré un rato para dar tiempo a que baje el agua.
- Pero aún así, aún así yo no saldría.

- Pero hombre, ahora ya no hay partidas de ladrones, como dicen que había antes. Además, yo no llevo dinero.

- No, no; el peligro no está en los ladrones, que yo también creo que no los hay, el peligro, amigo mío, está en las brujas. ¡Sí, sí, en las brujas…!






viernes, 1 de mayo de 2009

Aldeadávila: BIC de Salamanca , 2ª parte



















Edificio anexo al antiguo Bar "La Esquinita "


















"Palacio de Manuel Caballero(1790-1800)". Fue utlizado después como Aduana de ALDEADÁVILA

A esta falta de estudios detallados de nuestra Historia por parte de Organismos, se une las nulas prospecciones arqueológicas que pongan en valor los restos arqueológicos que van apareciendo, gracias a la labor desinteresada de vecinos...


Aldeadávila, parte central de esta Historia, o aldea d'Auila como era llamada allá por el siglo XII, se puede considerar un caso paradigmático: ante una época "falsamente oscura" que abrcaba entre los siglos XII y XVI, se abre ante nuestros ojos con sus evidencias árabe y morisca, sus leyendas de Santa Marina y de la construcción de la Torre, pero sobre todo su rico Patrimonio Cultural.



Ya de esta época, Aldeadávila se fue conformando en un territorio de 5,3 ha en cuatro Barrios históricos: de Abajo, Atalaya, Peñas y de Arriba o morisco, en cuyo interior irradiaba la Torre y el Solar de la Plaza, y una serie de monumentos valiosos: ermita de Ntra. Sra. de las Huertas(La santa), cercas árabes, iglesia de San Salvador, Torre y solar antiguo de la Plaza, las demolidas entradas al recinto: Puertas de Abajo y de la Cilla, aduana, palacio de los Marqueses Gerónimo y José Antonio, palacio del Rector Manuel Caballero, rollo jurisdiccional, ermita de San Sebastián, ermita del Santo Cristo del Humilladero, y el rico patrimonio de Corporario. Pero sobre todo su Arquitectura Tradicional tan rica y numerosa, con sus cruces del Vía Crucis, sus casas de los siglos XVIII y XIX, incluso algún muro del s.XVII, sus callejas estrechas, laberínticas, sus callejones o colagas que se nos han transmitido desde la Edad Media, por las que pasa una persona escasamente.



Todas estas razones y muchas otras impulsan la necesidad de ser declarada Aldeadávila BIC, como ya lo fueran Fermoselle, Ledesma y San Felices de los Gallegos... si de verdad queremos conservar este Patrimonio.

martes, 21 de abril de 2009

Aldeadávila: BIC (Bien de interés cultural de Salamanca) 1ªparte.


Al valor medioambiental y biológico de las Arribes en esta parte central del cañón del Duero, se une el valor del patrimonio monumental.
Hasta hace poco tiempo, se consideraba que localidades como Pereña, Masueco, Villarino, Aldeadávila no comenzaron su andadura histórica hasta el siglo XVI, esto se debe en gran parte a una ausencia de estudios detallados, que personas como César Norato, Eusebio Fernández, Juan José Rodríguez y otros han venido a paliar... sin embargo, la Historia, nuestro Patrimonio cultural permanecen ahí en su mayor parte, y también la documentación histórica...

lunes, 20 de abril de 2009

Esculturas del Renacimiento en Aldeadávila



Aquí os dejo una imagen que puede tratarse de la escultura más antigua de Aldeadávila, quizás de fines del siglo XV.
Se observa que llevaba adornos rencentistas en la cabeza, y salvo este detalle y el ojo izquierdo está muy bien conservada. Podría tratarse de una figurilla masculina rescatada del convento de Laverde en 1840.

viernes, 17 de abril de 2009

MATILDE CHERNER Y HERNÁNDEZ: Los derechos de la mujer del siglo XIX


























La tierra de las Arribes ha dado brillantes escritores: Alfonso Hernández Catá, Alejandro Gallego Martín y 50 años antes MATILDE CHERNER Y HERNÁNDEZ.
Todos ellos nacen en el siglo XIX, un siglo fructífero, que bien podríamos definir como el de la plena asunción en La Ribera de las ideas de la Ilustración.
La semana pasada, leyendo una crítica literarias sobre el Quijote: "Las mujeres del Quijote y la crítica" de Isabel Navas Ocaña mi sorpresa fue grande: Nada más y nada menos que la brillante escritora Matilde Cherner había naccido en Aldeadávila, el día 13 de marzo de 1833.
La biografía de Matilde ha sido poco estudiada, se sabe que pasó su infancia en tierras de Aldeadávila, y de la capital Salamanca, y que desarrolló la mayor parte de su producción literaria y periodística en Madrid, agrupándose con los ambientes liberales y republicanos. Aquejada de frecuentes enfermedades, murió joven, con 47 años en Madrid, el día 16 de agosto de 1880.
No fue totalmente conocida su obra en vida, quizás por sus ideas avanzadas, pero hoy en día hay un desmedido interés en su estudio por parte de investigadoras como: Isabel Navas Ocaña, María de los Ángeles Rodríguez Sánchez, María del Carmen Simón Palmer, y Pura Fernández.





martes, 14 de abril de 2009

García de Ledesma: transforma Aldeadávila y Masueco de la Ribera










































Os adjunto un artículo que he publicado en Wikisalamanca, sobre el final de la Edad Media en la antigua comarca de las Arribes: Villarino, Trabanca, Masueco, pereña y aldeadávila, que nos permite conocer que las acciones de nobles de la clase media nobiliaria, con sus acciones y amenazas a nuestros antiguos vecinos logran transformar el paisaje y economía de nuestros pueblos. esta época tuvo mucha importancia en toda Salamanca, y también en las Arribes.







García de Ledesma y Las Arribes (1474-1501)

Introducción

García de Ledesma fue un noble con mucho poder. Corrían los últimos lustros de la Edad media en tierras de Salamanca, y de las Arribes, y la guerra de las banderías se extendía por todos los territorios: Salamanca, Ciudad Rodrigo, Ledesma, y las Arribes. Gran participación en esta comarca tuvieron los nobles García de Ledesma, Gonzalo de la Merca y Pedro de Miranda.


Los primeros tiempos de su acción política

García de Ledesma, representó junto a Juan Rodríguez de Zamora, como Regidor-Procurador a su ciudad, en las Cortes de Madrigal de 1476. Llega a ser Regidor de Zamora, Salamanca y Ciudad Rodrigo.Por aquel mismo año, los vecinos de Villarino de los Aires compran al noble Gonzalo de la Merca la mitad del territorio de Trabanca, cuestión que marcaría el futuro desarrollo de la parte norte de La Rivera.
En 1482, los judíos de Ciudad Rodrigo, se lamentan de que el Corregidor garcía de Ledesma, les señaló barrio apartado de los cristianos, lugar que no consideraban propio
Poco después, aprovechando la debilidad del monarca, y el alejamiento de su valido D. Beltrán de la Cueva, se inician los desmanes en Las Arribes, cobrando especial papel en ellos el Regidor García de Ledesma; este giro inesperado del noble, se puede interpretar como un apoyo decidido por su parte a Doña Juana, frente al bando de Doña Isabel, que terminará por convertirse en fraanca oposición primero, y en bandolerismo después.


 Los años de desacato a Isabel
A comienzos de 1490 se dedica a soliviantar y amenazar a los vecinos de los incipientes concejos de Aldeadávila de la Ribera y Masueco:
Citación del Consejo real, reunido en Medina del Campo, el 10 de mayo de 1494: Citación para que García de Ledesma, se presente ante el Consejo Real, y no moleste a los vecinos de Aldea de Ávila y de Masueco, con amenazas de excomunión...


La reina Isabel impone el orden
La paciencia de los Reyes, que se encontraban en Salamanca en aquella época, llegó a colmarse, y García de Ledesma, sufre la primera pena:
Pena de destierro a García de Ledesma y a Fernand de Ledezma, regidores de Zamora, por haber acusado injustamente al licenciado Pedro de Maluenda, cuando se le tomó...
Poco después, se organiza la expulsión de los judíos en tierras de Ledesma, Ciudad Rodrigo y Vilvestre, encargándose de esta función a Alonso de Sejas, y surgen protestas de personas como el judío converso de Ledesma Enrique de la Cueva porque vecinos de Salamanca como Lope de Sosa, se habían quedado con sus bienes.
Igualmente, los justicias de Ledesma recibieron orden de ir a Pereña, o donde fuera necesario, para prender a pedro de Miranda, que era pasador de los judíos fuera de los caminos señalados, y a García de Ledesma, y a Pedro Herrero, quienes habían intentado matar a Alonso de Sejas, encargado de que se cumpliera la salida por los caminos estipulados para tal cosa en el término de la villa de Ledesma, y en Bilbestre.
Finalmente, todos estos personajes, parece ser que sufrieron el máximo castigo, según nos cuenta el cronista Pulgar -aunque las fechas no concuerdan totalmente:
La reina.. fue más inclinada a seguir la vía del rigor que la de la piedad.. por remediar a la gran corrupción de crímenes que subçedió en él. Más de 1500 robadores y homicidas desaparecieron en Galicia en espacio de tres meses, ante el terror infundido por los dos jueces pesquesidores que la reina envió en 1481: Cuarenta y seis fortalezas fueron derribadas entonces, y veinte más tarde: ajusticiados como principales malhechores Pedro de Miranda y el mariscal Pero Pardo..los cuales -dice Pulgar- no podían creer que venía el tiempo en que la justícia los osase prendar.. y ofrecieron en vano grandes sumas de oro para la guerra contra los moros si se les perdonaba la vida...


lunes, 13 de abril de 2009

Presencia árabe en las Arribes

Sillería amatacanada de la primitiva Torre-Fortaleza de Aldeadávila, principio del s.XIV (Infante Sancho I Peh.)

































La presencia árabe en nuestra comarca salmantina debió ser importante... pues las poblaciones se aprecia que se asientan sobre cerros rocosos orientados al norte, de fácil defensa, con pluviometría y sol superiores a la media provincial, y con unas amplias huertas situadas en fértiles llanos de una altitud entre los 500 y 700 metros. También las propias Arribes la agricultura es fértil en muchos casos, y gracias a un sistema de bancales bien construido se desarrollan y desarrollaban desde aquella época cultivos muy ricos como el olivo y la almendra. El olivo, en concreto permite la obtención de aceite, alimento básico.





Se conservan abundantes leyendas de los tiempos de cultura árabe, en las tierras de las Arribes de Salamanca:
En Pereña de la Ribera la imagen de Nuestra Señora de los Angeles, conocida después como Nuestra Señora del Castillo, con la llegada de los árabes fue escondida y enterrada por los pereñanos antes de entregarse, bajo uno de los cubos que allí existían...
En Masueco de la Ribera hablan hasta hace poco de la mora encantada dentro de la fortaleza, y de tesoros escondidos; leyendas fabulosas que surgen alrededor de la presencia árabe en la comarca
En Aldeadávila de la Ribera leyendas relacionadas con la virginidad de la doncella Santa Marina, y con la construcción de la Torre de Aldeadávila. La Leyenda de Santa Marina está referenciada en tres libros, y nos habla que existió en tiempos de la dominación musulmana una doncella cristiana llamada Mariana, en la aldea de Las Uces, de gran hermosura, de la que se prendó un caudillo árabe. La requirió de amores y quiso obtener por la fuerza los favores de la joven pastorcilla. Marina, invocando a la Virgen María, le pidió ayuda para librarse de él. Acudió el cielo en su auxilio y puso alas en sus pies, logrando huir del guerrero que la perseguía. Al llegar a la profunda hondonada del Duero, el paso le quedó cortado por el rugiente discurrir de las aguas. Temerosa de que el musulmán pudiera alcanzarla, invocó de nuevo al cielo, frente a la roca en que se hallaba, haciendo este ruego:¡Ábrete peña sagrada, que viene Marina cansada¡ . El etnólogo portugués Abade de Baçal, al igual que González Dávila afirman que la pastorcilla era natural del concejo de Mogadouro. Con relación a la leyenda de la construcción de la Torre, está peor conservada, y habla de un caudillo árabe, quien una vez terminada, subió hasta lo más alto para admirar la vista , y cayó muriendo, y causando gran conmoción.

Barrio Peñas de Aldeadávila: uno de los cuatro barrios medievales




En cuanto a restos arquitectónicos de los poblamientos de aquella época, podemos decir que tanto Pereña como Mieza, parecen haberse asentado originariamente en puntos distintos de los actuales: Pereña en el actual paraje de La Virgen del castillo, y Mieza en los supuestos restos del castillo. Aldeadávila y Corporario, en cambio, parecen haberse asentado desde un principio en las poblaciones actuales, pero en un paisaje dominado por aldeas más próximas ya desaparecidas, y con caseríos biem defendidos en rocas sobre altozanos.


En concreto, Aldeadávila, sería una aldea en las calles abajo de la Torre actual, en los que se llama el Barrio histórico de Abajo que sería el único barrio en aquella época del s.IX, y primera década del siglo X, pero con un perímetro cercado muy amplio de casi 1 km. de longitud, defendido por cercas de grandes piedras y terraplén, como se aprecia todavía hoy en día junto a la ermita de La Santa, en la calle Travesía de Abajo y Atalaya.


Madoz en 1847 ya hizo referencias históricas de aquella época, que convendría se estudiaran mejor: habla de la Zurita del Duero en Pereña, y de dos supuestas tumbas de la época árabe en Aldeadávila, haciéndose eco asímismo de la creencia popular, o leyenda sobre la construcción mora de la Torre de Aldeadávila, que no tiene porqué ser el edificio completo como lo contemplamos ahora mismo.


Convendría que estas cercas se conservaran y rehabilitaran, dada la gran trascendencia histórica de ellas, para disfrute de todos, puesto que está gravemente amenazada por nuevas construcciones.


Referencias
1.- Sánchez Casanueva, José. 1991 Nuestra Señora del Castillo en la historia y tradición de Pereña. ISBN 8485060172
2.- Morán, César . 1946 Reseña histórico artística de la provincia de Salamanca p.146
3.- González Dávila. 1606-1612 Teatro de Salamanca p.261.
4.- Manuel Alves, Francisco Abade de Baçal Memórias arqueológico-históricas do distrito de Bragança, Tomo VII p.292/3.
5.- Mata Martín, Luis. Obras completas ISBN 9788495195883

Ventana ojival en la cara Oeste de la Torre de Aldeadávila, siglo XIV o XV

miércoles, 8 de abril de 2009

Arquitectura tradicional de las Arribes. Aldeadávila


La arquitectura tradicional de Aldeadávila es un claro exponente de la que existió en todas las poblaciones de las Arribes, fundamentalmente en las de mayor población: Aldeadávila y Vilvestre, y en menosr medida Pereña, Villarino y Mieza.
Se distinguen dos tipos, que marcan zonas del pueblo e historia distinta:
1.-Intramuros: delimitada por el trazado de las antiguas cercas: la antiguedad es mayor, y se conservan muros, sillerías e inscripciones anteriores al s.XVIII, incluso recuperaciones de material de la Torre del s.XIV, antes de su reforma.
2.-Calles Poza y Corredera: son la expansión urbanística del s.XVIII, y primeras décadas del XIX, aparecen inscripciones y sillerías de balcón y de ventana claramente de dicha época.
Lamentablemente, en los últimos años, debido al crecimiento y expansión turística de Aldeadávila, aumentan los derribos, algunos de ellos sin respeto por las estructuras antiguas.
Se echa de menos una declaración de Conjunto Monumental por parte de Patrimonio, y la inclusión en las Normas Urbanísticas Municipales de un listado de edificios a respetar. De otra manera, la Aldeadávila que hemos disfrutado y contemplado perderá gran parte de su sabor.































































Nuestra propia idiosincrasia


Si ya es cierto que la mayor parte de los pueblos y ciudades tratan de definir sus señas de identidad, sus particularidades con gran fuerza, si marcan sus diferencias, este hecho del individualismo se da quizás con más fuerza en nuestra tierra, en las Arribes.

Expresiones como: "es forastero", "Volvía al pueblo porque no me sentaban bien los aires de..", "los de Masueco son..", para los de Corporario, "los de Aldeadávila son.."



Este afán por la diferenciación llegaba al paroxismo, como cuando los de Villarino y Fermoselle se liaban a pedradas, o lo mismo los de diferentes barrios de Aldeadávila, es decir, dentro de la misma población tiende a reproducirse el modelo.

La visión que tenemos actualmente de Aldeadávila como "un pueblo único y agrupado", que ha nacido creciendo, es lo más alejado de la realidad, ésta es una idea reciente en la historia, procede de las ideas de fines del s.XV, y sobre todo del XVIII. Esta unión de los diferentes núcleos, con la preponderancia de uno de ellos -aldea d'Auila-, que comenzó a darse en el último cuarto del siglo XV, además no fue una idea original nuestra- me refiero de Aldeadávila- sino una necesidad de defensa y económica que sintieron los habitantes de pequeñas aldeas como Quadrilleros y Alcornocal para poder defenderse de los ataques de nobles poderosos, como el que fuera regidor de Salamanca, García de Ledesma. De estas pequeñas aldeas, nos quedan el registro de iglesias que dependían del curato de Corporario y de Aldeadávila, allá en el siglo XIV y XIV, y de una de ellas la iglesia del s.XIII, por fin reconvertida en monumento y restaurada por el propio Ayuntamiento de Aldeadávila, no sin muchas dificultades, y con poca ayuda. Se conservan los muros de contrafuerte del s.XIII, así como símbolos románicos en su cara Este, y hoy en día es la Oficina de Turismo y Centro de Recepción de Visitantes.

También es necesario situar correctamente la visión que tenemos de las ermitas históricas de Aldeadávila y de Corporario, así como del mito-leyenda de Santa Marina, que no es de Las Uces, según González-Dávila y el Abade de Baçal, sino que sería de Mogadouro. estas ermitas históricas hay que situarlas en un plano comparativo provincial, e incluso de ambos lados de la raya del Duero-Douro: las ermitas, su construcción marcaban en la mayor parte de los casos la ubicación de aquellos lugares que decíamos, y en algún otro caso, o momento de la Historia, se utilizaron como asistencia a peregrinos y enfermos que transitaban por los caminos, y eran tan frecuentes en la Edad Media; frecuentes por las guerras, las luchas continuas, el hambre, las pestes y las expropiaciones de tierras por los nobles.

También hay que romper el mito, de tratar de asociar arcos o fechas de una determinada reforma con la obra en su conjunto, estos arcos, de la segunda mitad del s.XVIII se levantan en un momento de bonanza económica, sobre una obra muy antigua, y también en el momento en que se decreta la demolición de las ermitas de Santiago, San Pelayo y San Marcos.

Todas estas ermitas han visto a lo largo de los siglos, desde el XIII hasta la actualidad numerosas obras, ampliaciones, restauraciones, etc., gracias a ellas las conservamos, pero para ello es necesario analizar las fases de su construcción, sin realizar análisis simplistas.

lunes, 23 de marzo de 2009

Los moriscos en Aldeadávila. 1590




















La población morisca en Aldeadávila




Al antiguo sustrato árabe de las antiguas localidades de Aldeadávila, Pereña, Masueco, etc., a raíz de la crisis de la población morisca bajo el reinado de Felipe II se van a añadir contingentes importantes, procedentes de Valencia y Andalucía en los repartos de 1581 y 1589:
Así, sabemos que en 1581, en la provincia de Salamanca tocaron los siguientes contingentes:
Alba de Tormes: 132 familias moriscas, Almenara de Tormes: 1, Ciudad Rodrigo:129, Guadramiro:4, Ledesma:1, Lumbrales:1, Rollán:1, La Sagrada:2, etc.
Sorprende el reparto de 1589 y cómo le afecta a Aldeadávila: 23 familias, Béjar: 99, Puerto de Béjar:7, Retortillo:13.
La población morisca, según diversos autores ejercieron principalmente actividad en la agricultura, y aunque eran respetados, debían de mantener sus creencias fuera de la corriente católica tan exacerbada en aquella época, por lo que se tendió a recluirles en barrios apartados del resto de la población, igual que ocurría en los dos siglos anteriores con los judíos, lo que dio lugar a un poblamiento morisco muy abiggardo, que sobresale aún hoy en día en determinadas poblaciones, como es el caso de Aldeadávila, lo vemos en la siguiente figura, en el denominado Barrio de Arriba y La Sierra:
La población morisca residente en los principales concejos de Salamanca, también contribuyó con su presencia a enrarecer el clima religioso y sociológico de aquellos años. Sorprende que en la comarca de las Arribes, y en el territorio del antiguo Concejo de Ledesma, sólo hubiera población mudéjar en Aldeadávila, a excepción hecha de otras dos familias. De hecho, sobre el total de familias pecheras de Aldeadávila, los mudéjares, a raíz de esta incorporación en el siglo XVI suponían entre un 8 y 10% sobre el total, cifra sorprendente. Términos como Barruecopardo, Vitigudino, Lumbrales, Masueco, Villarino, Pereña con una población semejante a la de Aldeadávila no contaban con ningún efectivo. En 1610 se procede a dictar el decreto de expulsión de los moriscos del Reino de Castilla.



**La Calle maderos, situada intratramuros, conserva restos de un torreón medieval, con su característica puerta situada en un alto, y su fisonomía rectilínea siguiendo el antiguo paño de muralla:






En esta calle nació en 1885 el escitor, diplomático y ensayista hispano-cubano 

Alfonso Hernández Catá:







viernes, 20 de marzo de 2009

Primeros documentos históricos de las Arribes salmantinas



























Tradicionalmente se ha considerado que los primeros documentos históricos de las poblaciones de las Arribes salmantinas procedían muy tardíamente de la segunda mitad del s.XVI, y ello era debido a la composición de los archivos municipales o parroquiales, que se comenzaron a redactar en dichos años.
La digitalización abundante de libros y archivos que se viene produciendo en los últimos años, ha venido a traer luz en este asunto, y a situar la historia de nuestros pueblos en su verdadera cronología, y a que podamos rescatar parte de su historia.
Las primeras noticias que tenemos de señoríos y andanzas caballerescas en estas lindes fronterizas datan de mediados del s.XII, en tierras de Berrueco-pardo, Bilbestre y el Carpio:
“El Rey Don Alfonso llamó a Nuño Gil el gran caballero de Auila, que fuese a combatir con él… É a la guerra que ovo con el Rey de Leon sirvieronle, otrosi, bien e lealmente. Tovieron castellanos en el reyno de Leon:
Blasco Muñoz el Soberbioso tobo el Carpio
É Nuño Mateos Monterreal é al Pablo é Berrueco Pardo.”
Estos caballeros vencieron al Concejo de Salamanca, el día que el rey don Alfonso venció la batalla de Úbeda, es decir en el año 1212.
De esta época data el primitivo castillo de Berrueco-pardo que pasó por muchas vicisitudes a lo largo de su historia: entre los años 1167 a 1184 figura como tenente de los concejos de Zamora, Salamanca y Ledesma el Conde Armengol VII, de estos años data la concesión del fuero a la villa de Barrueco, que pasaría en tiempo muy breve a la Orden de Santiago. Ya en 1220 las aldeas de Berrueco pardo, Pelayo (Alpalio) y Saucelle pasan al poder de la Orden de Santiago, a pesar de la fuerte oposición del Concejo de Ledesma.
Las primitivas aldeas del Concejo de Villa y Tierra de Ledesma, ya tenían hacia 1265 la suficiente entidad como para buscar la financiación de la construcción de sus nuevas iglesias, y esta información ha sido estudiada recientemente por el profesor Bienvenido García Martín. Se trata de la primera lista de poblaciones conocida hasta ahora. El documento empieza:
“Summa Libro a todos los préstamos que la iglesia Catedral de la Ciudad de Salamanca ha e tiene en la dicha ciudad e en sus tierras e término e en la villa de Ledesma e su término e en la villa de Medina e en su término e en la villa de Monleón, los cuales comienzan de esta manera”.


En concreto, con referencia a las tierras de las Arribes son:
Almendra, Travanca, Cabeça de Framontano, Villarino, Perenna, Bidola, Penalfange, Fontes, Cabeça de Caballo, Villar, Simirera, Aveto, Massoco, Sarça de Canosapo, Corporario, Aldeadávila, Mieça, Bilvestre, Barruecopardo, Sazele, Villabonos, Robredo de la Casa, Milana, Saldenna, Valderrodrigo...
Y otras localidades del entorno de Vitigudino:
Barteo, Bartillino, Allazares, Villar de Ciervos, Robredo Fermoso, Valsalabroso, Sanchón, Gadramiro, Elvira Godino, Ecra, Moronta...
Seguramente nuestros lectores identificarán fácilmente en nuestra geografía salmantina gran parte de estas poblaciones, aunque no todas... ello es debido a que muy pronto, ya en el s. XIV empiezan a despoblarse algunas de ellas: Penalfange, Simirera, Aveto, Robredo de la Casa. En el entorno de Aldeadávila se tienen contabilizados por los documentos históricos algunos de ellos: Quadrilleros, Alcornocal, La Revilla de Aldeadávila, Robredo o Robledo, etc.
Pero muy pronto, todas las localidades que posteriormente (s.XVII) conformarían la comarca de La Ribera, iban a ser testigos de la disputa entre infantes de la Corona de Castilla y del Concejo de Ledesma; nos estamos refiriendo a los años de 1290 a 1322, a las Cortes de Castilla que se celebran repetidamente entre Burgos y Valladolid, el texto es el siguiente:
“Otrosí que las villas é los logares que fueron de Don Alfonso fijo del Infante Don Fernando, é de Don Sancho fijo del Infante Don Pedro, que son Beiar, é Montemaior, é Miranda, é Granada[1], é Galisteo, é Alba, é Salvatierra é Ledesma con todos sus términos, que estas dichas villas que non sean dadas a Reynos, nin á infanzones, nin á ricos omes, nin á cavalleros, nin á los dichos Don Alfonso nin á Don Pedro que se lama fijo de Don Sancho, nin á ninguno de los regnos nin de fuera de los regnos, nin dean metidos á juicio, mas que finquen Reales segunt en tiempo del Rey Don Fernando que ganó á Sevilla.
Otrosí confirmamos al concejo de Ledesma que haian sus aldeas que son estas: Penna, Villarino d’Arias, Darlos, La Cabeza de fuera mercados, Aldea d’Auila, Mieza...”
La reclamación de los dos procuradores de Ledesma ante los regentes del reino está fundada, como luego ocurriría tantas veces en la Historia de esta tierra, en la no devolución de tierras por parte de algunos señores feudales, en este caso del infante Sancho Pérez, salmantino.


En esta tierra de las Arribes, al igual que en otras comarcas históricas de nuestra provincia, se han producido muchas vicisitudes históricas, que han influido notablemente en su desarrollo posterior, y que empezamos por fin a conocer, historias que tienen que ver con la expulsión de los judíos de Ledesma y Vilvestre, de regidores que se acastillan en Pereña, de nobles que intentan amedrentar a las gentes de Masueco y Aldeadávila, de las vicisitudes de familias moriscas en esta última población en 1590, de curas-Licenciados que reclaman ante el propio rey Fernando el Católico, etc.

[1] Granadilla, Salamanca.



Gótico isabelino de principios del s.XVI, procedente de las Cruces de Santiago. Eran el símbolo de las Cofradías religiosas y de cultos del Renacimiento.