Cine en las Arribes del Duero

Cine en las Arribes del Duero
Doctor Zhivago, La Cabina, Del Pirineo al Duero...

Mapa de La Ribera del Duero en 1641, durante la invasión portuguesa

Cascada del Remolino. ARRIBES DEL DUERO

viernes, 13 de abril de 2012

Las Eólicas incrementan la producción de las grandes Centrales Hidráulicas

España es uno de los grandes productores de electricidad en base a la generación Eólica, llegando en algunos momentos a más del 40% del total de generación.

Esta gran producción eólica tiene sus inconvenientes, pero también ventajas: todo depende del nivel de consumo, de la curva de consumo que controla REE.



Una de las ventajas, es que por las noches desciende el consumo de una manera significativa -sólo consumen las industrias de fabricación continua, alumbrados públicos, y un pequeño consumo en los hogares-, pero la eólicas continúan generando electricidad gracias al viento. Para no ordenar su desconexión, se utilizan las grandes centrales hidráulicas como Aldeadávila y Villarino-Presa de Almendra en Salamanca, que utilizan dicho exceso de producción elevando agua a los embalses superiores.


Presa de Aldeadávila desembalsando por sus compuertas de superficie "a tope". Fuente: IBERDROLA web.

Así, en el Sistema Duero, dos macro-turbinas, convertidas en bombas de aspiración elevan el agua por la noche desde el embalse de Saucelle de la Ribera al pantano de Aldeadávila, y las de Villarino II al embalse de Almendra, un gran lago energético en la reseca Comunidad de Castilla y León.



Por el día, y en momentos de gran demanda, o cuando se requiera mejorar las características de la red entran en funcionamiento las turbinas de Villarino  y Aldeadávila de la Ribera, pudiendo regular con sus distribuidores las potencias más adecuadas, un lujo de calidad en la generación de energía, y gracias a las aguas del Duero .

Éste es el funcionamiento básico que logra optimizar ambas producciones estrella la Eólica, y la Gran renovable de estas centrales Hidráulicas.

Para ver fotos de la Construcción de las dos Centrales de Aldeadávila SALAMANCA puedes entrar en esta dirección:






Caverna de la Central de Aldeadávila en 1959

Nota: algunos autores sitúan erróneamente esta fotografía en la Central de Villarino de los Aires, construída 15 años después. Véase la revista "Emociones" que publica periódicamente la Diputación de Salamanca.

Las siguientes fotos, están tomadas de fotogramas de los videos de construcción de Aldeadávila, propiedad de Iberdrola, y con la característica voz del presentador Matías prats padre.

Finalizando el montaje de cables, en 1962. Central de Aldeadávila


Arranque "no oficial" de uno de los grupos generadores en 1962, con gran número de trabajadores y directivos de Iberduero


Banderas en la inauguración oficial de octubre de 1965. En primer plano las españolas y al fondo las portuguesas, puesto que el mismo día se inauguraron las centrales de Aldeadávila y la de Bemposta (en Mogadouro).

jueves, 12 de abril de 2012

VILVESTRE: ¡queremos vida no muerte escondida!

Así rezaba una de las pancartas de la enorme concentración que tuvo lugar en la Plaza mayor de Aldeadávila de la Ribera, creo que el día 2 de abril de 1987, durante la retención que tuvo lugar en el Ayuntamiento del pueblo, del vicepresidente de la Diputación de Salamanca LUIS CALVO RENGEL.



La Gaceta de Salamanca ha publicado el día 4 de abril, coincidiendo con el 25 aniversario de la liberación de este dirigente socialista un interesantísimo vídeo de 32 minutos


En este video se puede ver a parte del grupo que retenía a Luis calvo, y que no tuvieron inconveniente en ser filmados y conceder voz de protesta, declaraciones del alcalde de Aldeadávila de la Ribera LUIS MATA HERNÁNDEZ, declaraciones del diputado provincial por el PSOE en las que declara estar de acuerdo con las protestas...pero sobre todo el enorme gentío, la concentración de todas las gentes de La Ribera de salamanca...se ven un ataúd, y destacan los grupos de Aldeadávila, de Vilvestre, de Saucelle de la Ribera...


Voy a tratar de leer algunas de las pancartas, porque los textos son bien significativos.















miércoles, 11 de abril de 2012

Una fotografía de éxito D.O. Arribes del Duero

Qué duda cabe que contemplar viñedos en un ambiente mediterráneo, entre riscos imposibles y cañones como el del Duero Douro es algo que llena la vista, y que resulta sorprendente. Se trata -nuestra denominación de origen D.O. Arribes del Duero- de una marca enclavada en unas tierras similares al Douro Vinhateiro de la Región "Alto Douro" portugués, pero con unas variedades autóctonas de uva, y unas cualidades afrutadas que la hacen distinta, aunque el paisaje tenga bastantes similitudes.



La fotografía en cuestión, que la realicé en agosto de 2010, ha tenido éxito, sin duda...después que que la insertaran en Wikipedia en la página del Parque natural de las Arribes del Duero:


Esta foto fue subida a Flickr previamente, desde nuestro Blog:


Únicamente lamento no haberla realizado con una cámara mejor con mayor definición. Representa las viñas en Corporario de la Ribera, junto a la comarcal SA-314, que comunica a Vitigudino con el corazón del parque Natural, muy cerca de la Raya con Masueco de la Ribera: en un plano intermedio, sobre el Cañón del Duero sobresale el enorme Peñón del Barrueco, "El Castillo de Pereña de la Ribera", y al fondo en una ladera soleada, las blancas casas de Fermoselle, en Sayago.

Más páginas que tratan de nuestros vinos y nuestro Parque Natural la usan...


En aquel mismo agosto de 2010, publiqué más fotos de nuestras preciosas y valiosísimas viñas -algunas con 105 años de edad-, pero no han tenido tanto éxito. La red escoge...


Viñas al sur de Aldeadávila de la Ribera, a las vistas de la Serra de Mogadouro

Muy cerca de aquí -a 100 metros- se encuentra una de las Bodegas más afamadas, y en la que se puede comprar estos vinos sugerentes y afrutados, y que se llama precisamente "Bodega Arribes del Duero", por haber sido la primera, y lograr introducir el nombre que después generaría la Denominación de Origen.

martes, 10 de abril de 2012

Los "Guardianes del Viernes Santo"

Cada localidad, cada Villa de las Arribes tiene sus tradiciones antiguas en la Semana Santa, sus peculiaridades que la hacen distinta y única.

Por ejemplo, en la comarca de la Ribera del Duero, se mantiene la tradición de custodiar durante el Viernes Santo las imágenes que después se van a procesionar. Esta función la realizan "Los Guardianes".

Una ermita, una iglesia como El Humilladero del Santo Cristo de ALDEADÁVILA DE LA RIBERA, cobra especial importancia durante la Semana Santa aldeavileña, y el día clave es el Viernes Santo en el que durante todo el día, en la plaza junto a la Cruz se custodia a "Jesús Crucificado", encargándose de ello dos hombres de la "Cofradía de la Vera Cruz". Esta Cofradía es la más antigua de esta Villa, y en su Archivo Parroquial ya se conservan normas de su funcionamiento a fines del siglo XVI.


Esta foto, tomada por "Fotografía Iglesias" de Vitigudino, es de mediados de los años 80, y las vendía Iglesias durante la Semana Santa, ya el viernes...


lunes, 9 de abril de 2012

Nuevas fotos de las manifestaciones en la Ribera -IPES 1987

Diversos autores publicaron el pasado 3 de abril fotografías y comentarios sobre el fracasado cementerio nuclear IPES que la Sociedad Estatal ENRESA tenía previsto, hace 25 años, haber levantado en la frontera del Duero salmantina.



Las protestas y concentraciones fueron muchas, de todos los pueblos, aunque ahora a los más jóvenes les suene esto...imposible.

Recuerdo de aquella época son todavía las pintadas que aparecen por nuestros pueblos. Estas dos están en las paredes del antiguo matadero cárnico de San Marcos, en Aldeadávila de la Ribera, ARRIBES DE SALAMANCA.




Este antiguo matadero, que tuvo mucho ajetreo, es actualmente la Sede de la Sociedad de cazadores de este pueblo, y seguro que cuando su Ayuntamiento se anime a repintar el edificio -25 años- desaparecerán para siempre estas huellas de un pasado agitado.

Esta otra fotografía, tomada en una acampada en el Llano de la Bodega, punto muy cercano al salto de Aldeadávila de la Ribera es muy significativa:

"El Gobierno nos ha dicho que los planes no van a cambiar; nosotros le decimos que lo piense o lo tendrá que lamentar".


jueves, 5 de abril de 2012

ABRIL, aguas mil !!!

Ahora que ha vuelto la lluvia, y ese olor tan agardable a flores mojadas, a ese ozono tan oloroso, me cuenta la recitadora Josefa Gallego (Aldeadávila de la Ribera, 1919) esta copla de su mocedad:

Abril, aguas mil
que cojan en un barril.



Sorprendente, verdad?.
Yo creo que significa, que por mucho que quiera llover, el agua cabida entra en un barril.

Que paséis buenas fiestas en todos nuestros pueblos de LAS ARRIBES DEL DUERO.


Brumas en el "Picón de Felipe" junto al salto de Aldeadávila de la Ribera

ARCO IRIS en el Gran Cañón del Duero, junto al Picón de Felipe.

lunes, 2 de abril de 2012

Por la FRONTERA DEL DUERO: La Ruta de LA VERDE

Parece que no pasa el tiempo por esta singular tierra de Las Arribes. Diez años después, esta publicación "Por la Frontera del Duero" continúa teniendo plena vigencia.


Gracias a nuestros amigos de La Peña "El Lagarto" de La Zarza de Pumareda:


La ruta de La Verde



El convento franciscano, entre brañas y farallones


EN AQUEL PUEBLO, CUENTA LA LEYENDA, VIVÍA UNA HERMOSA DONCELLA CRISTIANA QUE SE DEDICABA AL PASTOREO. UN MORO RICO SE PRENDÓ DE SU BELLEZA Y, UN DÍA, VIÉNDOLA SALIR AL CAMPO, DANDO PARTE A OTROS MOROS, SALIERON EN SUS CABALLOS EN BUSCA DE MARINA, COMO ASÍ SE LLAMABA LA PASTORA.








Dicen que cuando los sabios hablan, los ignorantes hemos de callar y pasar desapercibidos. Por eso, como turista de ciudad, viajero intermitente por los pueblos de esta Salamanca desconocida, siempre hallo alguien que, bien sea por haber nacido en el corazón de nuestra tierra o por recorrerla a pie desde hace años, la conoce y ama como si la hubiera traído al mundo.


Eso me sucedió con Eusebio Fernández, profesor de Inglés en el Instituto de F.P. de Alba de Tormes.


Cada piedra, más si se mueve en Las Arribes, tuvo a Eusebio encaramado a ella, indagando, con la pasión del que nació y quiere morir en Aldeadávila –la Aldea que pone coronas junto al Duero- en la historia o en la intrahistoria de estos pueblos de frontera.


Corretean las carreteras, en forma de serpiente, a lo largo de estas riberas inaccesibles por sus muchos puertos; Saucelle la del Salto, Vilvestre la del Taller Neolítico, La Zarza de Pumareda, y por fin, la Aldea de los Picones – del Fraile, de Felipe- la Aldeadávila de la Ribera.


Me pregunto si esta ruta para los domingos podría ser, a diferencia de otras, una travesía por los corazones de la gente de nuestros pueblos, la intrahistoria de tantos Eusebios con las costillas amarradas al terruño quieren redescubrir a fuerza de subir peñascos y consultar archivos.




Y con él, o mejor, gracias a él, contaré la Historia de Santa Marina de La Verde, del mismo modo que él me la hizo llegar, garabateada de su puño y letra. La ruta en sí misma, la forma de llegar desde Aldeadávila, si queréis la dejamos para otro día:


“Cuatro leguas distante de este lugar de La Verde, hacia Levante, se hallaba un populoso lugar llamado Las Uces. España vivía en la opresión inquieta de los moros, y este pueblo –el de Las Uces- era uno en el que la morisma dominaba toda la ribera del Duero, pero no así las breñas y los farallones de las laderas del mismo río, por ser tierra costosa para el cultivo, manteniéndose así inhóspita e inculta.






En aquel pueblo, según cuenta la leyenda, vivía una hermosa doncella cristiana que se dedicaba al oficio de pastorear. Un moro rico se prendó de su belleza y, un día, viéndola salir al campo, dando parte a otros moros, salieron en sus caballos en busca de Marina, como así se llamaba la pastora.




Marina, percatándose de las intenciones del moro, salió corriendo – o volando como dice la leyenda- río Uces abajo, hasta el término de La Zarza. Allí tomó el regato del Pinal (hoy Rupinal) que va a morir al Duero entre los términos de Mieza de la Ribera y Aldeadávila.


Debió llegar Marina exhausta hasta la misma orilla del caudaloso Duero y-dice la leyenda- que, rogando a Dios, se dirigió a una peña diciendo: “Ábrete Peña sagrada, que llega Marina cansada”.


Los moros, de vuelta al pueblo de Las Uces, informaron que Marina quedaba encerrada en una peña, en las riberas del río.




La noticia corre de boca en boca, de moros a cristianos, y se empieza a llamar a esa Peña: “La Peña de la Marina cristiana”.


El regreso de los cristianos


una vez expulsados los moros de castilla volvieron los cristianos, poblando la tierra de salamanca y el Condado de Ledesma, y se acuerda edificar una ermita en la soledad y desierto de la Peña Marina








Con el nombre de Nuestra Señora del Pomario o Manzaneda, debido a lo frondoso del lugar y a algunos manzanos silvestres de la zona.



Volviendo a la historia, los Condes de Ledesma y otros nobles, muchísimos años más tarde, deciden hacer una cacería por este inculto y breñoso lugar.


Los perros, con un finísimo olfato, llaman la atención de sus dueños al ladrar con insistencia en la boca de una cueva en la que, con sorpresa de todos, se hallaron los huesos, perfectamente ordenados, de un cuerpo humano.


Y lo que desde los moros había sido fábula, cosa inventada, ahora se transforma por estos mismos huesos pregoneros de la verdad en cosa cierta.


En toda La Ribera se empezó a llamar a aquel lugar como Santa Marina, y quedó la Ermita y restos de la santa a disposición de los Condes de Ledesma.





San Francisco de Asís


Pasan los años y, en el 1213, llega el seráfico San Francisco a España, a fundar conventos. Estuvo dos meses en Ciudad Rodrigo, donde funda el Convento de San Gil.


Algún tiempo después, hallándose los Condes de Ledesma en Ciudad Rodrigo, invitan a los religiosos de ese convento a tomar posesión del Eremitorio de Manzaneda o del Pomario y de Peña Marina. Y como tales en su oficio, los religiosos iban y venían de Ciudad Rodrigo a Aldeadávila, siendo de notar que eran muy pocos en número, tres o cuatro. Así estuvieron más de 200 años.



La Bula

La Ermita ya amenazaba ruina –piensen la de años que han pasado- y los Condes determinaron repararla, comenzando ésta en el 1445 en tiempos del Papa Nicolás V, quien concedió indulgencias a los que ayudaran a levantarla y repararla.


Este mismo año de 1445 es nombrado Papa Calixto III, papa español que expide la Bula en la que llama “Santa” a la venerada doncella Marina. A partir de la Bula deja de llamarse el lugar “Nuestra Señora de Manzaneda” y pasa a denominarse “Santa Marina de la Verde”.



Sigo en los folios de Eusebio, en su despeñadero de historias apasionantes y santas, avanzando en los años hasta 1710, contándome, con lujo de detalles, cómo desde Portugal se bombardeó el lugar de La Verde. Y la imaginación me vuela sobre este papel que copio, viéndole ya arqueando el brazo para simular la trayectoria de la bala, o silbando, o persiguiendo hasta el sonido del cañón enemigo para ilustrarme esta ruta por la historia.



En 1710 es bombardeado desde el lugar de Lagoaça, del vecino reino de Portugal, por Millork Burac, oficial inglés auxiliar del rey D. Pedro II de Portugal, cuando pasaban las tropas desde la plaza de Miranda do Douro hacia Almeida. Por suerte, las piezas de artillería, bombas y granadas, no impactaron ninguna en el convento.


En el siglo XIX el Convento es abandonado con la exclaustración, y el vergel de la Huerta pasa a un vecino de Aldeadávila, a Pedro Pereña Caballero.


En el año 1907, el Convento no tenía dueño y se encontraba ya en ruinas. Si bien, la huerta y sus olivares seguían en propiedad de Pedro Pereña.


Y por fin, en 1960, es reconstruido para Hospedería por Iberdrola hasta los días actuales.




Ésta es la historia, según me la cuentan de esta hospedería, junto a la Presa de Aldeadávila.


Juzguen los lectores si mereció la pena.


Texto: Eusebio FERNÁNDEZ y Carlos DOMINGO GARCÍA.


Fotografía: C. DOMINGO.


sábado, 31 de marzo de 2012

DR. ZHIVAGO 23 fotos en ALDEADÁVILA -1

23 FOTOS del filme DR ZHIVAGO en LA PRESA DE ALDEADÁVILA

Si tienes facebook, puedes descargarte estas bellísimas fotos de su rodaje, en julio de 1965.



David lean, su director sabía bien cómo ambientar la película. ¿Estuvieron Julie Christie y Omar Shariff en Aldeadávila?. Esa era la pregunta que nos hacíamos todas en el pueblo...





viernes, 30 de marzo de 2012

Este fin de semana: ¡SALAMANCA!!

Este fin de semana puedes escoger entre una ruta de senderismo por los molinos de Las Arribes en Cabeza del Caballo (31 de marzo Marcha al río Las Uces, que es el que forma la Cascada del "Pozo de los Humos")


o, si te gusta más el fútbol, puedes hacerte una foto con la Copa del Mundo de la Roja en la Plaza de la Concordia, en una exposición itinerante con Vicente del Bosque e IBERDROLA en la Plaza de la Concordia -viernes 30, sábado 31 y domingo 1 de abril-:



Visita la web:

martes, 27 de marzo de 2012

Una mirada a Miguel de Unamuno y a Las Arribes

Mirada pensativa de Luciano González Egido, Salamanca 1928.

Luciano González Egido (Salamanca, 1928), oriundo de Hinojosa de Duero.



Premio de las Letras de Castilla y León 2004. Se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad de Salamanca con una tesis sobre Baltasar Gracián y fue profesor adjunto en aquella facultad durante varios años, hasta que le expulsaron de ella por razones políticas. Fue editorialista emboscado en Pueblo, cineasta de alquiler y dirigió la revista Cinema universitario.


Cultivó el ensayo y el periodismo cultural, del que son buen ejemplo Salamanca: la gran metáfora de Unamuno (1983), Agonizar en Salamanca (1986), sobre los últimos meses de Unamuno, La Cueva de Salamanca (1994), sobre la cripta del esoterismo español, y la biografía Miguel de Unamuno (1998).


Sus libros sobre Unamuno esclarecen más que cualquier otra mediación la silueta intelectual y la asfixia del escritor apresado en el tremedal de la Salamanca bélica. Su primera novela, El cuarzo rojo de Salamanca (1993), premio Miguel Delibes, es un fresco de la ciudad asaltada por las tropas napoleónicas, que recupera los afanes de la vida cotidiana hace doscientos años y supuso la consistente irrupción de un narrador en plena madurez.


El corazón inmóvil (1995) se demora en el universo cerrado de una comunidad religiosa. Tuvo el Premio de la Crítica como mejor novela de aquel año.


La fatiga del sol (1996) es un hermoso texto sobre los Arribes, aquel universo fronterizo y fascinante a menudo devaluado por la calderilla turística. El amor, la inocencia y otros excesos (1997) es una novela itinerante y La piel del tiempo (2002), quizás su obra más ambiciosa, es una fiesta de la imaginación y del lenguaje, un friso narrativo minado de guiños literarios, una novela coral de alto voltaje: la fascinante y mágica historia de ocho siglos de la ciudad del Tormes.


Cuentos del lejano oeste (2003) reúne una colección de relatos de extensión creciente –oscilan entre el leve apunte en dos palabras del primero y las diecisiete páginas largas del último- ambientados, como La fatiga del sol, en el territorio rayano del poniente salmantino, en el picón de Hinojosa de Duero. En 2004 publicó Veinticinco historias de amor (y algunas más), que son en realidad 33 relatos escritos con una precisión de cirujano del lenguaje. Su última obra hasta el momento es Los túneles del paraíso (2009), novela coral que narra la construcción el ferrocarril entre Salamanca y Portugal en el último tercio del siglo XIX.


Luciano G. Egido es autor de una obra contrastada, poblada por personajes singulares, que ofrece un fresco vigoroso de los pasajes más conflictivos cruciales de nuestra historia con un estilo exigente y muy personal. La ventaja de la madurez intelectual le otorga una independencia absoluta a la hora de abordar con riesgo nuevas fórmulas narrativas. Su eclosión tardía, con los 65 años cumplidos, lo convierte en un habitante de los apéndices en el tratamiento de una generación con la nómina de nombres muy cerrada.


Arribes en HINOJOSA DE DUERO, admiradas por Luciano Egido

AGONIZAR EN SALAMANCA, DE LUCIANO G. EGIDO



POR CHRISTOPHER DOMÍNGUEZ MICHAEL

http://www.letraslibres.com

La escena ocurrida en el paraninfo de la universidad de Salamanca, ese 12 de octubre de 1936, cuando don Miguel de Unamuno dió al traste con la Fiesta de la Raza a la que había sido invitado en representación del generalísimo Francisco Franco, es uno de los momentos emblemáticos del siglo XX.


Garrapateada en el reverso de una carta que llevaba consigo y que le había escrito la suplicante mujer de un pastor protestante por cuya vida no pudo interceder, la intervención de Unamuno contiene y conjuga el drama entero de los intelectuales fascinados y repelidos por la tiranía moderna.


Famoso por su admonición central –“vencer no es convencer”– y más célebre aun por la respuesta luciferina del general Millán Astray, que golpeaba la mesa con su única mano hasta que pudo interrumpir al filósofo y gritar “¡Mueran los intelectuales! ¡Viva la muerte!”, el discurso de Unamuno es una frontera en el tiempo, el momento en el que los clérigos decimonónicos, de alguna manera inocentes en su adicción erudita por Marx o por Nietzsche, se descubren culpables y empiezan a vivir agónicamente, como diría Unamuno.


Del paraninfo, salió Unamuno del brazo de Carmen Polo de Franco para morir apenas ochenta y tantos días después, el 31 de diciembre. 1936 no fue cualquier año: iniciaba la guerra de España y las purgas en Moscú.


El Románico Atlántico, en el punto más alto de Hinojosa de Duero

Agonizar en Salamanca, del novelista salmantino Luciano G. Egido, es un libro que va camino de convertirse en la obra clásica sobre la sorprendente agonía de Unamuno, su lucha, victoriosa al fin, por justificar toda su paradójica filosofía en un gesto imborrable que lo colma de sentido. Egido cuenta, y cuenta muy bien, ese último acto en la vida de Unamuno en el cual será destituido dos veces como rector vitalicio de la Universidad de Salamanca: el 22 de agosto, por la República, mediante decreto firmado por el presidente Manuel Azaña, y el 14 de octubre, por el régimen sedicioso, que además lo hizo expulsar de la universidad misma, del ayuntamiento y del casino, a donde el viejo –se diría que Unamuno es el viejo por antonomasia– se presentó la tarde del 12 de octubre y de donde lo echaron sus aterrados contertulios.


Unamuno, hasta la víspera, había colaborado de manera pública y entusiasta con la rebelión. El filósofo abandonó horrorizado la causa de la República cuando la vio desvirtuada por el Frente Popular, cuyas tropelías anticlericales le causaron un horror pánico originado, también, en el vehemente antimarxismo del viejo y en su execración personalísima de la persona de Azaña, a quien llegó a recomendar el suicidio como acto patriótico.


La Segunda República representaba para Unamuno la anarquía de las masas, el dominio de Bakunin, la consumación del nihilismo que extraviaba al español, el culmen de sus dolores, una afrenta íntima.


En el motín africano del 17 de julio creyó ver Unamuno un pronunciamiento a la usanza de aquellos del siglo XIX que habían coloreado su infancia en el País Vasco.


Pero se despertó bien rápido de su sueño don Miguel, tal cual lo sugiere Egido, y se acicaló para recibir en la cara el golpe helado del nuevo siglo, de sus persecuciones y matanzas inverosímiles. Ya en abril de 1933, ciertamente, Unamuno había predicho su propio destino con tanta clarividencia que no es dudoso suponer que le habría echado una mano:


“El que tenga fe en el espíritu, es decir, en la libertad, aunque perezca también ahogándose en el torbellino de la contrarrevolución, podrá sentir, en sus últimas boqueadas, que salva en la historia su alma, que salva su responsabilidad moral, que salva su conciencia. Su aparente derrota será su victoria.”


Con el nervio de los buenos libros breves, entre los que resalta Los últimos días de Kant, de Thomas de Quincey, como modelo de la biografía que se ocupa de dilatar al máximo los meses, los días y las horas, Egido registra la mudanza en el paisaje del alma de Unamuno.


En agosto, en carta a un amigo belga, Unamuno se acusa filosóficamente de aquello que había criticado desde la primera página de El sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos (1913), de haber deseado “salvar la humanidad sin conocer al hombre”.


Mientras Unamuno bendecía públicamente a Franco (quien a diferencia del general Emilio Mola le fue simpático hasta el fin), la prensa republicana fue pasando del azoro a la indignación y el 21 de agosto un antiguo amigo suyo, el escritor soviético Ilya Ehrenburg, lo maldecía en un artículo que dio la vuelta al mundo.


Pero junto a las abominaciones públicas empezó a trabajar la conciencia, la mala conciencia, de Unamuno, que a diferencia de otros tantos intelectuales comprometidos (los unos y los otros dirá él mismo, refiriéndose a los marxistas y a los fascistas) se fue quitando la venda de los ojos y cuando pudo ver lo invadió la cólera.


En la correspondencia cotidiana y a través de entrevistas personales, Unamuno expresa la repugnancia que le causa la creciente represión en la retaguardia, la furia antintelectual de los falangistas y aquella sed de sangre que, en su testimonio, se mostraba con escándalo en las “vírgenes solteronas” que se presentaban, ganosas, a presenciar las ejecuciones de republicanos, liberales, masones, socialistas y comunistas. En esas fechas se entrevista el filósofo-poeta con Franco, entonces pertrechado en Salamanca, y le pide clemencia para algunos inocentes. A tiempo se dio cuenta Unamuno, él que había predicado la guerra civil de las conciencias y que por ello se sentía mortalmente culpable, de que la guerra de los nacionales no era contra el bolchevismo, sino contra el liberalismo.


Después del acto en el paraninfo, los insultos contra Unamuno cambian de bando y son tantos y tan crueles como los lanzados semanas atrás desde el bando republicano. El fascista se transforma en rojo y aquel que traía “la infección del medievo en su sangre reaccionaria” se convierte, de un día para otro –y vaya día– en la personificación del encubierto y del encubridor, del hipócrita y del falso amigo, “el pseudo intelectual liberal-masónico”.


Los falangistas llamaron a despojar al anciano de su propia filosofía. José Antonio Primo de Rivera, el hijo del dictador que Unamuno había combatido en los años veinte, consideraba como propio y nutricio el pensamiento de Unamuno.


El mérito de Egido, en Agonizar en Salamanca, no es tanto la reconstrucción de los hechos sino la puesta en escena del drama que se desenvolvía en la mente del escritor vasco durante los días posteriores al 12 de octubre. “Yo soy liberal; yo no puedo combatir al liberalismo; yo no puedo cambiar mi liberalismo por ninguna de las zarandajas de ahora”, le dice a un amigo falangista, “me acongoja el porvenir de la inteligencia entre nosotros. Aunque el mundo entero se orientase a favor de los regímenes antiliberales, por eso mismo yo sería liberal, cada vez más liberal. ¡Cómo iba yo a colaborar en la doctrina fascista en España!” “Estoy solo como Croce en Italia”, le dice Unamuno a otro.


Pide al nuevo rector de Salamanca que le mande un bedel en busca de los libros tomados en préstamo a la biblioteca universitaria. No los quiere devolver personalmente para no exponerse al ridículo o ultraje de verse seguido en la calle por el policía que le han puesto en la puerta de su casa. A un corresponsal le explica que “el grosero catolicismo tradicionalista español apenas tiene nada de cristiano...”


Se murió Unamuno mientras platicaba con un discípulo y murió en estado de perfección y, por más que su publicitada egolatría (o yoísmo) hubiese soñado ese desenlace, nada, sino esa intrahistoria a la que él se confió, hubiera podido prefigurar un final tan noble. Se pueden leer muchas cosas acerca de Unamuno, sobre el melodrama de la excepcionalidad ibérica, el trance del católico que no se atrevió a ser protestante, sobre el desprecio contemplativo de la ciencia y el quijotismo evangélico, la dudosa calidad liberal de su liberalismo y sobre su equívoco lugar, primero en la izquierda y luego en la derecha, pero nadie, ninguno de los intelectuales que atravesaron los años treinta del siglo XX llegó tan puntualmente a la cita y ningún otro hizo tan bien lo que tenía que hacer como Unamuno.


Ya se escribirá la gran biografía de Unamuno, esa que siempre nos hace falta para poner a juicio el sentimentalismo y la retórica obsequiosa que su figura atrae y cultiva. Pero mientras llegue ese libro, Agonizar en Salamanca, de Luciano G. Egido es una respetuosa estela en su memoria.



Muerto Unamuno, dijo José Ortega y Gasset en su nota necrológica, se impuso en España un silencio atroz. El mismo silencio que cubriría Europa, de este a oeste, durante los años que siguieron. Podría decirse que aquel silencio comenzó tan pronto como callaron a Unamuno en Salamanca.

Puedes descargarte el doc completo en pdf, aquí:



lunes, 26 de marzo de 2012

España invoca la sequía en el Convenio de la Albufeira, con Portugal


El hecho de que este año pluviómetrico 2011-2012 sea el más seco, con menores precipitaciones desde el año 1940-1941, ha forzado al Gobierno de España a invocar el régimen extraordinario de sequía contemplado en el Convenio Internacional de La Albufeira, un hecho que no es visto con buenos ojos, por parte de las autoridades de nuestra vecina Portugal.
En este sentido, la semana pasada en Antena 1 radio, hemos podido escuchar las manifestaciones de los alcaldes -autarcas- de los Municipios de Miranda do Douro y Torre de Moncorvo.


Los Valores comunes a ambos países que se pretendieron desarrollar en el Tratado son el Medioambiente, los Recursos hídricos, el Patrimonio Cultural de las regiones fronterizas...estas ideas, estas perspectivas de futuro han hecho necesidad de llegar a acuerdos comunes entre ambos países, que se han plasmado en diversos Tratados Bilaterales desde 1864.



El río Duero, la mayor cuenca fluvial de la Península Ibérica, se divide en tres tramos: el propio español, el interior luso y el común de más de 110 kms de cañones que une las provincias o territorios de Trás-os-Montes- Salamanca y Zamora.



La importancia del Valle del Duero como eje articulador de los dos países es cada vez más clara, si a los argumentos anteriores unimos el hecho de que las aportaciones hídricas de su Cuenca también es la mayor de la península, así como la superficie en Km2.


 El primer tratado amistoso moderno entre Portugal y España es el denominado "Trtado de Límites de 1864", que señala los recursos de los tramos fronterizos que deben usarse en beneficio mutuo. En el año 1866 se añaden los Anexos al Tratado, relativos a Proyectos en estos tramos fronterizos.

Todos estos valores importantes, pueden estar ahora en discusión, en unos tiempos complicados, y en los que la Naturaleza parece también "ponerse en crisis".

La gran reserva hídrica de los Embalses del Esla -Ricobayo- y de Almendra, juegan su papel, no sólo para sofocar nuestra sed en este verano, y para una producción hidroléctrica -que está cayendo ya un 30% con relación a los máximos del 2010-, sino también para alimentar las necesidades del Norte de Portugal...

La Cascada de Abicheiros, en el Parque Natural das Arribas do Douro, vista desde "El Picón de Felipe", ahora está prácticamente sin agua.
"El Gran Cañón del Duero", una imagen incríble de este gran río a su paso por Aldeadávila de la Ribera, salamanca, antes de la construcción de su Presa.

jueves, 22 de marzo de 2012

mogadouro (ho mogadoyro): Quando o blog é notícia...

Nuestra felicitación a nuestro compañero Antero Neto, quien desde Mogadouro, trabaja con verdaderas ganas por dar a conocer el rico patrimonio Cultural de nuestra Región, porque la Raya del Duero no son dos países, no son dos realidades, sino una única.

El Douro no nos separa, nos une. Parabéns!!!

mogadouro (ho mogadoyro): Quando o blog é notícia...



Fotografías del escritor, abogado y autor del blog Antero Neto.