Cine en las Arribes del Duero

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Doctor Zhivago, La Cabina, Del Pirineo al Duero...

Mapa de La Ribera del Duero en 1641, durante la invasión portuguesa

Cascada del Remolino. ARRIBES DEL DUERO

lunes, 30 de mayo de 2016

Riverana BALADAS CHARRAS

Por el autor Alejo Hernández, 1910. Libro: "SALMANTINAS" reproducción de JUAN CRUZ (facebook).

RIVERANA

"Era en Villarino
una oscura tarde,
una tarde mansa
sin luz y sin aire...

Silenciosamente

resignado y grande,
magnánimo, triste,
sin gestos ni alardes
se murió el buen rucio 
llevando vinagre.

Como una elegía

mansa, insinuante,
cantó dolorido
el viejo tío Carpis:

"Ya se muriú el burru

que acarreaba la vinagri...
¡Ya lo llevú Dios
de esta vida miserabroi!

¡Que turu, ru, rurú...!

¡Que turu, ru, rurú...!

Abuelo orgulloso con su nieto y su precioso mulo blanco en las eras de VILLARINO DE LOS AIRES.

¡Oh, pobre, buen rucio!

¡Qué fín ha tenido!
Al viejo tío Carpis
acaso le dijo
con los ojos tristes
cual dos pardos vidrios
que ya no andarían
por esos caminos,
que tal vez se vieran
por otros más ricos
sin llevar vinagre,
sin robar cabritos,
sin temer gitanos
ni escuchar aullidos...

¡Oh, pobre buen rucio!

¡Qué fin ha tenido!...

Él, "que era valienti"

él, 2que era mohinu"
él, "que era el aliviu
de todo Villarinu"!... 

¡Que turu, ru, rurú...!

¡Que turu, ru, rurú...!


Parejas de VILLARINO DE LOS AIRES, foto de MANUEL JERÓNIMO BARROSO. Publicada en facebook de "Grupo folklórico LA VERDE" DE ALDEADÁVILA DE LA RIVERA.

El buen rucio, el bueno del BURRITO DE VILLARINO, murió sin decir nada, sin protestar. Toda su vida sacrificado, trabajando, nada pidió, sino esas noches de pasto y descanso, sólo la mirada de su dueño.

Todo el pueblo de Villarinu dependía de él, y él humilde, nunca nada pidió, si acaso la mirada de su amo, esos ojos tristes y cansados. Al fin descansó el pobre.

Así eran nuestros animales, incluso sus dueños, esos viejecitos, y ancianas que vemos trabajando de sol a sol, si acaso arrancarle algo a esta dura tierra, siempre pensando en sus nietos.

Los ojos cansados, llorosos, si acaso se atreven a mirar, pero nunca nada piden...


Mozo de Aldeadávila de la Ribera, año de 1940. Con el traje ribereño junto a los muros de la TORRE. Foto de Manuel Jerónimo Barroso (Libro: "El traje regional salmantino").


Idem, "Hombre de Aldeadávila" junto a un portalón, año 1940.