Cine en las Arribes del Duero

Cine en las Arribes del Duero
Doctor Zhivago, La Cabina, Del Pirineo al Duero...

Mapa de La Ribera del Duero en 1641, durante la invasión portuguesa

Cascada del Remolino. ARRIBES DEL DUERO

jueves, 12 de junio de 2014

Pequeños secretos de la Presa de Aldeadávila (parte III). IBERDROLA

El día de la Fiesta mayor de Aldeadávila, ya hace casi 64 años,el 24 de agosto de 1955 se publica en "Tipografía Salesiana" de Las Palmas de Gran Canaria, un librito interesantísimo que trata de rescatar, con mucho acierto, gran parte de la tradición poética de Las Arribes, entonces llamada Ribera del Duero, y que se debe al esfuerzo de un religioso salesiano del pueblo, titulándose el librito:

"Florilogio poético y Miscelánea Riberana de Aldeadávila de la Ribera". 


Se realizaron dos ediciones en dicha editorial, en 1955 y en 1960.




El libro, publicado actualmente por la Oficina de Turismo y Centro de Visitantes de esta villa de Aldeadávila -Sr. Roberto Rodríguez-  rescata, además, el texto original de la Historia del Convento de La Verde y de Santa Marina, que iremos publicando próximamente.

También aporta fotografías de mayo y junio de 1955, en los que ya se encontraba en funcionamiento la ataguía de  desvíode la Presa de Aldeadávila, de 30 metros de altura, y el túnel de desvío del Duero que pasaba por tierras portuguesas, en Bruçó -MOGADOURO-.







Con estas fotografías queremos aclarar las fechas de diversos hitos en la Construcción de la Presa Central de Saltos del Duero:

  1. En 1905 ya estaba confeccionado el primer proyecto apara la Central de Aldeadávila, y el ferrocarril por la Ribera salmantina.
  2. En 1906 Vicente Augusto Godinho recorre los pueblos de la Ribera, celebrando reuniones, tratando de conseguir permisos.
  3. En 1948, coincidiendo con las obras del pantano de Saucelle de la Ribera, comienzan los primeros trabajos de aproximación al Duero en Aldeadávila.
  4. En junio de 1955 ya estaban construidos los accesos, el puente que unía Bruçó con la futura Presa de Aldeadávila y la carretera a la Zarza de Pumareda.
  5. Antes de dicha fecha ya se han iniciado los túneles de la caverna de central, donde se montarían después todos los equipos mecánicos y generadores.
  6. Entre 1955 y 1956 comienzan los trabajos de limpieza de rocas y preparación de las paredes de la Presa de Aldeadávila.
Estado de las obras en abril de 1958:










14 años después, en agosto de 1972 durante el rodaje de "La Cabina" cuando aquella marea humana de hierros, máquinas, camiones, grúas, ruido y trabajadores ya se había marchado. Se puede ver el pésimo estado del firme en la carretera que une la Central de Aldeadávila de la Ribera con el cruce del abanico en La Zarza de Pumareda:









lunes, 9 de junio de 2014

La región fronteriza de Riba Côa

La Historia diferente de las Arribes del Duero: parte 89


Es de suponer que los actos de Sancho Pérez en las fortalezas de las Arribes del Duero fueran incluso más despóticas, y hay que verlas como una unidad de acción con su tío el infante D.Juan, entre 1288 y 1313.
Con motivo del Tratado de Alcañices, 1297, Castilla reconoce la pérdida de gran parte de la región de Riba-Côa, situada entre los ríos Águeda y Côa, siendo necesario por parte del monarca Fernando IV recompensar estas pérdidas señoriales al conde Sancho. Para ello, una de las disposiciones firmadas en dicho tratado habla de la cesión hecha días antes de la firma del Tratado ( 28 de agosto de 1297) por Fernando IV a su primo don Sancho de las villas y castillos de:
“Galisteo, Granada (Granadilla) y Miranda a cambio de todas las villas y castillos que poseía en territorio de Riba de Côa: Sabugal, Alfaiates, Vila Maior, Castel Bom, Almeida, Castel Rodrigo, y castel Melhor, que habían formado parte, junto con Ledesma, del señorío de su padre el infante don Pedro[1].”

En este sentido de reestructuración del señorío de Ledesma, a consecuencia de la franja del Côa, tenemos que entender la reclamación que formulan todas las aldeas, o la mayor parte de ellas, de la comarca de la Ribera, para volver a formar parte del realengo. Se trataba no sólo del señorío de Ledesma, sino del rearme y fortificación posteriores por parte de León, para evitar nuevas invasiones como la que realizó dom Dinís a estas tierras salmantinas en abril de 1296, y que le llevó en una campaña relámpago hasta las puertas mismas de Valladolid, hasta la villa de Simancas.
Ribereño orando por los difuntos junto a una cruz, en el camino de diligencias entre Vitigudino y Villarino de los Aires, 1906. Revista "La Ilustración española y americana, septiembre de 1906"

Parece ser, por el documento encontrado, que todo el concejo de Ledesma consiguió volver a ser de realengo a partir de las Cortes de León celebras en 1322, dejando a su paso torres y fortificaciones hoy derruídas, de las que apenas tenemos noticias, pero que integrarían posteriormente parte integrante de la remodelación de iglesias y parroquias entre los siglos XV y XVI.




[1]         “Las relaciones entre Portugal y Castilla durante el siglo XIII, Manuel González Jiménez, de la Universidad de Sevilla”. Páginas 17 y 18.

sábado, 31 de mayo de 2014

Cómo se gestó La Cabina (1972) de Antonio Mercero

Paseando Antonio Mercero por la calle de Alcalá, Madrid...lo explica este excelente documental póstumo de López Vázquez...

Plaza de Arapiles en Madrid, y ese mundo subterráneo de cabinas, expresionista...fuimos a Salamanca, a la central subterránea de Aldeadávila.
Aprovechar esa central hidroeléctrica en toda su fuerza, en toda su expresión...





Fue rodado en la plaza de Arapiles, Barrio de Canillejas, el antiguo escalextric de Atocha, túneles de M-30, Terminal del aeropuerto de Barajas y los kilométricos túneles de la Central subterránea de Aldeadávila (Iberdrola) en Salamanca.

Comenzó su rodaje el 17 de julio de 1972, y ganó el premio EMI de cortos. Es un alegato a la libertad, en aquellos últimos años del franquismo.

Los túneles de la Central de Aldeadávila, con poquísima luz necesitaron un equipo especial de cámaras, labor de la que se encargó Federico Larraya.










Fotogramas en la Central subterránea de Aldeadávila (Iberdrola), filamda en verano de 1972 (agosto):





La carretera que une el Abanico -La Zarza de pumareda- con la central de Aldeadávila:






El Director del corto y guionista original Antonio Mercero:


























jueves, 29 de mayo de 2014

Historias de la Presa de Aldeadávila

La historia de un trabajador de la Presa de Aldeadávila: Juan Figueira Figueira (1929-2003).

Conversación mantenida con juan por su hijo Jesús María, y que nos la ha pasado en recuerdo cariñoso de su padre.



“En aquellos primeros años de la década de los 50, todavía de posguerra, se sentía mucha necesidad, en todos los sectores...la misma ciudad de León era muy diferente a la que conocemos hoy en día: por ejemplo, la zona del Ensanche gran parte estaba sin construir. Los obreros vivíamos en la otra margen del río, en el Barrio ferroviario, junto a la carretera de Zamora.
Los compañeros eventuales de Iberduero procedíamos, junto con nuestras familias, de lugares muy dispares, la mayoría de Zamora (Sanabria, la Carballeda, Fermoselle...), y otros de un reclutamiento que se realizó en Galicia el año anterior, procedíamos de Pontevedra, de Orense...
El compañerismo era muy fuerte, éramos amigos, al igual que nuestras esposas entre ellas, nuestros hijos, y convivíamos juntos largas temporadas del año, puesto que las comunicaciones eran muy malas, y siempre estábamos desplazados por las obras, siguiendo el montaje de la línea con nuestras familias. Cada 3 ó 4 meses nos enviaban a una localidad o provincia distinta. Así estuvimos viviendo en León, Valencia de don Juan, Benavente, Zamora...


En nuestro caso concreto pertenecíamos a la Brigada de construcción volante, que recorríamos las nuevas obras en Castilla y León, y por aquellos años estaba compuesta mayoritariamente por personal eventual: 8 oficiales, un ayudante de capataz, y un capataz o jefe de equipo, que eran los más antiguos y de plantilla.
La labor que realizábamos en esta provincia de León era la Obra Civil de la nueva línea a 138 kilovoltios entre león y Benavente, aprovechando que la Subestación de los “Saltos del Duero” ya estaba en funcionamiento desde el año 40, y la de Benavente, justo nada más terminar la guerra en el 39. Ambas estaban unidas por una línea de 46 kV con postes de madera, que, procedente de la Central de Ricobayo, entregaba energía a las subestaciones de benavente y león, y el mercado ya estaba creciendo...
Los jefes de estas unidades de Construcción, pertenecientes a Iberduero, estaban todos en Bilbao, siendo el primero D. Luis Alfonso, y superior suyo D. José Carrasco.
Este programa tan ambicioso respondía a unos proyectos, que de una manera programada y planificada, se estaban desarrollando desde los años 40, para dar salida a la generación sobrante del Duero, lo que llegó a la empresa a establecer conciertos de predominio sobre las distribuidoras pequeñas de la región. Los antiguos de la empresa nos hablaban de saltos del Duero, y de las obras de Villalcampo, incluso del Saltos del Esla.
De esta manera, se necesitó desde el año 53, no sólo abundante mano de obra de contratas, y con dificultades camionetos y vehículos, sino que también, fueron años en los que se incrementó espectacularmente la mano de obra propia de Iberduero, que tras el cambio accionarial de los años anteriores, estaba ya de lleno en un fuerte proceso expansivo...
Por eso se dedicó a contratar masivamente por los pueblos de Zamora, de león, e incluso en nuestro caso gallego, a través de la secular relación que tenían con la contrata SEMI, en Orense y las Rías Bajas de pontevedra, hubo meses que se contrataban hasta 20 trabajadores.
En mi caso, fuimos reclutados por el Sr. Castaño, el día anterior a san juan en Catoira, en las cercanías de la cantina de la Estación. Casi no tuvimos tiempo de preparar las cosas y despedirme de la familia. Mi madre, muy triste, tuvo que pedir algo de dinero adelantado a su hermana. Salimos temprano el día de san Juan de 1954, desde la estación de catoira, en los mismos camiones de obra, que después utilizaríamos para el transporte de las herramientas, sentados, después en tren hasta zamora. Llegamos a las oficinas de Iberduero, que entonces estaban en la calle San Bernabé (anterior de El Porvenir), y fuimos reconocidos por el médico. Todos, a pesar de haber abandonado a nuestras familias, estábamos muy contentos, porque por fin íbamos a tener un sobre mensual, aunque fuera escaso. Solíamos juntarnos en cuadrillas por nuestra procedencia, los de Catoira y Pontevedra por una parte, los zamoranos...recuerdo las tardes de domingo por la parte vieja de Zamora, junto al río, era bueno el compañerismo.
Nuestro primer trabajo consistió en instalar de junio a agosto de 1954, las torres metálicas de la nueva línea a 220 kilovoltios entre Ricobayo y Villalbilla, en Burgos. Nuestros jefes tampoco tenían mucha experiencia en líneas tan grandes, íbamos resolviendo los problemas sobre la marcha. Estuvimos un mes de fonda en zamora, y posteriormente nos trasladamos a Muelas del Pan, a lo que hoy es el pueblo viejo.
Después de instalar nosotros las torres, venía otro equipo análogo de 10 personas, quienes eran los encargados de montar los aisladores de porcelana y los conductores, además de poner en servicio la línea.


Básicamente, pues, nuestra labor era la obra civil, el acopio e izado de los apoyos, y la puesta a tierra. Esto era por la gran dificultad de accesos, y por no tener maquinaria adecuada: primeramente fue resuelto contratando camiones de Contrata junto a su chófer, y ya desde el año 1954 la empresa tenía sus propios camiones y chóferes.
El salario era muy bajo, pero estable, sabías que a final de mes tenías ese dinero: 600 pesetas. Las dietas, el hospedaje, corrían por nuestra cuenta, y el problema se acentuaba porque cambiabas de domicilio y de localidad con mucha frecuencia, buscando fonda o de patrona, con derecho a una habitación y a usar la cocina, lavadora y tendedero. Normalmente íbamos de patrona.
Las torres, los postes de hormigón, y casi todo el material principal venía directamente desde las fábricas de Vizcaya, o desde nuestros almacenes de Bilbao.
Con relación al hormigón, lo confeccionábamos nosotros a pie de tajo, buscando en cada tajo los sitios más cercanos para poder coger grava.
El adelanto en la obra se conseguí en la rapidez con que hiciéramos los hoyos de las torres cada día, si no íbamos rápido el capataz se ponía nervioso, y nos amenazaba, por eso, era el tajo que primero empezaba, y al que dedicaba más gente.
En cambio, la mecanización para el izado de las torres y los postes de hormigón era mucho mayor, y los camiones ya disponían entonces de plumín, tanto en la parte delantera, como trasera.
Las líneas de 44 kV se montaban siempre sobre postes de hormigón, incluso de 17 metros, crucetas de madera y aisladores rígidos de porcelana, y en las Arribes, entre Saucelle y Aldeadávila de la Ribera, cuando había muchos problemas para el acopio, se terminaba utilizando incluso postes de madera, que generalmente se encargaban en la zona.
Como había muchas obras en marcha a la vez, y había mucha demanda de postes y torres, siempre que se producía una rotura, o había un retraso en la entrega, se producían grandes trastornos en la programación de la obra, y había que solucionarlo sobre la marcha, para no tener que informar a Bilbao. Trabajábamos también los sábados hasta el mediodía, y si no tenías hijos, salíamos los matrimonios juntos.
Después de terminar la línea de 220 nueva Ricobayo-Villalbilla, fuimos al terminar agosto de 1954 a Aldeadávila en Salamanca, a terminar las excavaciones para la línea que se estaba trayendo desde Barruecopardo, y que nos urgían para dar electricidad a las máquinas y servicios de la nueva central en construcción.
Como no había poblado todavía, y no pertenecíamos a la central, nos fuimos de patrona al pueblo, entonces todavía muy abandonado. Yo encontré en casa de la Tía Justina, y fue allí donde conocía a mi esposa Juliana, que había ido a ver a su hermana Enriqueta, por aquel entonces ya prometida con el número de la guardia civil Gabino. Después de unos pocos días, ya me prometía con ella.
De esta primera ocasión, sólo estuve tres meses en Aldeadávila, y nuestro Departamento de Construcción de Líneas nos envió urgentemente a León, para rematar la Línea de 138 Benavente- Subestación saltos del Duero. Recuerdo las procesiones con el obispo bajando la calle Generalísimo Franco, y el acudir todas las mañanas, cruzando el puente de san Marcos al almacén. Allí nos montaban en el camión y acudíamos al tajo, junto con las herramientas, picos y palas que también iban en el camión. Tenías que hacerte un sitio entre tanto material.
Sólo estuvimos tres meses en la capital, después nos trasladaron a valencia de Don juan, y por último a Benavente. Recuerdo los restaurantes de la plaza mayor de Valencia, y Benavente, también el bar de las dos hermanas en Benamariel. Un compañero se las arreglaba para ir desde valencia hasta benamariel a cortejar a una de ellas, no se casaron.
En León parábamos en el Barrio Ferroviario, junto a la carretera de zamora y las vías del tren. El almacén lo teníamos, con guarda siempre, en la parte trasera de san marcos, junto al parque móvil de aviación. Como te dije, la grava para el hormigón la sacábamos de los ríos, íbamos mucho a la gravera del esla, en Banamariel.
Pero de lo que más me acuerdo fue del terrible accidente de Pancorbo, en la curva antes de entrar al desfiladero. Murieron casi todos, y a varios los indemnizaron porque terminaron lisiados, sólo quedamos relativamente bien otro compañero y yo.
Habíamos madrugado mucho el viernes, y yo después de nacer mi hijo Jesús Mari, llevaba pocos días residiendo en Vitoria. Juliana se había quedado en Aldeadávila con los dos hijos y los abuelos.
Era el viernes 4 de agosto, y ya a las 7 de la mañana habíamos salido de Vitoria, y nos dirigíamos a Burgos, para estar antes de la 9.
.Recuerdo que el camión iba lleno de herramientas, bobinas, picos, palas, étc, y que viajábamos montados 18 en total más el chófer. 5 éramos gallegos de Pontevedra y Coruña, y el resto todos zamoranos. Hacia las 8 menos cuarto nos embistió otro camión, que se había quedado dormido el conductor, y que iba en dirección contraria con dirección a Castro Urdiales.



El director de Iberduero fue muy atento conmigo y un compañero también herido: recuerdo sus visitas al hospital santiago apóstol de Vitoria…sus atenciones con todos nosotros, y con nuestras esposas. Después tuve una larga comparecencia por culpa de la pierna en la casa de Aldeadávila. Cuando ya pude caminar y trabajar, me incorporé definitivamente a la Brigada de Líneas de transporte en Bilbao, calle Iturriaga”.